Esclerosis múltiple: cómo ayudar al enfermo

Esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple es una enfermedad degenerativa que afecta al cerebro y a la médula espinal. Ocurre cuando la mielina que protege las neuronas se daña y entonces se detienen los impulsos nerviosos.

Si bien los enfermos de esclerosis múltiple pueden vivir durante años con una calidad de vida aceptable, se trata de una enfermedad que va paralizando al enfermo poco a poco, por lo que llegará un momento en el que dejará de ser autónomo. Pero el apoyo familiar ha de comenzar en el momento en el que se diagnostica la esclerosis múltiple.

Síntomas de la esclerosis múltiple

No se sabe cuál es la causa de la esclerosis múltiple, ya que puede deberse a un virus o a un problema genético.

Los síntomas de la enfermedad varían y al principio se trata de dolencias temporales que remiten al cabo de unos días, pero al ser una enfermedad degenerativa, el deterioro del enfermo es inevitable. Son frecuentes los problemas musculares, como entumecimiento, espasmos, pérdida de equilibrio, dificultad para coordinar movimientos y temblores.

También son habituales en los casos de esclerosis múltiple los problemas intestinales y la incontinencia urinaria, así como determinados problemas oculares como visión borrosa, enrojecimiento y pérdida de visión. Con el tiempo, el enfermo de esclerosis múltiple va perdiendo la capacidad de atención y de memoria, se le hace más difícil masticar y hablar, síntomas todos ellos que suelen llevar a estos enfermemos a la depresión.

Al ser la esclerosis una enfermedad incurable y degenerativa, el tratamiento está destinado a retrasar los síntomas y procurar al enfermo una mejor calidad de vida y, en este sentido, aparte de la ayuda médica, el apoyo familiar y de los amigos es fundamental para evitar que la enfermedad paralice la vida del enfermo desde el inicio.

Cómo ayudar a un enfermo de esclerosis múltiple

No es fácil asumir una enfermedad como la esclerosis múltiple, ya que el resultado es la pérdida de las capacidades físicas y mentales, por lo que estaremos ante una persona totalmente dependiente. Pero antes de que eso ocurra y de que la enfermedad llegue a sus últimas consecuencias, las personas que rodean al enfermo de esclerosis deben actuar para mitigar los efectos de la enfermedad.

La terapia psicológica es fundamental para aceptar los cambios físicos y se debe procurar que el enfermo no deje sus actividades habituales aunque haya que ir adaptándolas a su condición física. Por eso es también muy importante la realización del ejercicio físico, para retrasar en lo posible el deterioro muscular y que el enfermo pueda seguir haciendo su vida.

Con el tiempo habrá que ir adaptando la casa para una mayor seguridad, especialmente el baño, y evitar cualquier caída que pueda acelerar el avance de la enfermedad. Hay que ir observando las limitaciones que vayan surgiendo y adaptarse al estadio en el que se encuentre el enfermo. La fisioterapia será necesaria en todo momento y la ayuda de un logopeda es conveniente antes de que aparezcan las dificultades en el lenguaje. Pero lo que no hay que olvidar en ningún momento es el poder que tienen las muestras de cariño en la calidad de vida de los enfermos crónicos.

Laura Sánchez  •  lunes, 17 de diciembre de 2012

DF Temas

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