Impuntualidad: ¿qué se esconde detrás de este mal hábito?

Descubre los verdaderos motivos por los que nunca llegas a tiempo

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Vivimos en sociedad y tenemos unas normas cívicas que cumplir. Nos gusten más o menos, nos cuesten más o menos, algunas normas sociales están ahí para facilitar la convivencia y una de esas normas es la puntualidad. ¿Nunca llegas a tiempo? Nos adentramos en los verdaderos motivos de la impuntualidad para descubrir qué se esconde detrás de este mal hábito.

Las consecuencias de la impuntualidad

Nunca llegas puntual o, según cómo se mire, nunca llegas a tiempo. Por más que te esfuerzas, parece que el tiempo para ti corre más deprisa que para los demás y terminas llegando tarde a todas partes. Las consecuencias de la impuntualidad pueden ir desde desgastar tus relaciones sociales hasta perder el trabajo.

O la oportunidad de tu vida. ¿Y si llegas tarde? También es cierto que la puntualidad está sujeta al contexto cultural y que no en todos los sitios es tan importante como en la sociedad occidental. Y por supuesto, no es lo mismo llegar tarde a una reunión de amigas o a una fiesta que ser impuntual en tu trabajo.

Pero las consecuencias son las mismas. Tu imagen queda retratada en este mal hábito como la de una persona que no tiene en cuenta a los demás. En la mayoría de los casos, ser impuntual se considera una falta de respeto porque, ¿acaso vale más tu tiempo que el de la persona a la que estás haciendo esperar?

Los motivos de la impuntualidad

Parece fácil resolver este problema de la impuntualidad, pero no lo es tanto porque detrás de este mal hábito se esconden algunos problemas que hay que solucionar antes de preocuparse por el tiempo.

+ La impuntualidad por falta de organización

Muchas personas no consiguen llegar a la hora acordada por falta de organización o por una mala planificación. Calculas que si has quedado a las 20:00 horas, podrás empezar a ducharte, vestirte, arreglarte y tomar algo ligero antes de salir como a las 19:00 horas. Y no es así. De pronto miras el reloj, faltan 5 minutos para la cita y descubres que te has liado recogiendo el salón y aún no te has duchado. Pensabas que te iba a dar tiempo, pero no.

+ La impuntualidad por el carácter subjetivo del tiempo

Esto nos lleva a otro motivo casi desconocido de la impuntualidad que es la subjetividad del tiempo. Sí, parece que el tiempo es algo absoluto, porque 1 minuto son 60 segundos y 1 hora son 60 minutos para ti, para mí y para todo el mundo. Pero, ¿no te has fijado que 1 hora es diferente para cada persona? Las personas organizadas y planificadoras pueden aprovechar mucho más esa hora que cualquier otra persona.

+ La impuntualidad por tranquilidad

Hay personas que se apuntan a la vida slow en todo su esplendor, personas que buscan una vida más tranquila, sin prisas y libres de la tiranía del reloj. Está muy bien y es muy positivo tomarte la vida con calma, pero, ¿qué hay de la persona que está esperando? Tal vez no pueda conservar la calma con facilidad.

+ La impuntualidad de los narcisistas

Hay un tipo de personalidad que es especialmente adorador de la impuntualidad. Son las personas narcisistas y egocéntricas que prefieren hacer esperar a los demás para que su aparición sea más apoteósica. Además, la espera merece la pena. ¿O no?

+ La impuntualidad de los tímidos

A veces no tenemos en cuenta que la falta de puntualidad se produce por un problema de autoestima o incluso de timidez. ¿Alguna vez has llegado tarde a propósito a una reunión o a una fiesta para llegar cuando todo hubiera empezado y pasar desapercibida?

+ La falta de respeto de la impuntualidad

En cualquier caso, llegar tarde habitualmente es una falta de respeto. Da igual se trata del trabajo, de una cita médica, de una quedada con amigos o de la primera cita con ese chico. El tiempo es un tirano para todo el mundo y por ese mismo motivo es de lo más valioso.

Y tú, ¿siempre llegas tarde?