Agotada por la ansiedad: cómo evitar el cansancio por nervios

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Los trastornos de ansiedad producen nerviosismo, agitación, inquietud. Es frecuente que no puedas quedarte quieta, que tengas que levantarte continuamente, que tengas la necesidad de hacer algo, de estar en movimiento. Pero esa hiperactividad es solo una de las muchas manifestaciones de la ansiedad. En el lado opuesto, pero tan frecuente, se encuentra la fatiga, el cansancio, la imposibilidad de mover ni un músculo, ni siquiera la mente. ¿Cómo evitar el cansancio por ansiedad?

El cansancio de la ansiedad

Aunque el cansancio y la fatiga están más asociados a otro tipo de trastornos emocionales como la depresión, también son muy frecuentes en los casos de ansiedad. No tienes ganas de levantarte, ni de hacer nada, solo esperar que se pase la inquietud. Pero es que tampoco tienes fuerza, porque los músculos no te responden bien y te duelen. La fatiga te invade todo tu cuerpo, te agotas solo de pensar en el día que te espera. En realidad te agota vivir.

Este cansancio es un síntoma de ansiedad que puede tener consecuencias en muchos ámbitos de tu vida. Tu vida social se puede ver afectada porque no tienes ganas de salir a la calle. Mientras que tu vida laboral se puede resentir porque ese cansancio deriva en un bloqueo mental, en una incapacidad total para concentrarte y mucho menos para tomar decisiones.

El cansancio que genera la ansiedad es un cansancio mental, con todas esas preocupaciones que dan vueltas en tu cabeza formando un verdadero lío, con esos miedos, esa inseguridad y esa indecisión. Pero es también un cansancio físico producido por la tensión muscular y, sobre todo, por el insomnio. Y es que siempre insistimos en que dormir bien es uno de los mejores tratamientos para la ansiedad.

Evitar el cansancio de la ansiedad

Lamentablemente no tenemos la fórmula mágica para terminar con el agotamiento que sientes, ni siquiera tenemos la receta para que aprendas a manejar la ansiedad de un día para otro. Pero tenemos algunos trucos que pueden ayudarte a estar más tranquila, más relajada y, por lo tanto, más descansada.

El primer paso es dormir. Dormir más y dormir mejor es fundamental para empezar el día descansada y poder poner en funcionamiento tanto el cuerpo como la mente. Así que acude a todos los recursos posibles para procurarte una buena calidad del sueño, desde el baño relajante, hasta la aromaterapia en la habitación, pasando por las infusiones calmantes. Y deja las pastillas para dormir como la última opción, pero como opción al fin y al cabo.

Una vida más tranquila y descansada requiere horarios regulares de trabajo, comida, descanso y sueño. Tampoco viene mal adquirir hábitos saludables como hacer algo de ejercicio para relajar la tensión de los músculos y preparar tu cuerpo para el descanso. Aunque en cualquier caso, si el cansancio no remite, es aconsejable que te hagas una analítica para descartar cualquier problema médico.

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