Depresión melancólica: superar la infelicidad y la tristeza

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

A veces confundimos los términos depresión, tristeza y melancolía. La verdad es que son diferentes, pero están tan estrechamente relacionadas que es difícil desligarlos. Si la depresión es una enfermedad, la tristeza es un estado de ánimo pasajero que generalmente encuentra un motivo o causa. Y la melancolía es más que nada una actitud ante la vida que nos incapacita para ser felices pero que no tiene un motivo concreto.

Esto quiere decir que cuando estamos tristes, estamos tristes por algo, pero cuando estamos melancólicas lo estamos sin más, sin motivo, simplemente porque no encontramos el modo de disfrutar del momento presente. Pero que la melancolía sea un estado de ánimo o una tendencia de la personalidad no le resta importancia, ya que un carácter melancólico deriva la mayoría de la veces en una depresión. Una depresión melancólica.

Qué es la depresión melancólica

La depresión melancólica se caracteriza fundamentalmente por la anhedonía, que no es sino la incapacidad para ser feliz y disfrutar. Además de los clásicos síntomas de depresión, la depresión melancólica presenta un empeoramiento de los síntomas por la mañana, pérdida de apetito, sentimiento de culpa, sentimiento de frustración y agitación.

Ya desde la antigüedad se ha tratado de llegar al origen de esta depresión melancólica que puede ser biológico, como una característica de la personalidad, pero en el que también intervienen factores ambientales como el contexto sociocultural, el ambiente familiar o el consumo de drogas. En cualquier caso, estamos ante uno de los tipos de depresión más graves con un alto riesgo de suicidio.

Y es que todos conocemos a personas con tendencia a la melancolía, personas que viven con la vista atrás, que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor y con un gran sentimiento de culpa por todo, pero sobre todo, porque son incapaces de disfrutar con nada. Cuando esta tendencia pasa a alterar la vida diaria, a afectar a sus capacidades laborales y sociales es cuando se convierte en un trastorno y podemos hablar de depresión melancólica.

Cómo superar la depresión melancólica

Por ser una de las depresiones más graves, por su difícil diagnóstico que puede confundirse fácilmente con un estado de ánimo, la depresión melancólica requiere un tratamiento farmacológico combinado con psicoterapia. Aún así, y como en casi todos los tipos de depresión, hay algunos remedios que nos podemos procurar nosotras mismas.

No estamos hablando de remedios naturales, ni de plantas, ni de infusiones o cataplasmas. Hablamos de un cambio de actitud o de perspectiva y, en el caso de que no consigamos hacerlo, hablamos de un esfuerzo extra por indagar en un nuestro interior y reflexionar sobre nuestra actitud. No es fácil superar una depresión melancólica, como no es fácil superar un periodo de tristeza o melancolía. Pero el primer paso es reconocer que nos merecemos ser felices.

Alejar cualquier sentimiento de culpa y mejorar nuestra autoestima es lo que vamos a necesitar para poder superar una depresión melancólica. Y si estamos tan hundidas en el desánimo como para no ser capaces de valorarnos a nosotras mismas lo que nos merecemos, la mejor opción es acudir a terapia psicólogica.

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