Cómo afectan los problemas de autoestima a las relaciones sociales

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

La mayoría de las personas son conscientes cuando tienen problemas de autoestima, aunque no saben cómo solucionarlo o lo dejan para más adelante porque creen que es un problema que solo les afecta a ellas. Evidentemente, una baja autoestima es un asunto personal, pero que puede afectar a todos los ámbitos de la vida, en especial el de las relaciones sociales.

Cómo afecta la autoestima a la vida social

Una persona con la autoestima baja es una persona insegura. Y esa inseguridad se plasma en la forma de relacionarse con los demás. Cuando nos sentimos inseguras, además, tenemos miedo, miedo a equivocarnos y miedo al juicio que puedan emitir los demás. Los problemas que puede generar la timidez a la hora de relacionarnos con los demás, no son nada comparados con los que genera la baja autoestima.

Porque al no valorarnos a nosotras mismas, al no aceptarnos tal y como somos, al no gustarnos, estamos proyectando una mala imagen de nosotras mismas que los demás perciben en forma de debilidad. No todas las personas se aprovecharán de esa circunstancia para atacarnos, pero algunas sí. De cualquier forma, no es de los demás de quienes debemos protegernos, sino de nosotras mismas y del boicot que hacemos a nuestra personalidad.

Debemos tener mucho cuidado con la baja autoestima si no queremos vernos encerradas en la soledad de nuestro hogar por miedo a intervenir en una conversación en público, por sentirnos feas y no querer que nos vean, por pensar que no merece la pena acudir a un evento ya que no tenemos nada que aportar, por imaginar que nadie nos va a tener en cuenta.

Cómo mejorar la autoestima y la vida social

Aunque debemos tener claro que la persona más importante de nuestra vida sea una misma, no podemos olvidar lo gratificante que es sentirse querida, apoyada y comprendida por los demás. Necesitamos las relaciones sociales, pero las necesitamos en una relación de igualdad y reciprocidad. Si no nos valoramos a nostras mismas, no podemos esperar que los demás sepan apreciarnos.

No se trata de vendernos, de engañar a los demás atribuyéndonos cualidades que no tenemos, sino simplemente de hacerles saber que tal y como somos, somos estupendas. En el momento en que empecemos a gustarnos a nosotras mismas, empezaremos a gustar a los demás.

Un buen ejercicio para mejorar la autoestima en el ámbito de las relaciones sociales es pedirle a una buena amiga que nos recuerde por qué es nuestra amiga y por qué nos quiere. Seguramente descubriremos cualidades de nosotras mismas que la baja autoestima ha querido mantener olvidadas.