¿Tienes miedo a experimentar dolor? Así es la algofobia

El dolor no le gusta a nadie, pero a veces puede provocar auténtico pánico

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

¿Qué es la algofobia?

¿Quién no tiene miedo al dolor? Algunas fobias nos sorprenden por el estímulo del miedo, porque nos resulta curioso y porque en muchos casos no le vemos ningún peligro o ningún motivo para temer. No es el caso de la algofobia, ya que podemos comprender perfectamente el miedo al dolor y, de hecho, se trata de un miedo adaptativo. Sin embargo, tal y como explicamos en nuestro diccionario de fobias, cuando el miedo es desmedido, hay que considerarlo un trastorno. Así es la algofobia o el miedo a experimentar dolor

Qué es la algofobia

La algofobia es el miedo al dolor, a experimentar dolor o a la sensación de dolor. Esto nos puede parecer más o menos lógico, porque a nadie le gusta experimentar dolor, pero en el caso de la algofobia se convierte en un trastorno muy limitante que puede poner en peligro la salud debido a la conducta de evitación.

Las personas con algofobia no son necesariamente hipocondriacas, tampoco tienen por qué ser altamente sensibles. Son personas que ante la idea de sentir dolor, su organismo reacciona como si estuvieran ante un auténtico peligro y optan por la conducta de evitación. Y para ser sinceros, en alguna ocasión hay que experimentar dolor, no se puede evitar siempre.

Síntomas de la algofobia

Personas que tienen miedo a ir al dentista, por ejemplo, porque a veces hace daño. O a cualquier tipo de médico, a una inyección o puede que también tengan fobia a la sangre. Todo lo que puedan relacionar con una sensación dolorosa provoca una serie de reacciones y síntomas de ansiedad que irán en aumento según se acerque la situación.

Al miedo, al nerviosismo, a la ansiedad, al mareo, a la sensación de asfixia ante la perspectiva de una cirugía o una intervención médica menor, se le puede sumar un ataque de pánico cuando la situación ya es inevitable. Una simple extracción de sangre para un análisis rutinario puede convertirse en una auténtica tortura.

Así es el miedo a experimentar dolor

Causas de la algofobia

Generalmente las fobias se desarrollan a consecuencia de una experiencia traumática. Un accidente, una enfermedad o una caída con consecuencias graves en la infancia ha podido quedar marcado en el recuerdo de esa persona de forma que ahora identifica cualquier tipo de dolor con una alta carga emocional y además negativa.

Insistimos en que es normal tener miedo al dolor. Pero con la algofobia el miedo se amplifica, así como la sensación de peligro y la propia experiencia sensitiva. Un pequeño pinchazo de una inyección es para las personas que sufren algofobia un dolor insoportable al que se le suma la ansiedad, el miedo y el pánico.

Tratamiento de la algofobia

La algofobia es un trastorno que hay que tratar lo antes posible ya que la conducta de evitación presente en todas las fobias puede hacer que estas personas se automediquen para no sentir ningún dolor. O incluso retrasen la visita al médico ante cualquier problema de salud por miedo a una intervención en la que seguro sentirán cierto dolor.

El miedo al dolor no es una fobia que pueda tratarse por cuenta propia. Hay que ponerse en manos de profesionales que seguramente utilizarán la terapia cognitivo conductual para superar la algofobia. No se descarta utilizar como apoyo terapias de exposición gradual al estímulo de la fobia, en este caso el dolor. Pero como decimos, todo tiene que hacerlo un profesional.

Debido al componente ansioso que presentan todos los trastornos fóbicos hay algo que sí podemos hacer por nosotros mismos: practicar meditación o algunas técnicas de relajación para reducir el nerviosismo.

¿Tienes alguna duda sobre los temores que existen? Descubre en nuestra categoría de fobias todo sobre los miedos.