'Soy tonta': claves para recuperar la autoestima

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Soy tonta, no valgo para nada y eso es lo que piensa todo el mundo. Se trata de un pensamiento muy frecuente producto de una pobre valoración de una misma, es decir, de tener la autoestima baja. La de tonta y lista es una tipología relativa, así que si piensas que eres tonta, no es que lo seas, es que estás en un error. Los pensamientos negativos han invadido tu objetividad y no puedes ver la realidad con claridad. Así que es el momento de recuperar tu autoestima.

Por qué eres tonta

¿Por qué eres tonta? Porque no tienes el trabajo que querías, porque no conseguiste terminar tus estudios, porque no has logrado el tipo de vida que los demás habían preparado para ti, porque no tienes suerte en el amor, porque tus jefes no te valoran, porque tu familia piensa que eres una fracasada, porque te cuesta un mundo realizar algunos proyectos.

Es cierto que en la vida hay mil motivos para pensar que somos tontas. Sobre todo si nos empeñamos en vivir de acuerdo a los demás. Cualquier padre quiere para su hija una carrera universitaria, un trabajo bien remunerado, una pareja feliz, una vivienda en propiedad y un par de niños correteando por la casa. Y resulta que muchas no lo hemos conseguido. ¿Porque somos tontas?

No eres tonta por no haber cumplido las expectativas de los demás, ni siquiera si no has logrado cumplir las tuyas. No siempre conseguimos lo que deseamos y ser inteligente es vivir satisfecha con todas aquellas cosas que hemos logrado y seguir trabajando empeñadas en conseguir todo aquello que nos haga felices. La frustración y la sensación ser tonta o poco capaz surge cuando perdemos de vista lo que nos hace disfrutar y nos obcecamos en conseguir cosas que en realidad no necesitamos.

Dejar de pensar que eres tonta

Si te paras a observar tu realidad sin los prejuicios que impone la falta de autoestima verás que no eres tonta. Tu sensación de que eres tonta es el veneno de la baja autoestima, que no te deja verte con objetividad. Tal vez eres demasiado exigente contigo misma, tal vez te has puesto el listón demasiado alto y por eso nunca llegas a conseguir lo que te propones. Un fracaso tras otro va minándote la autoestima hasta hacerte creer que eres tonta.

Pero resulta que no eres tonta. Resulta que tienes un problema de autoestima que hay que superar para verte como en realidad eres. Una mujer que lucha por conseguir ser feliz y que en estos momentos se encuentra en el camino equivocado. No hay más que girar en la primera curva y empezar a construir tu vida, despacio, según tus propios estándares y no intentando agradar a los demás.