Fobia a los granos y problemas de la piel: qué es la dermatofobia

La dermatopatofobia es un miedo irracional a los granos y enfermedades cutáneas

María Fernández

La fobia a los granos y problemas de la piel: qué es la dermatofobia

A nadie le gusta padecer enfermedades de la piel, igual que nadie quiere tener granos ni imperfecciones en el cutis. Pero cuando pasa de ser algo que nos desagrada a un temor ilógico que no podemos controlar, se convierte en una fobia. Te contamos qué es exactamente la dermatofobia y cómo se puede superar este miedo a los granos y a las enfermedades de la piel.

Qué es la dermatofobia

Los expertos relacionan la dermatofobia, también conocida como dermatopatofobia, con el miedo irracional e injustificado a las enfermedades de la piel. Las personas que sufren esta fobia, temen que les aparezcan lesiones en la piel, sobre todo granos pero también heridas o cicatrices.  

Esta alteración se convierte en una fobia cuando se presenta en forma de un miedo desproporcionado teniendo en cuenta la situación y condiciones reales por las que pasa el paciente.

En ocasiones, se asocia la dermatofobia con la tripofia. Mientras que la primera se refiere a todo tipo de lesiones en la piel, la segunda hace alusión a los patrones con agujeros (entre los que se incluyen también los granos). Por lo tanto, la dermatopatofobia es un término relacionado únicamente con la piel.

¿Tienes fobia a los granos y a las heridas?

Los miedos irracionales más comunes

Cada paciente que sufre de dermatofobia desarrolla un miedo irracional a un problema cutáneo distinto. Y, de hecho, la fobia puede ir cambiando con el paso del tiempo. Estos son algunos de los miedos irracionales más habituales en lo que respecta a esta fobia de la piel.

+ A la aparición de granos o espinillas, pero también de heridas, cicatrices, quemaduras.

+ A las temperaturas muy altas o muy bajas, por las consecuencias que estas podrían tener en la piel.

+ A tener una piel demasiado seca o muy grasa, lo cual podrían interpretar como síntoma de una enfermedad de la piel preocupante.

+ A que ciertos productos, como los geles o jabones, dañen la piel.

+ A la aparición de temidas manchas y marcas, que podrían convertirse en cicatrices imborrables.

+ A tatuajes y piercings que perforan la piel.

Conoce si sufres dermatofobia o el miedo irracional a los granos

Las causas de esta fobia irracional

Mucha gente confunde el deseo de tener una piel siempre perfecta con esta fobia. Aunque a nadie le gustaría tener granos, no todo el mundo sufre dermatofobia. Por este motivo, esta alteración no es tan común como se tiende a pensar.

Como cualquier otro tipo de fobia, son múltiples los motivos por los que se puede llegar a producir: es posible que dicha persona haya sido educada desde la infancia desde el temor desmesurado a las lesiones cutáneas, cabe la posibilidad de que se haya tenido que exponer a un problema grave de la piel de manera traumática, acumula falsas creencias acerca de las enfermedades de la piel, etc.

Aquellos que no se someten a una terapia para saber cómo enfrentarse a su fobia pueden tener problemas graves. De hecho, puede llegar a convertirse en una alteración incapacitante cuando se sufre en su grado más elevado.

Síntomas de la dermatopatología

Síntomas de que tengo miedo irracional a los granos

La dermatofobia es una fobia específica, es decir, genera ansiedad ante aquello a lo que se teme, en este caso, a las enfermedades de la piel. Estos son algunas de las señales y síntomas que desarrollan aquellos que la sufren.

1 El principal síntoma de la dermatofobia es la ansiedad ante granos y demás lesiones producidas por algún tipo de enfermedad de la piel. Esta ansiedad, a menudo, se traduce en los siguientes síntomas físicos: taquicardia, aumento de la sudoración, tensión muscular, náuseas, dolor de cabeza, escalofríos, etc.  

2 Es posible que esta ansiedad también se manifieste, incluso, cuando la herida o la lesión la sufra una persona cercana al paciente.

3 En muchas ocasiones, las personas que padecen esta fobia son incapaces de controlar este miedo. Y, aunque sabe que es un temor irracional, y que no está de ninguna forma justificado, no puede evitar sufrirlo.  

4 Cuando la fobia se muestran en un nivel muy alto, el paciente se siente frustrado y desesperado. Hay quienes acaban desarrollando un cuadro de depresión por no poder enfrentarse a la situación.

5 Cuando se sufre dermatofobia se tienden a exagerar los problemas de la piel. Por ejemplo, se puede malinterpretar un leve picor cutáneo como un síntoma de una enfermedad más grave.

6 Las personas que sufren dermatopatofobia suelen mirarse a menudo al espejo para examinarse la piel. Pasan mucho tiempo buscando nuevas imperfecciones en la cara, la parte del cuerpo que les suele preocupar más. Sin embargo, otras muchas personas reaccionan de la manera opuesta y prefieren no mirarse para evitar enfrentarse a los temores.

7 Como consecuencia a esta obsesión por el estado de la piel, hay pacientes que se someten a tratamientos cutáneos, como perjudiciales jabones anti bacteria, que acaban siendo abrasivos.

8 Aquellas personas que sufren de dermatofobia suelen sufrir niveles de ansiedad bastante altos, más allá de los problemas relacionados con la piel.

Consejos para superar la dermafobia

Cómo superar la dermatopatofobia

En ocasiones, es complicado distinguir dónde está el límite entre el desagrado por la aparición de una espinilla y el miedo irracional a su exposición. Por lo tanto, aquellos que lo sufren no siempre son conscientes del problema.

Sin embargo, merece la pena ponerse en manos de un especialista para aprender a superar esta fobia, sobre todo cuando se manifiesta de manera muy intensa. En caso de no tratarse adecuadamente, la alteración podría adquirir mayor gravedad con el paso del tiempo.

Un experto en psicología podrá ofrecerte las claves para llegar hasta el tratamiento más efectivo en tu caso. Pero, por lo general, estas son las estrategias más utilizadas para superar una fobia como esta.  

+ Técnicas de relajación

En los casos en los que la fobia se muestra de una manera más suave, las técnicas de relajación pueden resultar útiles para controlar los miedos. Entre las distintas técnicas de relajación más útiles en estos casos, la relajación muscular progresiva o la meditación.

+ Terapia cognitiva conductual  

Una terapia cognitiva conductual busca analiza las percepciones y pensamientos que influyen en los comportamientos de las personas. Se intenta cambiar los pensamientos negativos por otros más positivos que permitan a los pacientes sentirse mejor a nivel emocional.

De esta forma, el especialista tratará de ayudar al paciente aprender nuevas habilidades para enfrentarse a sus temores. Así aprenderá a cambiar todos aquellos pensamientos que desencadenan la ansiedad propia de la fobia.