La ansiedad se nota en la piel y estos son sus terribles efectos

Así es como afecta la ansiedad a tu piel: acné, envejecimiento, ojeras...

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Alrededor del 40 % de la población española sufrirá problemas de ansiedad en algún momento de su vida y todo indica a que ese porcentaje irá en aumento. El panorama en el resto del mundo es parecido, por lo que es hora de tomarnos en serio los trastornos de ansiedad y empezar a conocerlos mejor. En contra de la creencia de que cuando tienes ansiedad todo ocurre en tu mente, el exterior también refleja ese estado de alerta. En Diario Femenino te contamos cómo afecta la ansiedad a la piel, porque puede ser uno de los primeros indicadores del problema. Estos son sus terribles efectos, ¡muy atenta!

La ansiedad da muestras por todo el cuerpo

¿Qué ocurre en tu cuerpo cuando sufres un trastorno de ansiedad? No hablamos de los síntomas de la ansiedad que tan bien conocemos cuando estamos atravesando una crisis o cuando estamos a punto de llegar al ataque de pánico. Sino de ese estado de ansiedad generalizada y continua que nos va desgastando por dentro y también por fuera.

Sufrir un trastorno de ansiedad durante un tiempo deja secuelas en el cuerpo. Las más habituales son las contracturas musculares debido a la tensión permanente que nos produce ese estado emocional. También aparecen con el tiempo diversas dolencias gastrointestinales, por no hablar de la reducción de nuestras capacidades cognitivas. Y, en líneas generales, la ansiedad debilita el sistema inmunitario, por lo que nos quedamos más expuestos a enfermedades e infecciones de todo tipo.

Podemos notar la ansiedad en el corazón, en la respiración y en el famoso nudo del estómago, pero también se nota y mucho en la piel. La piel es una de la primeras damnificadas cuando empiezan los problemas de ansiedad y el rostro, que es el reflejo del alma, nos puede mostrar las señales de alarma. Un gesto contenido, el ceño fruncido, los ojos alerta frente al supuesto peligro y un rictus de miedo en los labios. Pero también la piel apagada, sin ese brillo que también falta en nuestro interior.

Las razones por las que la ansiedad se refleja en la piel

Es curioso que la ansiedad o, más bien, los problemas de ansiedad se reflejen en la piel. Al ser un trastorno emocional pensamos que el desastre ocurre por dentro, en nuestra mente y en nuestro interior, pero no. Todo sale al exterior y hay varios motivos por los que la piel se resiente ante la ansiedad.

+ Los estados ansiosos producen más cantidad de cortisol y adrenalina. Tal vez esto no te diga nada, pero resulta que altera la producción de estrógenos y testosterona; con los cambios hormonales hemos topado.

+ La ansiedad también reduce la producción de colágeno y el ácido hialurónico (esto nos suena más por las cremas, ¿verdad) y al mismo tiempo perjudica el ADN de las células acortando los telómeros. ¿En qué se traduce esto? En un envejecimiento prematuro de la piel.

+ Uno de los ámbitos que más se resiente cuando aparecen los problemas de ansiedad es el sueño. Podemos incluso llegar a tener insomnio, pero en cualquier caso nuestra calidad de sueño se reduce considerablemente. Y esto aporta y mucho a que el estado de la piel empeore de un día para otro.

+ La alimentación queda descuidada cuando nos enfrentamos a un trastorno de ansiedad. Algunas personas bajan de peso, otras ganan unos cuantos kilos y otras suben y bajan al mismo ritmo que su estado emocional. Y ya sabemos los estragos que causa una mala alimentación en la piel, ya que no tiene los nutrientes que necesita.

Los horribles efectos de la ansiedad en la piel

Una vez que hemos visto las causas podemos pasar a esos efectos visibles de la ansiedad en la piel. Estos efectos se notan en todo el cuerpo, pero es el rostro el que peor parado sale en estas consecuencias dermatológicas de la ansiedad.

