Turofobia: ¿se puede tener miedo al queso?

Existen millones de fobias relacionadas con los alimentos

Laura Sánchez

Turofobia o miedo al queso: síntomas, causas y tratamiento

El mundo de las fobias abarca todos los aspectos de la vida, desde las situaciones hasta los animales, pasando por los objetos y las emociones. En una de las fobias más extrañas y complicadas que nos hemos encontrados también aparece la fobia a algunos alimentos. En nuestro diccionario de fobias hablamos de la turofobia o el miedo al queso.

Qué es la turofobia

La turofobia es el miedo al queso. La sorpresa es que un alimento pueda producir pánico, porque es normal experimentar cierto rechazo ante el queso o cualquier otro producto alimentario. En este caso no se trata de una cuestión de paladar ni de intolerancia, sino de una fobia y como tal hay que tratarla.

Tener miedo al queso, en todas sus variantes y hasta a su olor es un trastorno que puede condicionar tu vida, especialmente la vida social. En ocasiones puede resultar bastante fácil evitar el estímulo que provoca la fobia, en este caso el queso, cuando estás en tu propia casa pero, ¿qué pasa con tus relaciones sociales si hasta el olor del queso te puede producir una crisis de ansiedad?

Síntomas de la turofobia

Para una persona que sufre turofobia es impensable comer queso en ninguna de sus variedad. Hay que contar que muchos platos se elaboran con queso y que al no ser una fobia habitual, no vas a tener en cuenta este detalle a la hora de invitar a alguien.

Pero no solo es al comerlo. Las personas con turofobia experimentan los síntomas de ansiedad cuando lo huelen y también cuando se lo imaginan. Es habitual que rechacen muchas invitaciones a salir cuando se imaginan que se pueden encontrar alrededor de una mesa que seguro incluirá queso.

Náuseas, mareos, palpitaciones, pensamientos distorsionados, sensación de irrealidad y ataque de pánico son algunos de los síntomas más frecuentes de la turofobia cuando la persona se expone al estímulo. Pero también hay que tener en cuenta la sensación de incapacidad que deja ese miedo desproporcionado a algo que para el resto del mundo es un auténtico placer.

Cómo superar la turofobia

Causas de la turofobia

Las dos causas más frecuentes del desarrollo de una fobia son el condicionamiento y el trastorno de ansiedad. El condicionamiento se produce por haber vivido una experiencia traumática relacionada con el estímulo que provoca la fobia, en este caso un alimento como el queso.

El trastorno de ansiedad lo que genera es que el espectro de miedos se vaya ampliando si no se trata a tiempo. Vivir con ansiedad es vivir en una sensación de peligro constante y cualquier estímulo puede parecer peligroso. El hecho de que sea un alimento lo que provoca la fobia no lo hace menos importante.

Tratamiento de la turofobia

Por eso hay que tratar cuanto antes esta fobia al queso, no para poder comer queso en un futuro, sino para evitar el desarrollo de otros trastornos emocionales que van asociados a las fobias, para evitar el desgaste de la salud emocional de la persona que lo sufre y también para evitar las consecuencias sociales y psicológicas de tener un miedo como la turofobia.

En este caso hay que acudir a un psicólogo que seguramente pondrá en práctica la terapia cognitivo conductual. Esta terapia, que funciona para todas las fobias, consigue transformar el pensamiento distorsionado que considera al queso como un peligro y de esa manera se puede transformar la conducta.