Cómo detectar una infidelidad

Laura Sánchez

Las señales de infidelidad

¿Estás pensando que tu novio te engaña? Las relaciones de pareja atraviesan etapas de dudas e inseguridad y hay que analizar muy bien todo para no caer en el error de las conspiraciones paranoicas. ¿Tienen algún fundamento tus sospechas? Nos preguntamos cómo detectar una infidelidad entrando en terrenos pantanosos.

Señales de infidelidad

Insistiremos siempre y no nos cansaremos de repetir: la inseguridad no es buena consejera y los celos son el peor enemigo de la pareja, pero hay veces que las sospechas de infidelidad vienen motivadas y con razón, como por ejemplo, cuando se dan estas señales:

+ Cambio de rutinas. Tu novio un buen día te dice que se ha apuntado al gimnasio. Y está muy bien, porque a lo mejor quiere ponerse en forma, ahora, eso sí, llega todos los días dos horas más tarde, eso no está tan bien, ¿verdad? Sustituye gimnasio por cualquier otra actividad que suponga pasar más tiempo fuera de casa.

+ Cambio de look. ¿Desde cuándo se ha preocupado tu pareja por la moda? Hay dos opciones posibles: o tiene una crisis vital debido a la edad y quiere verse más joven y más guapo, o tiene una amante y quiere deslumbrarla.

+ No sin mi móvil. Es cierto que el teléfono móvil hoy es casi una extensión de nuestra mano, pero si tu novio no deja el móvil ni un segundo, si se lo lleva hasta en la ducha, puede ser que quiera esconder algo.

+ Nuevas amistades. El desarrollo personal es muy positivo, evolucionar en la vida y descubrir nuevos intereses también. Pero si tu pareja de pronto tiene nuevos amigos que tú no conoces y a los que no tiene ninguna intención de presentarte, sospecha.

+ Cambios de humor. Generalmente la infidelidad provoca un sentimiento de culpabilidad que viene y va. Así se explican esos cambios de humor que tiene tu novio, o tal vez sea que las cosas no le van bien en el trabajo... ¡todo puede ser!

+ Lenguaje corporal. Las palabras se las lleva el viento, pero el lenguaje corporal no miente. Si se sienta en el sofá y sus pies o rodillas están situados en dirección contraria a la tuya, si no te mira a los ojos, si ya no te hace una caricia o los besos son de compromiso es evidente que se está distanciando, aunque no tiene por qué tratarse de una infidelidad.

+ Tiempo a solas. Ahora se ofrece a sacar la basura, a llevar al perro a pasear y a hacer cualquier recado de última hora. Además lo quiere hacer solo, para que tú no tengas que molestarte, y por supuesto, se lleva su móvil con él.

+ Incoherencias. Dejando claro que la infidelidad es una mentira, tu pareja caerá en ciertas incoherencias: que si estaba tomando algo con su mejor amigo, pero al final te dice que no, que era con los compañeros de trabajo.

La prueba definitiva de que tu pareja es infiel

Puede haber muchas señales de infidelidad, pero ninguna es definitiva hasta que no le encuentras en plena faena y, desde luego, puede ser una escena de lo más traumática. Así que si estás decidida a averiguar si tu novio te engaña, tienes varias opciones.

+ Convertirte en espía. Ejercer de espía o de detective es moralmente reprochable porque implica aceptar que no hay confianza entre vosotros, como lo es también cotillear en su móvil o esperarle escondida a la salida del trabajo para ver a dónde va. ¿Te merece la pena?

+ Esperar a la tormenta. Si no es una infidelidad puntual, sino que se mantiene en el tiempo, tarde o temprano la cosa caerá por su propio peso. Puedes esperar tranquilamente a que llegue la tormenta haciendo tu vida como si no pasara nada, ¿crees que es lo mejor para ti? 

+ Preguntar directamente. Si ninguna de las opciones anteriores te merece la pena, siempre te queda el recurso de preguntar directamente. Un 'tenemos que hablar' que presagia ruptura le confundirá sobre el tema a tratar, pero cuenta con que si es capaz de serte infiel, también es capaz de mentirte.

Hasta aquí seguimos sin tener nada concluyente, la infidelidad de tu novio sigue siendo presunta y seguirá siéndolo hasta que él confiese. Dedícate a comprobar que tus sospechas son fundadas y no motivadas por algún problema de pareja que se pueda resolver y que nada tenga que ver con el engaño.