Estrés agudo: síntomas y tratamiento

Andrea Collantes

El estrés agudo es la forma de estrés más habitual. Todos en ciertos momentos de nuestra vida podemos padecer situaciones que nos generen este tipo de estrés.

En pequeñas dosis no es necesariamente negativo si no todo lo contrario, ya que generalmente se da en situaciones que nos resultan emocionantes y excitantes. Sin embargo, puede resultar agotador cuando se da de forma muy intensa, repetidas veces o durante un periodo más largo de lo habitual.

Puesto que se produce durante un corto periodo de tiempo, no tiene tiempo suficiente para generar consecuencias graves en nuestra salud.

Síntomas del estrés agudo

Entre sus síntomas más habituales se encuentran:

Molestias musculares tales como el dolor de espalda, dolor de cabeza, la tensión muscular o de mandíbula; o estomacales como la acidez, estreñimiento, diarrea o síndrome del intestino irritable.

Sobreexcitación transitoria de la presión sanguínea, que puede dar lugar a arritmia, sudoración excesiva, dificultades respiratorias, mareos, o migrañas.

Agonía emocional, la cual está compuesta por una combinación de emociones características del estrés: irritabilidad, depresión y ansiedad.

Al no provocar consecuencias graves para la salud, su tratamiento es simple y breve.

Estrés agudo episódico

Sin embargo, si esos episodios de estrés agudo se manifiestan de forma frecuente, nos encontramos ante el siguiente nivel de estrés: el estrés agudo episódico.

Común en personas con grandes responsabilidades cuyas vidas son tan ajetreadas que no pueden hacer frente a tal cantidad de obligaciones, suele derivar en un carácter irritable y malhumorado ya que viven en constante tensión.

Las relaciones sociales de las personas que padecen este tipo de estrés suelen verse debilitadas dada la hostilidad y pesimismo que desarrollan y que las lleva incluso al aislamiento.

Entre sus principales síntomas, además de las alteraciones en el carácter, fuertes dolores de cabeza, migrañas, hipertensión e incluso afecciones cardiacas.

Su tratamiento no es tan sencillo como en el caso del estrés agudo si no que puede durar varios meses y requiere de la intervención de un profesional.