Ritifobia: el miedo a las arrugas

¿Cómo se supera este trastorno fóbico?

Paula Díaz

El miedo es un recurso que utiliza nuestra mente para alertarnos de que algún peligro está cerca. Se entiende, por tanto, que el miedo es una reacción normal y natural del humano. El problema surge cuando ese miedo se convierte en un sentimiento irracional, sin motivo, obsesivo y que nos impide realizar nuestras actividades cotidianas con normalidad. Es entonces, cuando el miedo se convierte en fobia, cuando se necesita ayuda psicológica para resolver el problema.

Una fobia que sufren cada vez más personas es la hasta ahora casi desconocida ritifobia, que consiste en tener miedo a las arrugas. Aunque parezca mentira, es un trastorno fóbico cada vez más usual que va más allá del aspecto estético. 

Por qué se tiene miedo a las arrugas

La sociedad en la que vivimos, donde la imagen física es tan importante y donde se promueve el mantenimiento de la juventud de forma exagerada hace que muchas personas vean en la aparición de las arrugas un peligro para su vida social y profesional. A diario vemos cómo personajes públicos se someten a continuos tratamientos de estética para eliminar las inevitables arrugas y para darle a su aspecto un aire más juvenil.

También somos conscientes de la importancia de un aspecto juvenil a la hora de encontrar un trabajo, a pesar de la contradicción existente en el mundo laboral donde te exigen al mismo tiempo juventud y experiencia. En esta situación no es extraño que muchas mujeres decidan someterse a una cirugía estética con el objetivo de mejorar su currículum y adaptarse a las demandas del mercado laboral.

La presión a la que nos vemos sometidas para tener una piel perfecta y joven, ajena a las huellas que deja el paso de los años es tanta que a muchas mujeres les genera una gran ansiedad la aparición de las arrugas. Pero cuando el rechazo a la arruga se convierte en verdadera obsesión por eliminarlas, hablamos de una fobia. Y para ser superado, todo trastorno fóbico requiere de algún tipo de tratamiento bajo el seguimiento de un experto en salud mental.

¿Tengo esta fobia?

Para saber si padeces esta fobia, debes hacerte un examen y entender en qué punto te encuentras. Hasta cierto punto es normal que no te guste tener arrugas pero, ¿estás obsesionada con eliminarlas de tu cara? ¿La mera imaginación de que te sale un pliegue o una bolsa en la cara te produce ansiedad? ¿Te pones muy nerviosa cuando conoces a alguien que tiene muchas arrugas? Si la respuesta a las anteriores preguntas ha sido positiva, puedes padecer ritifobia. 

Las personas que sufren de ritifobia sienten una gran ansiedad cuando tienen que exponerse al estímulo que les causa el miedo. Es habitual que sientan verdaderos ataques de pánico, mareos, nauseas, taquicardia, sudoración, etc. 

En cualquier caso, aunque seas capaz de detectar estos síntomas en ti misma, es conveniente acudir a la consulta de un psicólogo o psiquiatra para que evalúe tu caso. A partir de una serie de preguntas, podrá construir un diagnóstico. 

Y es que la ritifobia puede darse de maneras muy diferentes o puede derivar en distintos miedos irracionales. Es, por ejemplo, el caso de los pacientes a los que lo que verdaderamente les da miedo son las arrugas en la cara de otras personas, en lugar de en la suya propia. 

Por otro lado, a menudo la ritifobia está relacionada con otros tipos de miedos irracionales. Es habitual que se desarrolle de la mano de la gerascofobia, como se conoce al miedo a envejecer. En otras ocasiones, cuando lo que causa el pánico es el hecho de que la piel ya no tiene buen aspecto, entra en el campo de la dermatofobia, que es la que sufren los que tienen un miedo irracional por las lesiones cutáneas. 

Las causas de la fobia a las arrugas 

Aunque las fobias las desarrolla cada persona de forma individual por un desajuste psíquico personal, podemos afirmar que en el caso de la ritifobia, el problema está causado principalmente por la presión social ejercida por una sociedad competitiva en la que prima la imagen exterior y además, una imagen exterior muy concreta. Mujeres jóvenes y delgadas que consiguen eludir las huellas del paso del tiempo, cueste lo que cueste.

Este es el modelo de mujer que se impone y, aunque ocasionalmente surgen personajes públicos que apuestan por un modelo más natural, la mayoría de las mujeres dedicamos gran parte de nuestro tiempo y de nuestro dinero a encontrar el tratamiento perfecto que retrase la aparición de las arrugas y nos mantenga jóvenes por más tiempo. Ya sea en forma de una alimentación adecuada, o de remedios caseros, o de cremas y mascarillas, o de costosos tratamientos estéticos, según los bolsillos, todas andamos buscando ese elixir de la eterna de juventud.

Pero más allá del pesado factor cultural detrás de este tipo de fobia, también se puede apuntar a otras causas como una experiencia traumática en el pasado o el aprendizaje del miedo. 

Superar la ritifobia es posible

Superar una fobia como esta, que cuenta con la gran presión del conjunto de la sociedad al completo, no es sencillo. Hay que tener en cuenta que los cánones de belleza no van a cambiar de un día para otro, por lo que la persona que sufre ritifobia va a seguir recibiendo los mismos mensajes contrarios a las arrugas. En cualquier caso, se puede superar con la ayuda de un especialista

Este experto en salud mental tratará de que el paciente cambie su manera de concebir la arruga. La terapia cognitivo conductual es una de las más aplicadas en este tipo de casos. La meta de esta es intentar que se dejen de asociar pensamientos negativos con las arrugas. Por otro lado, también resulta imprescindible dominar ciertas técnicas de relajación para gestionar los ataques de ansiedad.