Infelicidad: ¿causa o consecuencia de la baja autoestima?

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Mucha gente anda preguntándose por el sentido de sus vidas. No hace falta recurrir a la metafísica para entender que el objetivo es uno y es común: ser feliz. ¿Por qué, entonces lo hacemos tan difícil?. Porque los problemas de autoestima no nos dejan ser felices. La infelicidad tiene muchas causas, pero lo que de verdad nos impide deshacernos de ella es la autoestima. La infelicidad como causa o consecuencia de la baja autoestima.

Infelicidad y problemas de autoestima

Los problemas de autoestima provocan infelicidad. Y la infelicidad provoca una alarmante bajada de autoestima. Poco importa si la infelicidad es causa o consecuencia de la autoestima, lo que importa es que debemos deshacer esta unión. ¿Cómo desligar la infelicidad de la autoestima? A base de generosidad, fundamentalmente.

La mayoría de las ocasiones la infelicidad aparece porque no nos permitimos a nosotras mismas ser felices. Pensamos que no nos merecemos la felicidad y eso es porque no nos tenemos la suficiente estima, porque no nos valoramos como nos merecemos. Si pensamos en las personas que queremos, el principal deseo es que sean felices. ¿Por qué no ocurre lo mismo con nosotras? Porque no nos queremos.

Es cierto que estamos sujetas a circunstancias de la vida ajenas a nosotras. Muertes de seres queridos, enfermedades, accidentes, problemas económicos, etc. que generan un sentimiento de infelicidad. Pero miramos con admiración a esas personas (las menos) que a pesar de haber llevado una vida llena de dificultades y contratiempos aún son capaces de disfrutar de la vida con una sonrisa. ¿Cómo lo hacen?

Vencer la infelicidad a base de autoestima

Las personas felices se quieren a sí mismas. Como son importantes, como son valiosas, como son maravillosas, se merecen ser felices, pase lo que pase. No quiere decir que esas personas felices no sufran, sino que a pesar de su sufrimiento, consiguen disfrutar de la vida. Para acercarnos un poco más a esas personas podemos imaginarnos a nosotras mismas enamoradas.

Cuando nos enamoramos somos inmensamente felices, porque hemos conocido a una persona especial, muy interesante, que nos llena. ¿Por qué no probamos a enamorarnos de nosotras mismas? Encerradas en nuestra propia vida y apenas nos conocemos. Pero si indagamos un poco en nuestro interior, seguro que encontramos a una persona encantadora, maravillosa y atractiva. Además, es la persona con la que vamos a pasar el resto de nuestra vida.

Así que será mejor que aprendamos a querernos a nosotras mismas, a perdonarnos, a respetarnos y a admirarnos, porque son muchas las cosas que podemos admirar. Una vez hayamos logrado querernos más, tendremos la autoestima en los niveles deseados y el camino hacia la felicidad estará libre de obstáculos autoimpuestos.