El miedo a los ajos existe (aliumfobia) y estas son sus causas

¿Detestas el ajo?

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

El miedo a los ajos se llama aliumfobia

Hay alimentos que nos gustan más y otros que nos gustan menos, a algunos podemos llegar incluso a detestarlos o que nos causen repulsión, pero eso no indica necesariamente la presencia de una fobia. La aliumfobia es un miedo irracional y desmedido a los ajos que condiciona hasta el extremo la vida de la persona que la sufre. No es una manía, es un trastorno fóbico del que te hablamos en nuestro diccionario de fobias

Qué es la aliumfobia

La aliumfobia es el miedo a los ajos. No nos debería extrañar esta fobia hacia algún alimento porque ya lo conocemos en el caso de la micofobia, por ejemplo, o el miedo a las setas. El temor que producen algunos alimentos se intenta justificar por un supuesto peligro a una intoxicación o incluso a morir si se consumen. Un temor que, sin duda, no llega a justiciarse.

Puede que estemos ante la explicación a esa leyenda que cuenta que los vampiros son seres aliumfóbicos a los que se puede debilitar con un simple ajo. ¿Tan poderosos son los efectos del ajo que pueden vencer a seres tan fuertes como los vampiros? Sin duda, el miedo al ajo debe tener una explicación ancestral que se nos escapa. Pero volvamos al mundo real y a las personas que sufren este trastorno.

Síntomas de la aliumfobia

Una persona con aliumfobia lo que hace es evitar el ajo, eso parece claro. Pero no siempre se puede conseguir, ¿verdad? Porque no solo tienen miedo a comer ajo, sino también a olerlo y eso nos lleva a una limitación de su vida social y familiar importante. Las comidas entre amigos o familiares son una auténtica tortura para estas personas si alguno de los platos lleva ajo.

El trastorno no remite con dejar el plato vacío y saltarte esa comida que lleva ajo, porque solo con el olor del ajo pueden aparecer todos los síntomas de ansiedad bien conocidos. Palpitaciones, mareos, sudoración, sensación de irrealidad, dificultad para respirar y, en las peores situaciones, ataque de pánico. Como ves, no se trata de una cuestión de gustos gastronómicos, sino de un problema de verdad que hay que tratar cuanto antes.

Miedo a los ajos: síntomas, causas y tratamiento

Causas de la aliumfobia

Pero antes de buscar un tratamiento hay que buscar un origen. ¿De dónde sale este temor irracional a los ajos? Dando por supuesto que no eres un vampiro, no parece que este alimento tenga demasiado peligro para tu salud, lo que nos lleva a pensar que se trata de un miedo nacido de un trastorno de ansiedad previo que genera temores con los estímulos más sorprendentes.

Como ocurre con todas las fobias, no se descarta la experiencia traumática como origen de la aliumfobia. Un niño al que obligaban a comer ajo cuando en realidad no le gustaba pudo haber vivido esa imposición con una fuerte carga emocional. Son trastornos que se llevan adelante a lo largo de toda la vida y no conviene mirar para otro lado porque la salud psíquica y física está en juego.

Tratamiento de la aliumfobia

No conviene tratar de superar una fobia por nosotros mismos. Las fobias son trastornos importante que necesitan la ayuda de un profesional y una terapia psicológica. En este caso la más indica parece la exitosa terapia cognitivo conductual que tanto ha ayudado a las personas con fobias y con otros trastornos como la ansiedad o la depresión.

En cualquier caso, dada la incomprensión que puede provocar un problema como la aliumfobia a nuestro alrededor, es interesante acudir a grupos de ayuda con personas que padecen la misma fobia u otras que también se consideran raras. Sin olvidarnos de la importancia de practicar técnicas de relajación para reducir la ansiedad.

Si estás interesado/a en conocer más detalles acerca de estos miedos irracionales que tantas dificultades y limitaciones causan en la vida diaria para las personas que los sufren, no te olvides de visitar nuestra categoría de 'fobias'. Encontrarás todo lo que necesitas saber sobre sus causas, sus síntomas, sus consecuencias y su tratamiento.