Lograr que los demás te respeten, ¡tu gran objetivo!

Respétate a ti mismo y conseguirás que el resto lo haga

Napoleón Fernandez

 lograr que los demás te respeten

La primera premisa para conseguir que los demás te respeten es que tú lo hagas contigo mismo. Pero antes de nada, habría que aclarar qué significa respeto. Respeto es aprecio, reconocimiento y  valoración positiva hacia otra persona, un concepto muy relacionado con la autoestima y la confianza que tenga la persona en sí misma.

El respeto es imprescindible para conseguir una buena convivencia en la sociedad, porque va muy vinculado con los derechos humanos, con la libertad de expresión y con la aceptación sin peros del propio cuerpo. 

El respeto debe ser algo recíproco y mutuo: de ti hacia otra persona, y viceversa, porque de lo contrario es imposible. No significa que no puedas estar en contra de las opiniones de alguien, sino de que no desprecies a esa persona porque su forma de pensar no concuerde con la tuya. Esto eso es algo que debemos intentar interiorizar dentro de nosotros desde que somos pequeños, porque solo así conseguiremos ser adultos tolerantes. Respeto es un valor que se debe aprender. 

Cómo aprender a respetarte a ti mismo 

Respecto, tolerancia, atención, cortesía o admiración. Todos ellos son valores que debemos cultivar para ser personas fuertes, seguras de nosotros mismas y con una gran autoestima. ¿Cómo conseguirlo? Posible es, aunque como todo, requiere un proceso lento. ¿Qué tal si comienzas hoy mismo? 

 Lograr que los demás te respeten

Ámate

¿Qué relación tienes contigo mismo? ¿Cuál es tu opinión sobre tu persona? ¿Te caes bien? ¿Te gustas? Mírate al espejo y hazte todas estas preguntas. No se trata de volverse egocéntrico, de pensar que tú eres el rey y que tú y solo tú eres el mejor en todo. Es cuestión de aceptarse, de quererse y de caerse bien. Solo así conseguirás evitar tener una autoestima baja y mostrarte seguro ante los demás. 

Examina tu lenguaje

¿Qué tipo de expresiones usas? ¿Cuál es el tono que empleas? Si cuando te equivocas, lo único que haces es culparte por tus actos y lastimarte, te estás haciendo un flaco favor. Reconoce los errores, aprende de ellos y pon los remedios para que no vuelva a ocurrir o subsanar o corregir lo que has hecho, pero no te haga más daño con eso. ¡No te martirices! 

Pide perdón si es necesario 

Una forma de aprender a respetarte es reconociendo esos momentos en los que podemos equivocarnos y, si es necesario, pedir perdón. No solo te quedarás más feliz contigo mismo, sino que los demás se impresionarán con tu reacción. 

Aleja de tu vida a las personas tóxicas 

Seguramente pongas todo de tu parte para conseguir ganarte el respeto de los demás, pero es un trabajo que no solo depende de ti. Tu entorno también influirá, para bien o para mal, en este proceso. Examina tu grupo de amigos e intenta detectar a aquellas personas tóxicas, esas que no se alegran por tus logros, sino más bien buscan atraparte en su círculo de gente negativa. 

Desarrolla tu asertividad  

La asertividad es la capacidad de expresarnos de manera eficaz, sin ser agresivos ni intentar dañar a nadie, en definitiva, haciéndolo con respeto y siendo tolerantes ante los comentarios de terceros. Si no actuamos con asertividad, lo que puede ocurrir es que uno se muestre con una actitud violenta ante la sociedad o demasiado pasivo y complaciente. ¿Crees que así se consigue el respeto que tanto están rogando

7 trucos para conseguir que los demás te respeten 

¿Qué hacer cuando nos faltan al respeto? ¿Cómo reaccionar ante este tipo de comportamientos inaceptables? 

Lograr que los demás te respeten, ¡tu gran objetivo!

1 Muéstrate seguro y firmo 

Tú eres como eres, con tus virtudes y con tus defectos, y no puedes permitir que nadie te cambie. Por ejemplo, imagina que acabas de conocer a un chico guapísimo, encantador, culto... ¡Tiene todo lo que tú siempre habías pedido! Los primeros meses de la relación van viento en popa, pero según pasa el tiempo empiezas a notar en él unos detalles que te descolocan. Intenta hacer movimientos extraños, como que no te pongas un tipo de ropa que, según él te hacen parecer demasiado sexy de cara a otros hombres, o siempre que estás en grupo rebate todo lo que dices y te infravalora. ¡No! Si realmente te quiere, debe respetarte y aceptar como eres. De lo contrario, si no lo hace, dile bye-bye. 

2 No quieras agradar a todo el mundo  

A lo largo de tu vida, te cruzarás con gente de todo tipo. Con algunos se creará una química brutal y se establecerá una relación espontánea pero muy fuerte, mientras que con otros se interpondrán ciertas barreras o muros que impedirán avanzar hacia algo más sólido. ¡No pasa nada, es la vida misma! Por mucho que tú quieras, nunca te vas a poder llevar bien con todo el mundo. Ni aunque tú te empeñes y hagas todo lo imposible, hasta incluso rebajarte (aquí entonces no te estás haciendo respetar ni valorar), no se puede agradar a todo el mundo. Cuanto antes lo asumas y lo interiorices, antes empezarás a respetarte a ti mismo. 

3 Pon límites

Muchas veces por intentar no provocar un conflicto, nos doblegamos ante las peticiones de un tercero. ¡Cambia! No puedes dejar que "se te suban a chepa", no puedes aceptar todo porque no quieres con tal de que nadie se enfade.  Aprender a decir que no es una manera de que los demás empiecen a respetarte y a tomarte en serio. Puede que tu nueva actitud les pille por sorpresa, porque hasta ahora siempre decías que sí a todo, pero pronto asumirán que tú estás cambiando (para mejor). 

4 Defiéndete 

No dejes que nadie te ataque. Tu opinión es tan válida como la de cualquiera. ¡Nadie tiene el derecho de pisotearla o de tirarla por tierra! Si en una conversación notas que alguien intenta menospreciarte o hacerte el vacío, hazte valer y utiliza todas sus armas para defenderte, eso sí, siempre con respeto: sin gritos y utilizando un lenguaje sin agresiones. 

5 Exige

Pide que cuenten contigo, exige que valoren tu opinión y reclama un reconocimiento a tus méritos y tus actos. No puedes estar todo el rato pendiente de los demás y dejándote la vida por el resto sin que ellos te devuelvan el gesto. Si empiezas a notar que este comportamiento no cambia, ¡aléjate de estas personas! No te merecen.