Tengo los ojos rojos, ¿qué me pasa? Causas y soluciones

Razones por las que se produce la rojez en tus ojos

Laura García
Laura García Periodista

Nos ha pasado a todos: de repente un día te levantas y ves que tienes los ojos rojos. O sales de trabajar después de todo el día frente a una pantalla, te miras al espejo y ¡boom! Rojez por todos lados. Es entonces cuando tienes los ojos rojos y te preguntas qué te pasa o por qué se ha producido este proceso, y la realidad es que el aspecto de cómo encontremos el ojo puede variar mucho dependiendo de cuál sea su origen. 

En cualquier caso, y para ayudarte más a resolver todas tus preguntas en este aspecto, en Diario Femenino vamos a contarte las causas por las que los ojos pueden verse de un tono rojizo que puede incluso alarmarte, así como las soluciones que tienes a tu alcance. Eso sí, recuerda que ante cualquier duda lo ideal es acudir a tu médico y que sea él/ella quien te ayude a solventar tu problema. 

¿A qué se puede deber que tengas los ojos así?

Bien podemos encontrarnos con que toda la parte blanca del ojo (cuyo nombre técnico es esclerótica) está muy roja o bien está simplemente empezando a ponerse de este color. La realidad física es que se produce una dilatación de los vasos sanguíneos que se encuentran en la esclerótica, que comúnmente son tan minúsculos que apenas se aprecian (de ahí que lo veamos blanco). Cuando se inflaman, aumentan de tamaño y por eso vemos el ojo rojo o muy rojo. 

El trastorno de los ojos rojos viene acompañado de diversos síntomas, como picor e irritación, motivo por el que tendemos a rascarnos. Además puedes notar cierta sequedad ocular, sensibilidad a la luz y, por supuesto, el color rojo característico. El motivo por el que podemos tener los ojos de esta manera puede ser:  

+ Ojos secos

Cuando el propio ojo no es capaz de crear lágrima natural que permita tener el órgano húmedo y libre de partículas extrañas es cuando se nota sequedad en los ojos. Este proceso puede venir causado por un escaso pestañeo o la mirada muy fija en un objeto (por ejemplo, en las pantallas del ordenador). También puede deberse a una exposición prolongada al sol o a estar en un ambiente extremadamente seco. Es más común entre personas mayores que en jóvenes

+ Alergia

La alergia ocular es una reacción del órgano por la presencia de polen en el ambiente. En ocasiones se puede confundir con los ojos secos que te acabamos de explicar, sin embargo existen ciertas diferencias. La alergia suele venir acompañada de estornudos y picor nasal y va a peor cuando se está en ambientes exteriores. Además, este tipo de alergia puede aparecer a cualquier edad.

+ Conjuntivitis

Es la inflamación de la conjuntiva, que es la capa externa que envuelve el globo ocular, y viene dada –en la mayoría de los casos- por una infección. Suele ser muy contagiosa, es fácil de contagiarse por tos, estornudos o en medios acuosos como las piscinas. Además, es muy común que si solo la tienes en un ojo (y no pones especial cuidado) te la acabes contagiando en los dos. Generalmente suele ser una infección leve y se acaba pasando a los pocos días, aunque podemos acudir al médico para que nos recete un colirio con antibiótico.

+ Clima de tu ciudad

En ocasiones la contaminación, el polvo o el aire poco limpio de tu ciudad puede ocasionar una rojez en el ojo. Además, el humo que proviene de fumadores o los alérgenos suspendidos en el aire pueden causar irritación ocular. 

+ Fatiga ocular

Podemos decir que la fatiga visual es haber obligado a los ojos a hacer un sobreesfuerzo. Es decir, exigirles demasiado. Aparece, por ejemplo, cuando nos pasamos demasiado tiempo mirando una pantalla de cerca (y ahora, trabajando con ordenador y teniendo el móvil siempre delante, más).

Cuando hacemos el gesto de mirar una pantalla, el ojo enfoca de cerca y, para ello, debe realizar un trabajo mayor. Si a esto le sumamos, por ejemplo, la falta de luz, se nota mucho más. Tras bastante tiempo con este esfuerzo, el ojo se cansa. Es importante destacar que este mecanismo de adaptación se va "desgastando" con la edad y es lo que causa la vista cansada. Uno de los síntomas es sentir los ojos muy cansados y cargados, picor, necesidad de cerrarlos y, por supuesto, ojos rojos.

