Granitos en los brazos: causas y tratamiento de la foliculitis

Marta Valle

Un gran número de mujeres sufren la llamada foliculitis, anomalía cutánea caracterizada por generar la comúnmente llamada piel de gallina, es decir, una serie de granitos de aspecto poco estético que aparecen en diversas partes del cuerpo como los brazos o las piernas. Estos granos disponen de un pelo enquistado en su interior ante la imposibilidad de crecer adecuadamente hacia el exterior. Aunque en la gran mayoría de casos no se trata de una patología con carácter médico, es evidente que nos encontramos ante un problema que puede llegar a acomplejarnos de tal manera que no queramos enseñar los brazos.

Síntomas asociados a la aparición de granitos en los brazos

La aparición de granos en los brazos suele deberse a una infección generada ante la imposibilidad de una serie de pelos de salir al exterior. Según el lugar de la afectación, podemos discernir entre dos tipos de foliculitis: la superficial y la profunda. La primera puede afectar a la parte superior del folículo del cabello y provocar síntomas como ampollas repletas de pus con tendencia a reventar y formar costras, picazón, dolor, piel enrojecida e inflamada o racimos de pequeñas protuberancias desarrolladas alrededor de los folículos pilosos. La segunda se inicia en una capa cutánea más profunda generando sintomatología relacionada con dolor, ampollas llenas de pus con tendencia a reventar, cicatrices una vez desaparecida la anomalía o una gran masa o protuberancia inflamada.

En la mayoría de casos, la generación de granos en las extremidades superiores se va a aplacar mediante tratamientos estéticos paralelos a la propia medicina. En dicha coyuntura, va a jugar un papel fundamental el proceso de exfoliación de la dermis. El objetivo consistirá en arrastrar la piel muerta que rodea al pelo enquistado, intentando que éste consiga crecer hacia el exterior. Esta acción dispone un mayor éxito siempre que tratemos la dermis del brazo en seco. Una vez concluido el tratamiento, podremos hidratarnos mediante la utilización de una crema adecuada a nuestro tipo de piel.

Los casos más leves de foliculitis en los brazos desaparecen, por regla general, sin necesidad de aplicar tratamiento alguno. Sin embargo, es posible que la infección no mejore, a pesar incluso de la aplicación de tratamientos específicos, que se propague o que se repita con excesiva frecuencia. En tales circunstancias, se recomienda la visita a un especialista como el dermatólogo ya que es posible que necesitemos antibióticos para controlar efectivamente el problema.

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