Remedios caseros para la colitis

Marta Valle

La colitis es una anomalía digestiva que se presenta cuando el intestino grueso se inflama. Los factores por los que puede generarse una patología como la descrita pueden incluir infecciones -ya estén causadas por la presencia de virus, parásitos o una intoxicación alimentaria-, trastornos inflamatorios, radiación previa al intestino grueso o la ausencia del suficiente flujo sanguíneo. Esta enfermedad ha de tratarse mediante la intervención de un profesional médico y la prescripción de fármacos específicos. Sin embargo existen una serie de remedios caseros que pueden emplearse para aliviar algunos de sus síntomas.

Paliar síntomas de la colitis mediante remedios caseros

Una planta como la sábila puede resultar un gran remedio casero contra los efectos de la colitis en nuestro organismo, ya que ayuda a sanar la mucosa del colon y a bajar la inflamación en la zona. En un mismo sentido, podemos echar un puñado de semillas de linaza en un vaso de agua, dejarlas reposar durante doce horas y beber la mezcla. El zumo de zanahoria es otro preparado que puede venirnos fantásticamente si padecemos colitis debido, sobre todo, a su gran acción antiinflamatoria.

Otra forma de combatir la colitis a través del uso de remedios caseros consiste en añadir a nuestra dieta frutas como la manzana, la papaya o el coco. Las manzanas están compuestas de pectina, un nutriente que puede servirnos para controlar efectivamente el proceso digestivo, especialmente si se hierve la fruta. Por su parte, la papaya contiene papaína, una potente enzima que también nos va a ayudar a disponer mejores digestiones. El agua que contiene el coco supone un remedio efectivo para controlar la acidez estomacal y sanar las inflamaciones en el intestino.

La manzanilla es un clásico de los remedios caseros que actúan aliviando los síntomas de la colitis ya que se trata de una flor que dispone una excelente labor antiinflamatoria. Se pueden potenciar sus efectos si la usamos a modo de infusión y la endulzamos con miel de abeja. También podemos aplicar compresas -de forma externa y sobre el abdomen- utilizando productos naturales como el aceite de ricino, el vinagre de manzana o las sales de Epsom.