¿Puedo donar sangre si soy hipertenso? Requisitos que debes conocer

Si tienes la presión arterial alta y quieres donar sangre, sigue leyendo

L.D

Donar sangre es uno de esos procesos que todo el mundo debería experimentar varias veces en su vida. Es una oportunidad para hacer una buena acción en el mundo, aportar tu granito de arena para aquellos que realmente lo necesitan. Sin embargo, hay ciertas personas que dudan si acudir a donar o no por sus problemas de salud. 

Es el caso de las personas hipertensas, pacientes cuyo primer pensamiento es el de no donar a otros por su presión arterial. Pero realmente, ¿puedo donar sangre si soy hipertenso? ¡[email protected]! En Diario Femenino vamos a ayudarte a resolver todas tus dudas para que puedas despejar tus preguntas de una vez por todas. ¡Toma nota! 

Hipertensión y donar sangre: ¿sí o no? 

Antes de comenzar vamos a aclarar que los pacientes con hipertensión cuentan con un aumento de la presión arterial, como resultado, sus arterias soportarán una presión de manera continuada, por lo que puede verse dificultado el paso de la sangre a través de ellas. Por ello, lo primero que piensan las personas hipertensas es que no pueden ir a donar sangre. 

Pero este pensamiento es totalmente equivocado. Hasta el momento, las personas con hipertensión sí tienen permitido donar sangre incluso si están tomando medicación. Lo único que deben tener en cuenta es que, cuando se vaya a realizar la donación, la tensión se encuentre en los niveles óptimos. ¿Cómo saber si estás en esos niveles? No te preocupes porque te medirán esta tensión unos instantes antes de donar. 

Por si esto fuera poco, un estudio del hospital universitario Charité de Berlín descubrió que la hipertensión puede rebajarse donando sangre cada 3 meses aproximadamente. Los encargados de la investigación aseguraron que aquellos pacientes que donaban sangre experimentaban una bajada de tensión hasta valores normales debido a la renovación de glóbulos rojos. 

Tratar esta patología es muy importante, sobre todo con fármacos, una dieta equilibrada y algo de ejercicio diario. Pero estos estudios afirmaban que la donación de sangre podría ayudar a los pacientes tanto que sería posible reducir la partida de medicamentos destinados a esta causa o incluso, en algunos casos, dejándolos de tomar. 

Así es el proceso de extracción en la donación 

Seguro que más de una vez has oído en qué consiste el proceso de donación. Lo cierto es que al principio da un poquito de respeto, pero realmente no te dolerá. Lo primero que te harán será unas preguntas para saber tu estado de salud, te tomarán la tensión, medirán los niveles de hierro y pasarás a estar recostado en una camilla donde se procederá a insertarte la vía de extracción. 

Cuando te haces una citología, un piercing o te pones una vacuna, notas una molestia pero no experimentas un gran dolor. Esto es exactamente igual. Notarás que te introducen la aguja (es algo más ancha que las de los análisis de sangre) que puede que te moleste. Quizá en estos momentos te ayude mirar por la ventana que tienes más cerca, o distraerte con alguna otra cosa. 

Tu sangre caerá en una bolsa con una mezcla de anticoagulante para que se mezcle bien y saber qué cantidad de sangre se está extrayendo en todo momento. Tras esto, te tocará apretarte en la zona de extracción, esperar un rato en lo que repones líquidos y escuchar a tu cuerpo por si notaras algún mareo. Los médicos estarán ahí para ayudarte y atenderte en el momento en el que notes algo. Te insistirán en que te incorpores despacio y te tomes los siguientes minutos con calma. 

Tu sangre, entonces, empezará un viaje de análisis y tratamientos. Se dividirá de forma que pueda llegar a ayudar hasta a tres personas diferentes gracias a tus hematíes, tu plasma y tus plaquetas. Hablamos de viaje de análisis y tratamientos porque, en todo este proceso, se realizan analíticas que necesitan ser correctas. Si alguno de estos pasos existe alguna irregularidad se descartará inmediatamente, dotando así al proceso de una mayor seguridad.

Después la sangre llevará a los hospitales según hayan solicitado las cantidades. Y sí, como hemos repetido en muchas ocasiones, la sangre tiene fecha de caducidad. Por esta misma razón es necesario tener presente que se debe donar de forma más o menos constante a lo largo de nuestra vida y no únicamente cuando existen graves accidentes.