Ablutofobia: miedo a lavarse

Para muchas personas el momento de la ducha no produce el placer esperado

Laura Sánchez, Filóloga
En este artículo
  1. Qué es la ablutofobia
  2. Síntomas de la ablutofobia
  3. Causas de la ablutofobia
  4. Tratamiento de la ablutofobia

No dejan de sorprendernos algunas fobias curiosas y no falta quien se lo toma como una excusa para bromear. Pero las fobias no son una broma y pueden complicar bastante la vida de la persona que las sufre. En esta ocasión, descubrimos lo que es la ablutofobia o el miedo a lavarse y cómo se puede superar este problema.

Qué es la ablutofobia

Para muchas personas la ducha es un momento grato del día en el que disfrutas del agua limpiando tu cuerpo. Para otras más, el baño es uno de los momentos más preciados y lo utilizan para relajarse y sentirse más felices. Pero hay personas incapaces de ver las bondades de estas rutinas y son las que padecen ablutofobia.

La ablutofobia es el miedo a lavarse. Miedo a la ducha, al baño o simplemente a lavarse las manos. Si es bastante habitual el trastorno obsesivo compulsivo de lavarse las manos, las personas con ablutofobia representan el polo opuesto. No es difícil imaginarse las consecuencias que una fobia así puede causar a nivel personal, social y laboral.

Síntomas de la ablutofobia

Porque hablamos de un trastorno fóbico y el comportamiento es el habitual en estos casos. Si te da pánico lavarte, evitas la situación. Y la higiene personal no es algo puedas evitar durante mucho tiempo sin consecuencias graves para la salud física y emocional.

La persona que sufre ablutofobia experimenta ante la situación de ducharse, bañarse o lavarse los mismos síntomas de la ansiedad. Miedo, por supuesto, pero también palpitaciones, mareos, náuseas, sensación de ahogo o confusión mental.

Con el tiempo, evitar la situación que provoca el pánico, va minando la autoestima de la persona con ablutofobia. Y la falta de higiene puede provocar problemas físicos además del perjuicio que supone a la hora de las relaciones sociales y en el trabajo.

Causas de la ablutofobia

Pero, ¿de dónde viene este miedo irracional a lavarse? Como todas las fobias, se pueden encontrar varias causas. El motivo más frecuente es haber vivido una experiencia traumática relacionada con la situación. En este caso, un accidente en la ducha, estar a punto de ahogarse durante un baño en la infancia o incluso haber recibido un noticia trágica mientras se estaba lavando las manos son ocasiones que pueden generar la fobia.

Es lo que se conoce como condicionamiento y consiste en asociar una situación a un suceso traumático. Otro de los motivos más habituales para que surja una fobia es padecer un trastorno de ansiedad. Los miedos no siempre tienen un motivo lógico y menos cuando vienen de la mano de la ansiedad.

Tratamiento de la ablutofobia

Es importante que ante los primeros síntomas de estar sufriendo una fobia se pida ayuda psicológica. Acudir a un profesional te garantizará superar esa fobia de forma rápida y saludable y será el psicólogo el que decida qué terapia utilizar en función del grado de la fobia y de la personalidad del paciente.

La mayoría de las fobias se superan con la terapia cognitiva conductual, en la que la persona con ablutofobia adquiere las herramientas necesarias para afrontar la exposición progresiva a la situación que produce la fobia. Por estar tan relacionadas con la ansiedad, el tratamiento de las fobias suele ir acompañado de Mindfulness o técnicas de relajación.

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