Cómo identificar un infarto femenino y qué hacer para salir del peligro

La sintomatología del infarto en mujeres y sus diferencias con los hombres

Laura García
Laura García Periodista

Puede parecer mentira pero incluso a la hora de sufrir un infarto existen diferencias entre hombres y mujeres. De hecho, no es lo mismo un infarto femenino que uno masculino, y muchas veces estamos tan acostumbrados a escuchar los síntomas de uno que no nos paramos a pensar que podemos estar sufriendo lo mismo con diferentes síntomas. 

El infarto femenino es bastante desconocido entre la población y, sin embargo, causa más daños y más muertes que el masculino. Ambos presentan grandes diferencias que son muy interesantes de analizar, y es que debemos estar más alerta para saber cómo identificar un infarto femenino y qué hacer para salir del peligro si sentimos en algún momento los síntomas que a continuación vamos a explicarte. ¿Cuáles son los factores de riesgo? ¿Qué debemos hacer para evitarlo? En Diario Femenino te damos todas las respuestas. 

Los factores de riesgo del infarto femenino

Según una tesis doctoral de la Universidad Complutense de Madrid, los factores de riesgo afectan a "ambos sexos" y son, entre otros, "hipertensión arterial, dislipemia, tabaquismo, diabetes y obesidad". Aunque, como bien apunta dicha tesis, "el porcentaje de los factores de riesgo en el sexo femenino aumentan con la edad". 

Por lo tanto, no debemos pensar que es algo que afecta más a los hombres que a las mujeres y debemos tener conocimiento de todo lo que nos sucede. Acudir a revisiones médicas según vayamos teniendo una edad es esencial para prevenir las enfermedades cardiovasculares y, por lo tanto, el infarto femenino. 

¿Qué síntomas presenta el infarto femenino?

Seguro que estás cansada de ver los síntomas del infarto masculino o bien porque lo has oído o bien porque lo has sufrido con alguien cercano o incluso en una película. El protagonista está realizando una actividad con alto esfuerzo y, de repente, siente un fuerte dolor en el pecho o en el brazo que se extiende a lo largo de toda la extremidad. Aunque no está de más reconocer que, en algunas ocasiones, el infarto no es tan reconocible como creemos. 

Sin embargo, en el caso de las mujeres el infarto es mucho más difuso. Para empezar el dolor no es tan agudo y localizado y, por tanto, no tan sencillo de calificar o diagnosticar. Cuando se siente el dolor de este tipo de infarto muchas mujeres localizan el dolor en la parte de la boca del estómago y el centro del pecho y no en el lado izquierdo como suele ser habitual. 

Otra de las diferencias que existen con respecto al masculino es que suele producirse (o suele ser más habitual) en reposo y no durante una actividad intensa. Además, suele mostrar una sintomatología previa como debilidad e insomnio los días previos y durante el infarto: opresión fuerte en el pecho con dificultad para respirar, náuseas, mareos, sudor frío, falta de fuerzas y puede ser posible que se refleje el dolor en la parte de la espalda. 

Por tanto, los síntomas del infarto femenino son: 

+ Opresión en el pecho.

+ Dificultad para respirar, con excesiva tos, sensación de ahogo y complicación para coger el aire. En nuestra vida diaria nada nos tiene que hacer sentir algo así. Sin embargo, es un síntoma muy parecido a cuando se está pasando por un episodio de ansiedad.

+ Acidez y reflujo. No tiene por qué ser una sintomatología clave, pues podemos sufrir reflujo o acidez sin más. Sin embargo, esa sensación muy repetida junto a otros síntomas sí puede ser una señal que nos debe hacer estar alerta.

+ Náuseas y mareos, así como debilidad y falta de fuerzas generalizada. Provocada por una incorrecta circulación de la sangre y, por tanto, una oxigenación inadecuada de las células.

+ Sudor frío y aturdimiento

¿Cómo podemos identificar que estamos sufriendo un infarto?

+ En primer lugar es importante estar al día de revisiones cardiovasculares, sobre todo si estamos en edades en las que debemos hacerlo. A partir de los 35 años es importante estar al tanto de nuestra salud cardiovascular y cuidarnos si lo necesitamos. Así podremos conocer si, en principio, tenemos riesgo de sufrir un infarto o si podemos evitarlo cuidándonos un poco más. 

+ En segundo lugar estar al tanto de lo que le sucede a nuestro cuerpo. Es cierto que un infarto femenino puede confundirse con un episodio de estrés o ansiedad pero seamos conscientes de si esto nos está sucediendo o, por el contrario, no estamos estresados (no está de más ser conscientes del nivel de estrés y buscar una solución a ello). También tenemos que prestar atención a cómo venimos durmiendo o sintiéndonos las noches previas.

+ Por último, ante la duda, acudamos a consultar a nuestro médico. Tanto si es un episodio de ansiedad o estrés como otra cosa, es necesario tratarlo y, por tanto, es importante que nuestro médico lo sepa y conste en nuestro historial. Así conseguiremos tratar nuestra sintomatología como se merece pues si el cuerpo nos está mandando señales, debemos escucharlas. 

+ Asimismo, los expertos avisan de que es habitual que en los días previos a que una mujer sufra un infarto tenga insomnio, debilidad, ansiedad… que deben poner sobre alerta. En caso de duda, sobre todo si no existen antecedentes de otras enfermedades que puedan causar síntomas similares, lo mejor es acudir a urgencias cuanto antes.

¿Qué hacer para salir del peligro ante un infarto femenino?

Como ya te podrás imaginar, una vez que estás sufriendo un infarto no se puede volver atrás y tumbarse hasta que se pase, sino que hay que actuar con rapidez. En el caso de las mujeres los síntomas se suelen confundir con estrés, ansiedad o cansancio. Sin embargo, esta clase de sintomatología no se pasa tan fácilmente. 

También debes tener muy en cuenta que, como te hemos mencionado anteriormente, el riesgo aumenta con la edad. Entrada la menopausia, el riesgo de sufrir un infarto puede ir en aumento. Si se juntan estas tres cosas, edad, síntomas y duración de los mismos, no debes pensártelo dos veces y debes acudir al médico. Es más, si los síntomas persisten y nos encontramos mal, con dolor fuerte, debemos llamar a la ambulancia para que nos ayuden. 

Eso sí, debes tener en cuenta cuál es el mejor momento para llamar a la ambulancia. Hay personas que se niegan a llamar a los médicos para que acudan a su domicilio, pero cuando tienen ciertos dolores no se lo piensan dos veces. Estos dolores van desde una presión incómoda en el pecho, opresión y dolor que no desaparece cuando pasan unos minutos, hasta falta de aire que creamos que pueda venir del dolor y que se extienda hacia el estómago, los brazos o el cuello. El sudor frío y los mareos que tampoco se pasan son también grandes indicadores de que es hora de que llames a los médicos para que te atiendan como es debido. 

Ahora que ya sabes los síntomas del infarto femenino y qué es lo que debes hacer si aparecen, es hora de que empieces a cuidarte como es debido. Si ya tienes cierta edad, debes procurar mantener un estilo de vida saludable, hacer ejercicio regularmente, consumir una dieta equilibrada y decir adiós al tabaco (si es que fumas). ¡Cuídate mucho!

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