Ansiedad financiera: los problemas económicos que no te dejan vivir

Laura Sánchez

Ansiedad financiera, un problema de difícil solución

Dicen que el dinero no da la felicidad, pero la verdad es que los problemas económicos sí pueden restar felicidad. El aumento de los problemas de ansiedad en una sociedad en crisis económica se debe tanto a los problemas laborales como a los económicos, ya que ambos van unidos. La ansiedad financiera es la norma en estos tiempos en los que nadie tiene una seguridad económica.

Qué es la ansiedad financiera

Parece que el término ansiedad financiera está ligado a los agentes de bolsa, nerviosos y expectantes ante las subidas o bajadas de sus acciones. Pero esta ansiedad financiera afecta al común de los mortales en estos días en los que todos somos expertos en economía. Conceptos como prima de riesgo, déficit, inflación, recesión o deuda los manejamos ahora en nuestras conversaciones diarias.

Los problemas financieros nacionales se trasladan al ámbito doméstico generando problemas de ansiedad. Llegar a fin de mes supone una odisea para muchas familias que, en el mejor de los casos, se van endeudando cada día más. En otros casos, corren el riesgo de perderlo todo, empleo, casa, y se plantean el problema de no poder cubrir las necesidades básicas.

Irse a la cama pensando si mañana vas a tener algo para darle de comer a tu familia no es la situación ideal para pedir relajación ni para practicar los ejercicios de respiración que siempre recomendamos en los casos de ansiedad. Y es que cuando nos enfrentamos a la ansiedad financiera, nos enfrentamos a un problema vital de difícil solución en el que poco pueden hacer psicólogos, libros de autoayuda o técnicas de meditación.

La ansiedad financiera que se puede evitar

Si bien la ansiedad financiera no es algo que se pueda tratar cuando surge por un problema individual, sí hay un tipo de ansiedad financiera que podemos evitar. Se trata de esa inseguridad creciente y apabullante a nivel general. La sociedad se siente vulnerable económicamente, la sombra del rescate se alarga hasta convertirnos en una sociedad temerosa que no se atreve a actuar.

Resulta curioso observar cómo los síntomas de ansiedad descritos para las personas se pueden trasladar al conjunto de la sociedad. Una sociedad nerviosa que no se atreve a gastar aunque tenga dinero para ello, una sociedad dudosa de dónde colocar sus ahorros, en caso de que los tenga, una sociedad temerosa del futuro. En definitiva, una sociedad paralizada por la ansiedad financiera.

Convendría relativizar el miedo general a la crisis y actuar de forma individual según los recursos que cada persona tenga. Relativizar los problemas económicos a nivel de país es necesario para que podamos vivir el día a día libres de ansiedad y de miedos.