+ Uso incorrecto de las lentillas

Las personas que llevan mucho tiempo utilizando lentillas, a veces, olvidan que sus ojos requieren las mismas precauciones y cuidados que el primer día. Abusar de lentes de contacto durante más horas de las debidas, dormirse con ellas puestas, estar en sitios con mucho humo, prolongar su uso útil más allá del estipulado (días o meses) o no cambiar el líquido diariamente son algunas de las causas que facilitan que los ojos puedan irritarse con las lentes de contacto. 

7 soluciones sencillas para curar los ojos rojos 

Como hemos visto el origen de los ojos rojos puede ser diferente, pero hay que conocerlo muy bien para poder solucionarlo cuanto antes. Entre los remedios que podemos encontrar tenemos: 

1 Gotas oftalmológicas

El remedio para la mayoría de los casos de ojos rojos suelen ser unas gotas oftalmológicas que calman la rojez y el escozor. Sin embargo, es importante que acudas al médico si no es cuestión puntual de un día en el que puedas haber forzado un poco más la vista. Además, el especialista sabrá diferenciar qué te sucede (si es alergia, si estás usando mal las lentillas...) y ponerle remedio más allá de las gotas que te recete. Debes tener la preocupación esencial de acudir al oftalmólogo si la rojez aparece junto con otros síntomas, como visión borrosa o molestias y dolor. 

2 Gotas con antibiótico

Si tienes una conjuntivitis lo más seguro es que tu médico te recete unas gotas con antibiótico y te de algunas recomendaciones a tener en cuenta para no contagiarla. Por ejemplo, utilizar toallas diferentes a las del resto de la familia, desmaquillarte con discos distintos en cada ojo para no contagiarte de uno a otro... 

3 Lágrimas artificiales

Para las personas que tienden a tener de vez en cuando los ojos secos, las lágrimas artificiales son una gran ayuda para mantener hidratado el órgano. Pueden comprarse en la farmacia sin receta, y son las típicas cosas que nunca está de más tener en casa. 

4 Oblígate a parpadear más

No es broma. Tanto si llevas lentillas como si pasas muchas horas delante de una pantalla necesitas parpadear más. No es algo que se tenga que ver como un tic, pero el ojo necesita hidratarse y la forma es cerrándolo y abriéndolo de vez en cuando. Además, la tendencia cuando usamos dispositivos electrónicos siempre es dejar la mirada fija durante más segundos de los que deberías, así que deberás ser consciente de que tienes que parpadear más. 

5 Manzanilla como remedio casero

En lo que respecta a hidratación y a los ojos cansados existe un remedio infalible que, además, es muy barato: la manzanilla. ¿Qué debes hacer? Calienta un poco de agua en un vaso pequeño hasta que hierva y añade un saquito de esta hierba. Déjalo enfriar, impregna dos discos de algodón y colócatelos uno en cada ojo. Además de venir muy bien para hidratar, te olvidará a descansar la vista durante un buen rato. 

6 Pásate a las gafas

Es probable que si estás haciendo un mal uso de las lentillas o cuentas con alguna patología en los ojos te recomienden usar gafas durante un tiempo. Si ves que tienes ojos rojos y escozor, y además usas lentillas, plantéate pasarte a las gafas durante algunos días. 

7 Cuida tus ojos como cuidas el resto del cuerpo

Los ojos están ahí y tendemos a olvidarlos, pero lo cierto es que debemos cuidarlos tanto como cualquier otra parte de nuestro cuerpo. Por eso, debes dedicar el tiempo suficiente a que descansen sin pantallas y hacer descansos durante las horas de trabajo para que se tomen un respiro. Además, es necesario evitar ambientes secos o llenos de humo, llevar una correcta higiene de las lentes de contacto y de tus ojos (desmaquillándolos y cuidándolos como es debido) y acudir a revisiones cada cierto tiempo para comprobar que todo está bien, o ir al médico si notas algo en tu mirada. 

 

Ahora que ya sabes las razones y las soluciones para los ojos rojos solo te queda intentar cuidarlos lo máximo posible. ¡Protegerlos está en tus manos!