Trucos para controlar tus cambios de humor

Crees que tus emociones suben y bajan a su antojo, pero tú puedes controlarlas

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Cómo gestionar tus emociones

Te despiertas con la mejor intención del mundo de pasar un día agradable y tranquilo, pero pronto comienzan los inconvenientes. No lo puedes evitar, solo con verle la cara a ese compañero de trabajo que te cae tan mal ya te pones de mal humor y espera a comprobar qué ánimo se trae tu jefe hoy. En menos de una hora tus intenciones de buen rollo desparecen bajo una capa de malestar anímico que te hará pasar un día horrible. ¿No te gustaría cambiar la situación? Tenemos algunos trucos para controlar tus cambios de humor, aunque ya te advertimos que pasar el día en un estado zen sin que te afecte nada de lo que pasa a tu alrededor es imposible.

Cómo controlar tus cambios de humor

No podemos pretender que nada nos afecte, quedarnos impasibles emocionalmente ante ciertas situaciones cotidianas, pero tampoco podemos dejar que nada ni nadie se apodere de nuestras emociones. Vamos a tomar el control de nuestras emociones y vamos a controlar los cambios de humor; en la medida de lo posible.

+ Relativiza

Nada es tan importante que no se pueda solucionar y si no se puede solucionar, siempre hay otro camino. La realidad es que todo tiene arreglo menos la muerte y en estos momentos estás muy viva, así que aprende a relativizar todos los inconvenientes (y sabemos que son muchos) con los que te encuentras a lo largo del día. Tú eres la dueña de tu sonrisa y tú decides cuándo dejar de sonreír, no dejes que lo haga nadie más por ti.

Cómo controlar tus cambios de humor

+ Ríete de ti misma

Uno de los ejercicios más saludables es reírte de ti misma, algo que solo podrás hacer si antes has aprendido a relativizar. Para ser más feliz, para no dramatizar más de la cuenta, para mejorar tu autoestima, para no sentirte frustrada, para aceptar tus errores pero, sobre todo, para que te resbale lo que los demás opinen de ti. Que nadie te amargue el día.

+ Escribe un diario

En ningún momento pretendemos vivir en un estado de buen rollo permanente donde todo es felicidad y alegría. Existe la tristeza, la angustia, la pena y un montón de emociones negativas que no nos conviene obviar. Escribir un diario te ayudará a saber qué situaciones te provocan esos cambios de humor y a partir de ahí puedes trabajar para dejar salir esas emociones negativas sin que afecte demasiado a tu vida diaria.

+ Respira

Es que a veces nos olvidamos de respirar. Es que a veces una situación nos indigna tanto que no nos acordamos de que tenemos que respirar de forma consciente, largo y profundo, para poder contar hasta 10 y no saltar. No es cuestión de reprimir emociones, sino de no empeorar las situaciones negativas. Cuando algo esté a punto de mandar tu buen humor al fin del mundo, respira hondo y piensa si merece la pena.

+ Hazte un regalo

No dejes que nadie controle tus emociones

Para mantener el ánimo en forma tienes que cuidarte a ti misma, hacerte regalos, que pueden ser materiales o no, darte un capricho, mimarte para recordar que lo estás haciendo bien y que te mereces un premio. Por ser tan fantástica, por no dejar que nadie controle tus emociones, prémiate con algo que te haga feliz. Un helado, un baño de espuma o una quedada con tus amigas son regalos asequibles y muy efectivos para que no haya rastro de mal humor.

+ Céntrate

Para mantener las emociones en equilibrio, para que vayan y vengan sin excesos y de forma natural, lo más importante es que estés centrada. Focaliza tu atención y tus sentidos en lo que de verdad te interesa, que puede ser tener una jornada productiva en el trabajo, planear tus próximas vacaciones, la cita que tienes esta noche o, más en general, ser feliz. Si te centras en tus prioridades, lo secundario no te afectará tanto.