Qué es el acné vulgar o vulgaris: causas y tratamiento

El 80% de la población ha sufrido o sufrirá este tipo de granos

María Fernández

 Te contamos qué es el acné vulgar

Todos hemos tenido un grano en algún momento de nuestra vida. Hay quien solo ha sufrido lesiones ocasionales en periodos muy puntuales y quienes han tenido que aprender a vivir con brotes más allá de la adolescencia. El acné vulgar o vulgaris es muy frecuente, de ahí que se utilice la palabra ‘vulgar’ para denominarlo. De hecho, algunas estimaciones consideran que hasta el 80% de la población lo ha sufrido, sufre o sufrirá en el algún punto de su vida.

¿Qué es el acné vulgar o el acné vulgaris?

El acné vulgar o vulgaris es una enfermedad de la piel por la cual aparecen lesiones cutáneas de diferente intensidad. Cuando comúnmente hablamos de acné, nos estamos refiriendo al vulgaris, que es un trastorno amplio en el que tienen cabida distintos tipos de granos. Si bien es cierto que la pubertad es el momento en el que más se produce, los adultos también pueden sufrir acné vulgar.  

Tipos de granos más frecuentes

La mayor parte de los granos provocadas por el acné vulgar aparecen en la cara y en la parte superior del torso, es decir, en el cuello, espalda, hombros y brazos. Según la intensidad de los brotes, pueden desarrollarse lesiones más o menos graves y más o menos dolorosas. Estas son los tipos de granos más frecuentes cuando se padece acné vulgar.

+ Comedones

Los puntos negros y los puntos blancos son las lesiones más comunes en el acné vulgar. En ambos casos se producen cuando un poro o folículo piloso de nuestra piel acumula suciedad.

En el caso de los puntos negros (o comedón abierto), el sebo producido por nuestras glándulas sebáceas no bloquea totalmente los poros, lo que hace que esté en contacto con el aire y, por tanto, se vuelva negro. En el caso de los comedones blancos (o comedón cerrado), también conocidos como espinillas, se producen por una pequeña infección en el grano que queda retenida dentro de la piel.

+ Pústulas

Las pústulas son lesiones más grandes que se producen por una acumulación de pus. Se trata de un grano superficial que normalmente comienza siendo un comedón. Poco a poco va inflamándose más por la infección y las bacterias y gana en tamaño.

El 80% de los adolescentes tienen granos por el acné vulgar o vulgaris.

+ Nódulos

En el caso de los nódulos, la lesión se produce en las capas más profundas de la piel. Este tipo de granos más severos pueden dejar cicatrices, por lo que tienen que ser tratados por un especialista.

+ Quistes y abcesos

Los quistes y abcesos son acumulaciones de pus dolorosas que son menos frecuentes en el acné vulgar, pero que pueden aparecer de manera ocasional. Igual que ocurre con los nódulos, debe ser un dermatólogo el que elimine este tipo de lesiones para evitar las cicatrices.

Tipos de acné según las lesiones

Se suele distinguir entre acné leve, moderado y grave según la intensidad de las lesiones.

+ El acné leve

En el acné leve el número de lesiones es menor, igual que la frecuencia con la que aparecen y su intensidad. Las pústulas son menos probables, igual que los nódulos y los quistes.

+ Cómo es el acné moderado

En el caso del acné moderado las lesiones tienden a ser un poco más graves y dolorosas. Por lo general, tardan más tiempo en desaparecer y las pústulas son más habituales.

Cuando no se cuida bien el acné moderado, sobre todo al apretar los granos para extraer el pus, puede dejar antiestéticas marcas o manchas en la piel.

+ ¿Tengo acné grave?

Los que padecen acné grave sufren lesiones más graves que resultan muy dolorosas y molestas. Es habitual que dejen cicatrices que duren tanto temporalmente como para toda la vida. Este tipo de acné, más que ninguno de los anteriores, necesita tratamiento y supervisión de un dermatólogo.

Conoce las causas de los granos en la cara

¿Por qué se desarrolla el acné vulgar?

Los granos del acné vulgar aparecen cuando se acumulan células muertas, suciedad, contaminación y sebo producido por nuestra propia piel en los poros de la cara. Las bacterias acaban provocando una infección que se reproduce en la piel en forma de grano.

Por eso, para encontrar las causas que provocan que nos salgan más granos hay que buscar los motivos que hacen que nuestra piel produzca más sebo. Estas son las causas más comunes.  

1 La causa principal, aunque no única, del acné vulgar son los cambios hormonales. Estos causan desequilibrios en nuestro organismo, incluida nuestra piel, que empieza a segregar una cantidad de sebo excesiva. Como consecuencia, salen más granos. Durante la pubertad se sufren muchos de estos cambios hormonales, por lo que sufrir acné vulgaris es muy común durante la adolescencia.

2 El estrés puede hacer que la piel produzca un exceso de grasa.

3 El ciclo menstrual de las mujeres también puede causar desajustes en las hormonas y, como consecuencia, pueden salir lesiones en la piel.

4 Tomar medicamentos como los corticoides también puede provocar el aumento de la cantidad de granos.

5 La falta de rutinas de limpieza cutánea puede hacer que la suciedad se acumule en nuestro rostro. Como consecuencia, los poros pueden infectarse y producir granos.  

6 Sin embargo, hay que tener en cuenta que ciertos productos para la piel pueden aumentar los niveles de grasa cutánea y, como resultado, los poros pueden llegar a infectarse.  

7 Hay expertos que aseguran que consumir ciertos alimentos como los productos lácteos puede contribuir a la aparición de acné.

8 Los jóvenes cuyos padres hayan tenido granos, serán más proclives a tener acné ya que existe cierto componente hereditario.

