La impaciencia que te lleva a la depresión

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Muy a menudo tenemos errores de comportamiento que son los verdaderos obstáculos para ser felices y que pueden llevarnos a la depresión. Es el caso de vivir con odio hacia alguna persona, de sentir envidia por la vida de los demás o de ser demasiado perfeccionista.

Porque todos esos comportamiento generan una gran insatisfacción vital, frustración y también ansiedad. La impaciencia es otro de esos comportamientos que pueden llevarnos a sufrir una depresión si convertimos la prisa en el motor de nuestras vidas. Descubre cómo evitar la impaciencia.

Impaciencia y depresión

Cuando hablamos de impaciencia no nos estamos refiriendo a esa actitud tan frecuente de tener prisa constantemente, de no saber esperar o de urgir a los demás a que corran un poco más. Cuando hablamos de impaciencia vital hablamos de una actitud que nos hace desear algo ya, en este preciso momento.

Y obtener algo inmediatamente no siempre es posible, a no ser que se trate de un bien material y tengamos el suficiente dinero para compararlo. La impaciencia en la vida también es querer tener unos estudios sin haberlos empezado siquiera, ascender en el trabajo sin pasar por todos los pasos previos o ser personas psicológicamente fuertes sin pararnos un momento a reflexionar sobre nosotras mismas.

Esta actitud de querer ser felices ya, de obtenerlo sin esfuerzo y sin el trabajo que conlleva genera una gran sensación de insatisfacción, porque efectivamente nunca logramos lo que queremos y, cuando lo tenemos, resulta que llega tarde. Ansiedad por desearlo y frustración por no conseguirlo inmediatamente forman un cóctel de depresión.

Vivir sin impaciencia

Es cierto que no tenemos el secreto para ser feliz, ni la fórmula mágica para mantener el equilibrio emocional, ni tampoco el manual para afrontar las adversidades de la vida. Pero sí conocemos algunos secretos a modo de píldoras, que una a una nos pueden ir acercando a la felicidad.

Y una de esas píldoras es la calma. Calma para alejar la ansiedad y el estrés, calma para aprender a disfrutar del aquí y del ahora, para jugar con lo que tenemos y para comprender que nuestros sueños se cumplirán, pero necesitamos tiempo. Así que paciencia, porque no estamos hablando de renunciar a todo eso que deseamos y no tenemos.

Porque estamos convencida de que podemos lograr nuestras metas, pero cualquier objetivo se cumple a base de trabajo y esfuerzo. Si chasqueas tus dedos y no pasa nada, no te desesperes, porque cualquier éxito se saborea mejor poco a poco.