+ ¿Sabías que la piel se inflama con la ansiedad? Por eso, es frecuente que aparezcan granitos por todo el cuerpo y en la cara, parecidos al acné.

+ El aumento de la secreción de grasa produce bastante picor que pronto se convierte en urticaria, eccemas o ronchas por todo el cuerpo.

+ La ansiedad también produce picores en el cuero cabello y se relaciona muy a menudo con la caída del cabello.

+ Uno de los síntomas más frecuentes de la ansiedad es la sudoración excesiva y esto produce un evidente enrojecimiento de la piel.

+ La pérdida de colágeno de la que antes hablábamos acentúa las arrugas y las líneas de expresión, además de dejar la piel más flácida y con menos luminosidad.

+ La falta de sueño produce hinchazón en el rostro y aparecen las temidas bolsas y ojeras que dan un aspecto exterior tan cansando como el que sentimos en el interior.

En definitiva, los problemas de ansiedad te dejan un aspecto cansado, una piel envejecida y más apagada, además de los problemas dermatológicos como picores, granos o eccemas.

Cómo cuidar tu piel cuando tienes ansiedad

Puede parecer un tanto frívolo preocuparnos del aspecto de la piel cuando estamos atravesando un trastorno de ansiedad. Pero la clave está en cuidarse tanto por dentro como por fuera y de la misma forma que vamos al psicólogo para cuidar y sanar nuestro interior, también tenemos que hacerlo con el exterior.

+ Para los problemas de irritaciones en la piel y otros signos de la ansiedad no está de más acudir a un dermatólogo, por si acaso el problema se agrava y necesita un tratamiento específico. Pero en líneas generales, nosotras mismas podemos reducir los efectos negativos de la ansiedad en la piel con algunos cuidados extra.

+ Es importante extremar la atención en la rutina diaria del cuidado de la piel. Limpiar e hidratar son los gestos básicos que necesita tanto nuestro rostro como el resto del cuerpo. Podemos cambiar durante una temporada nuestra cosmética habitual para adaptarla a este momento complicado con una dosis extra de colágeno y ácido hialurónico.

+ Hacer todo lo posible por descansar puede hacer por nuestra piel más de lo que imaginamos. Es importante dormir, pero dormir bien y con una rutina de sueño que nos evite sobresaltos y cansancio indebido. ¿Qué tal un baño relajante antes de ir a dormir?

+ El deporte o un poco de ejercicio físico siempre lo recomiendan en los casos de ansiedad y depresión. No es un mito, es que además de limpiar tu mente y aumentar tu energía podemos combatir la flacidez de la piel.

+ La naturaleza será la mejor aliada para combatir los estragos de la piel a causa de la ansiedad. Estar en contacto con la naturaleza sana el alma, sana el interior, pero también el exterior. Caminar por un bosque o pasar tiempo en el mar aportará luminosidad a la piel además de los beneficios que ya conocemos para nuestro cerebro.

+ Las personas que están sufriendo un trastorno de ansiedad se merecen unos cuidados extra en forma de abrazos, sonrisas y atención. Pero cuando del cuerpo se trata, ¿qué tal un masaje que te haga olvidar por unos minutos que lo estás pasando tan mal?

+ Y llegamos al punto más controvertido y el que más cuesta. Si llevar una alimentación equilibrada es importante en todos los momentos de la vida, cuando estamos sufriendo ansiedad lo es aún más. Es difícil preocuparse por lo que comemos, es difícil centrar la atención en la comida, pero hay que intentarlo para evitar no solo los problemas en la piel, sino para evitar añadir otros problemas de salud. Ya es suficiente problema superar la ansiedad, ¿no te parece?

¿Y tú? ¿Padeces ansiedad y tu piel ha empezado a sufrir los efectos? ¿Qué te han parecido nuestros consejos? ¡Recuerda que en Diario Femenino siempre estamos dispuestas a ayudarte!

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