Crisofobia: el sorprendente e irracional miedo al color naranja

El naranja es un tono común que puede causar mucho temor

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Hay muchos tipos de fobias. Puedes tener miedo a situaciones específicas o generales, a sensaciones, a fenómenos meteorológicos, a lugares, a animales y hasta a ciertos colores. Es lo que ocurre con la crisofobia o el miedo al color naranja, un trastorno que es tan sorprendente como irracional y limitante porque nos encontramos este color continuamente en nuestro día a día. Te contamos más sobre la crisofobia en nuestro diccionario de fobias.

Qué es la crisofobia

La crisofobia es el miedo al color naranja. Por extensión, a veces también se llama así a miedo irracional y desmedido al oro o a los objetos dorados, porque el oro también es una especie de color naranja, ¿verdad? En cualquier caso se trata de una fobia al color, en este caso más específica que la cromofobia que puede surgir ante cualquier color.

Sin duda estamos ante un trastorno conflictivo, problemático y limitante que hay que tratar cuanto antes. Porque la reacción más natural frente a una fobia es huir, evitar. ¿Y cómo se puede evitar el color naranja? Tal vez no tengas nada naranja en tu casa, ningún objeto decorativo con ese color, tal vez evites comer naranjas y mandarinas y seguro que no tienes ropa de ese color en tu armario.

Pero seguro que no puedes evitar ver productos de color naranja cuando vas al supermercado, algún coche de este color se cruzará en tu camino y puede que en tu trabajo utilicen bastante este color naranja debido a que estimula la creatividad y la productividad.

Síntomas de la crisofobia

Como ocurre con todas las fobias, los síntomas son los mismos que los de la ansiedad. Al fin y al cabo, lo que ocurre con el miedo sacado de contexto y elevado de nivel es una serie de reacciones corporales que pueden llevarte hasta el ataque de pánico si no puedes evitar el estímulo.

Y, como decimos, evitar el color naranja en tu día a día va a resultar muy complicado. Esa sensación de mareo, esa dificultad para respirar, esa taquicardia y ese hormigueo en las extremidades se producen ante la sola visión del color. ¿Y si en tu ciudad los autobuses urbanos son de color naranja? ¿Y si pasas por un escaparate en el que hay muchas cosas naranjas? ¿Y si las paredes de tu oficina están pintadas de naranja?

Causas de la crisofobia

La cromofobia o el miedo a los colores es una de esas fobias en las que importa mucho más el tratamiento que buscar el origen. Generalmente la causa se encuentra en una experiencia traumática del pasado. Pero, ¿qué daño puede hacer un color? En efecto, no puede hacer ningún daño. Pero tal vez recibiste la noticia de la muerte de un ser querido un día que llevabas una camiseta naranja y desde entonces has asociado ese color con una gran carga emocional de sufrimiento.

O tal vez se trata de un trastorno de ansiedad que hace que el miedo surja ante los estímulos más diversos sin ninguna explicación clara o lógica. Insistimos en que el miedo, en el caso de los trastornos fóbicos, es irracional. Como sea, si sufres crisofobia, lo que más urge es un tratamiento.

Tratamiento de la crisofobia

No se puede vencer una fobia sin ayuda psicológica. Los trastornos fóbicos ponen en marcha una serie de complejos mecanismos mentales que solo puede atajar un profesional. ¿Cómo? Generalmente a través de la terapia cognitivo conductual, una técnica que lleva su tiempo, pero que tiene excelentes resultados tantos en trastornos fóbicos como en ansiedad o depresión.

Acompañando a la terapia cognitivo conductual se suelen utilizar técnicas de exposición gradual para que la persona que sufre crisofobia vaya enfrentándose al color naranja poco a poco y comprobando que no ocurre nada malo. Y, por supuesto, las técnicas de relajación siempre son bien recibidas debido al alto grado de ansiedad que genera una fobia.