Cómo convivir con una persona con ansiedad

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Una de las principales consecuencias de sufrir un trastorno de ansiedad es la difícil convivencia. Los nervios, la preocupación constante, el miedo, el pesimismo y la irritabilidad no son los mejores compañeros de piso, así que vivir con una persona que sufre ansiedad puede convertirse en un problema añadido al trastorno emocional. Tenemos algunas recomendaciones para facilitar la convivencia con una persona con ansiedad.

La difícil convivencia con una persona ansiosa

Son muchos los motivos por lo que la convivencia con una persona ansiosa se puede convertir en un infierno, pero el principal es esa distorsión de la realidad que provoca el trastorno emocional. Cuando una persona tiene ansiedad es porque percibe un peligro y, si esa sensación de peligro es continuada y no desaparece, la vida se convierte en una fuente de preocupaciones y miedos constantes.

Una persona que sufre ansiedad suele ser controladora, porque no afronta bien los imprevistos, ya que todo le supone un motivo de alarma. También puede ser obsesiva con lo que ella considera necesidades y obligaciones para sobrevivir al peligro. Y su insatisfacción vital, su incapacidad para disfrutar del momento porque está en alerta permanente puede hacer la vida imposible a quienes están a su alrededor.

Una persona ansiosa también sufre frecuentes problemas de salud, como dolores de cabeza, fatiga o problemas musculares. Sumado a su tendencia a percibir cualquier movimiento como hostil, pueden convertirla en una persona irritable y con mal humor. ¿Cómo se puede convivir con una persona con ansiedad? ¿Cómo se puede ayudar a una persona con ansiedad?

Cómo convivir con una persona ansiosa

Tal vez no nos apetezca escuchar que el principal consejo para convivir con una persona con ansiedad es tener paciencia, pero es la realidad. La paciencia se impone como un elemento imprescindible para soportar, comprender y aceptar los arrebatos emocionales que provocan los trastornos de ansiedad. Pero además de paciencia, hacer falta una buena dosis de tolerancia.

A la paciencia y a la tolerancia le sigue la empatía para poder hacer más fácil la convivencia con una persona que sufre ansiedad. Pero sobre todo hace falta comprensión. Si no logramos comprender qué es lo que le ocurre a la persona con ansiedad, la convivencia se hará imposible. Por eso es fundamental conocer a fondo el trastorno emocional así como implicarnos en el tratamiento.

Y si hay algo que no debe faltarle a una persona con ansiedad es cariño. Los gritos, los reproches y las quejas sobran en una convivencia con una persona ansiosa, que necesitará respirar un ambiente tranquilo y sosegado y convivir en medio de un tono de voz amable, cariñoso y comprensivo.