Baja autoestima por acné: cuando tener granos te mina mucho la moral

Las espinillas pueden condicionar negativamente la vida de una persona

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Donde tú ves unos granitos sin importancia en el rostro de un adolescente, esa persona ve un problema que le avergüenza y le estigmatiza. El acné no es una enfermedad grave, es cierto, pero eso no significa que sus consecuencias tampoco lo sean. Tan solo tienes que pararte a pensar un segundo en el disgusto que te has llevado, ya de adulta, cuando te ha aparecido un grano espantoso justo antes de una primera cita. Imagínate en esa situación todos los días y podrás entender por qué el acné puede provocar baja autoestima, minar mucho la moral y derivar en trastornos emocionales de gravedad.

Qué es el acné

Antes de nada, hay que señalar que el acné no es exclusivo de los adolescentes, también hay adultos que lo sufren pero, ¿qué es exactamente el acné? El acné es en realidad un trastorno de la piel que aparece en los folículos pilosebáceos en la cara, en el pecho y en la espalda.

Tal vez sea hora de empezar a tratar el acné como una enfermedad, que lo es aunque no sea grave, y no como una anécdota sin importancia. Se trata de todo un proceso en el que los andrógenos, hormonas masculinas que tenemos hombres y mujeres, activan las glándulas sebáceas para segregar sebo, pero lo hacen tan rápidamente y en tanta cantidad que la piel no es capaz de drenar tanta grasa. Entonces se tapona, se forma un quiste y así es como se produce el acné.

El problema no termina ahí porque ese quiste puede quedarse así durante un tiempo, desaparecer por sí solo o infectarse. Es entonces cuando comienzan los problemas para la persona que lo sufre, que se mira al espejo y ve su cara cubierta de granos cada día. Como ves, no estamos ante una dolencia grave, pero sí puede condicionar muy negativamente la vida de esa persona.

El impacto psicológico del acné

El acné, de hecho, provoca un impacto psicológico importante. No podemos olvidar que este problema surge, por lo general, en una de las etapas más delicadas de la vida, en la adolescencia, que es además un periodo clave para el desarrollo de la persona. La baja autoestima es la consecuencia más inmediata del acné. Una baja autoestima que puede traducirse en un complejo de inferioridad y que puede llevar al adolescente al aislamiento social.

Las conductas que provoca la aparición del acné son de evitación. Hay que evitar salir a la calle, hay que evitar que se vean esos granos, hay que evitar la vergüenza o las posibles burlas por parte de los demás. La autoestima empieza a bajar hasta hundirse bajo tierra y bajo tierra quedan también los ánimos cuando esa persona decide evitar las relaciones sociales, incluso las virtuales por no querer hacerse fotos y/o vídeos.

De ahí a sufrir problemas de ansiedad va un solo paso que se da fácilmente precisamente por la cantidad de impactos emocionales que recibe un adolescente cada día. Y cada vez es más frecuente encontrar personas muy jóvenes sumidas en una depresión grave por falta de autoestima y por haber perdido su actividad social.

No estamos ante una anécdota ni ante un asunto de sobredimensionar los problemas. El acné impacta muy negativamente en la autoestima y puede llegar a provocar una depresión. Así que hay que tomárselo en serio.

Tratamiento del acné

Pero, ¿qué se puede hacer frente al acné si la mayoría de las personas lo consideran una batalla perdida? El tratamiento del acné pasa por una visita al dermatólogo, a un dermatólogo que sea consciente de que no está tratando únicamente un problema de la piel, sino que la dolencia llega hasta el interior, hasta la autoestima.

El dermatólogo no va a descartar un tratamiento farmacológico con el uso de antibióticos, corticoides o incluso algún tratamiento hormonal según la gravedad del acné. Y la cosmética (tanto para mujeres como para hombres) está muy avanzada en el tratamiento contra el acné. Puede que el producto elegido no funcione y tengas que cambiar a otro, pero en cualquier caso se trata de limpiar, exfoliar e hidratar con productos específicos para las pieles con tendencia al acné. Incluso hay sticks correctores que disimulan bastante bien los granitos en un momento puntual.

Algunas actuaciones llegan de parte del paciente, por supuesto. Es importante mantener una buena higiene de la piel y lavarse cada día con agua y un jabón antiacné. Pero más importante que lo que puede hacer la persona que sufre el acné es lo que NO debe hacer, como manipular los granos por más tentador que resulte, no tomar mucho el sol y no utilizar cremas grasas.

Hay que tener paciencia con el tratamiento para el acné porque puede durar unos meses, pero también se puede alargar por unos tres años. Por eso, es importante acompañar todo el proceso de una terapia psicológica que evite que esta enfermedad que no es grave marque la vida del adolescente.

Cómo evitar la baja autoestima por acné

Llegados a este punto, insistimos en la necesidad de contar con apoyo psicológico para no tener problemas de autoestima que con el tiempo se agraven y generen una depresión y el aislamiento social. Tenemos que contar también con la gente que rodea a la persona que está sufriendo el acné y en el caso de los adolescentes queremos hacer un llamamiento importante a los padres.

Un adolescente que está sufriendo acné es una persona vulnerable emocionalmente. Es fundamental no quitarle importancia a lo que está sufriendo porque, aunque el acné se pasará dentro de unos años, sus secuelas emocionales puede que no. Así que no se puede tomar una actitud como si no importara, como si tener acné fuera una de esas tonterías de adolescente que se pasa con el tiempo. Con esto ocurre como con la depresión, la frase “hay problemas más importantes” o “hay gente peor que tú” no solo no sirve de nada sino que puede ser perjudicial.

Cuidar la autoestima de los niños y de los adolescentes es una responsabilidad que hay que tomar muy en serio, porque de esto va a depender su calidad de vida en la edad adulta. Sufrir acné no es solo tener unos molestos y antiestéticos granos en la cara, se suman la inseguridad, las burlas, la evitación de las relaciones sociales o la timidez, entre otras consecuencias.

Así pues, hay que reforzar esa autoestima maltrecha por el acné buscando el mejor tratamiento, interesándonos por los avances o por los retrocesos, envolviendo al adolescente en un manto de seguridad, comprensión, confianza y amor que le sirva no solo para este momento, sino que lo lleve adelante durante toda su vida.

Y también se puede aprovechar esta oportunidad para dotar al adolescente de las herramientas necesarias para salir adelante en la vida cuando los obstáculos se multiplican. Para enseñarle que los problemas no duran para siempre y que siempre hay una o varias soluciones. Que superar los problemas es cosa de toda la familia unida. Que con acné o sin acné, sigue siendo una persona fabulosa y que se fije un poco mejor a su alrededor para que vea que habrá gente que se burle de su enfermedad, pero habrá mucha más gente que le apoye y le acepte tal y como es.

¿Y tú? ¿Sufres baja autoestima por acné? Cuéntanos tu testimonio en los comentarios, ¡te leemos!

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