El mejor tratamiento para el acné vulgaris

¿Hay que ir al médico por el acné vulgaris?

¿Es necesario ir al médico para tratar el acné? La respuesta a esta pregunta depende de las características de las lesiones y al desarrollo del acné. Pedir consejo a un dermatólogo es recomendable a todo el mundo que padece acné, pero en los casos en los que los granos son más graves la necesidad se intensifica.

En algunos pacientes, el acné puede provocar problemas que van más allá de las lesiones cutáneas. Los granos son motivo de baja autoestima y de incomodidad con nuestro propio cuerpo. En los casos más graves, tener acné puede llevar al aislamiento social, ya que los pacientes no desean que otras personas puedan ver su piel afectada por los granos. Las relaciones sociales de los pacientes pueden transformarse causando un gran daño psicológico a aquel que lo sufre.

Por ello, y para evitar consecuencias mayores, el acné es un problema cutáneo que debe intentar resolverse cuanto antes. Contar con la ayuda de un dermatólogo experto acelerará la recuperación.

No hay que temer la consulta con el dermatólogo. Lo más habitual es que se realice una exploración física de las lesiones, es decir, el médico tocará y mirará los granos que te hayan salido para estudiar su aspecto. A partir de ahí, te puede pedir que te sometas a ciertas pruebas como análisis de sangre u orina, para ver los niveles de hormonas de tu cuerpo, o incluso pruebas de alergia. Con estos resultados en la mano será capaz de reconocer la causa de tus granos y el mejor tratamiento.

¿Cuánto tarda en curarse el acné vulgar?

Es habitual que el acné tienda a calmarse con el paso del tiempo, sobre todo cuando ha aparecido durante la pubertad. En general, lo más común es que las mujeres tengan más acné a los 14 años aproximadamente, mientras que la edad media de los chicos se retrasa hasta los 16, aunque sus brotes tienden a ser más agresivos.  

Aunque puede agravarse según los casos, en general, se trata de un trastorno pasajero. Con el paso del tiempo, y una vez que el cuerpo del joven comienza a equilibrarse hormonalmente, suele mejorar su aspecto. Por eso, es habitual que a partir de los 20 años las lesiones empiecen a desaparecer. Esto no significa, sin embargo, que los granos no puedan volver a aparecer en otro momento más adelante.

Qué echarte contra los granos y espinillas

Los mejores tratamientos para acabar con los granos

El tratamiento más eficaz para tu acné dependerá de las características de tus lesiones y de la gravedad de las mismas.

+ Cuando el acné vulgar aparece en los estadios más leves es posible controlarlo con rutinas de higiene caseras y con algunos medicamentos tópicos que se aplican directamente sobre el grano. En la farmacia o incluso en algunos supermercados podrás encontrar muchas cremas para las que no se necesita receta que te ayudarán a equilibrar los niveles de sebo de tu piel. También te pueden recomendar pomadas, que habitualmente contienen tretinoína, con las que puedes evitar la inflamación de los puntos negros y blancos.

+ Sin embargo, cuando el acné tiende a ser moderado, el dermatólogo puede recomendar utilizar algún tipo de antibiótico tanto tópico como oral. La tetraciclina, la doxiciclina, la minociclina y la eritromicina son algunos de los más utilizados.

+ Cuando los granos aparecen por una causa hormonal, como es el caso del acné menstrual, se puede recomendar el tratamiento mediante pastillas anticonceptivas.

+ Cuando las lesiones han dejado cicatrices, tanto por su gravedad como porque se han apretado con los dedos, se pueden llevar a cabo distintas técnicas para alisar la piel. Es el caso, por ejemplo, del peeling químico o de la dermoabrasión. En cualquier caso, estos tratamientos tienen que estar siempre administrados por un especialista.

Recuerda que lo más recomendable para mejorar el aspecto del acné es acudir a un dermatólogo que te aconseje qué tratamiento poner en tu caso. Además, te podrá enseñar unos hábitos de higiene adecuados a tu piel para eliminar los granos lo antes posible. Aunque veas que el aspecto de tu piel mejora, no dejes de aplicar el tratamiento que te han recomendado, a no ser que el médico te haya prescrito lo contrario. Si lo haces, podrías tener una recaída y sufrir otro brote. 

Los efectos del acné vulgar en la piel

Cuidados básicos para la salud de la piel

A falta de la consulta de un médico, el acné vulgar puede tratarse con el cuidado general de la piel. Hay ciertas rutinas básicas que debes incorporar para que el aspecto y la salud de tu piel mejore.

+ Es importante lavar la cara una o dos veces al día con un jabón suave o neutro. Nunca debes irte a la cama maquillada y debes echarte crema para hidratar la piel, incluso aunque creas que la tienes demasiado grasienta. La claves está en utilizar siempre productos oil free que te dejarán una mejor sensación en la piel.

+ Al secarte, evita frotar la cara con la toalla; es mejor que te des suaves golpes en la piel para absorber la humedad. Por otro lado, es imprescindible que la toalla esté bien limpia para no depositar más bacterias en la piel.

+ Llevar una dieta variada hará que tu piel tenga mejor aspecto. No hay ningún alimento prohibido, pero debes tratar de restringir el consumo de comidas muy picantes o con muchas grasas saturadas.

+ Es muy importante beber agua para que la piel esté siempre hidratada.

+ No te toques la cara. Aunque no lo parezca, tu mano está llena de bacterias que pueden acabar en los poros de tu piel.

+ Intenta que el pelo no toque nunca tu piel porque la grasa del cabello podría acabar en tu frente y viceversa. 

¿Quieres saber más sobre los cuidados de la piel? Cuéntanos en los comentarios qué te preocupa más.