Los mágicos beneficios de las semillas de chía

Descubre cómo incorporar las semillas de chía a tu dieta

María Cerrato de la Fuente

los mágicos beneficios de las semillas de chía

La semilla de chía proviene de una planta de la familia de la menta, la Salvia Hispánica. Es originaria de México y Guatemala y, aunque pueda considerarse un alimento de lo más moderno, era utilizado por los mayas y los aztecas. Chía significa fuerza, un nombre muy apropiado, ya que parece mentira que un alimento tan pequeño pueda ser fuente de algunos de los principales nutrientes básicos para nuestro organismo:

+ Fibra. Contienen dos veces más fibra que la avena.

+ Ácidos grasos Omega 3. Tienen más ácidos Omega 3 que el salmón.

+ Calcio. Aportan 5 veces más calcio que la leche.

+ Potasio. Contienen 2 veces más potasio que el plátano.

+ Hierro. Fuente importante de hierro, son 3 veces más potentes que las espinacas.

+ También contienen manganeso, magnesio, fósforo, zinc, vitaminas B3, B1 y B2. Son ricas en proteínas y no contienen gluten.

Beneficios de las semillas de chía

 beneficios de las semillas de chía

Debido a todos estos nutrientes, las semillas de chía poseen muchos beneficios para nuestra salud:

+ Te ayudarán a controlar tu peso: son saciantes, ya que al contacto con el agua, forman una capa hipocalórica que hace que su peso aumente 10 veces más en el estómago; además, contienen mucha fibra que ayuda al tránsito intestinal. Por todo ello, es ideal tomarlas en el desayuno (en la leche, los cereales…).

+ Son muy beneficiosas para los deportistas: aportan energía extra por su contenido en proteínas y te mantienen hidratado. Además, aumentan la masa muscular y regeneran los tejidos. Por su contenido proteico son ideales para incorporar este nutriente en el organismo de vegetarianos o veganos, ya que además son proteínas libres de colesterol.

+ Depurativas y antioxidantes: ayudan a eliminar líquidos y toxinas, además de regular la flora intestinal y prevenir la oxidación celular.

+ Fuente de ácidos Omega 3: como hemos señalado son una fuente de Omega 3, tan necesarios para el funcionamiento de nuestro cerebro.

+ Fortalece los huesos: el manganeso es fundamental para nuestros huesos y, además nos ayuda a asimilar otros nutrientes. Además posee el 27% de los valores de fósforo diarios recomendados en una dieta de persona adulta, algo que también contribuye a unos huesos y dientes sanos y fuertes.

+ Mejora el estado de ánimo. Poseen triptófano, que mejora el estado de ánimo, además de regular en sueño y el apetito.

Contraindicaciones semillas de chía

Por supuesto, no todo es perfecto en este mundo y las semillas de chía, a pesar de tener muchos beneficios para nuestra salud, también tienen alguna que otra contraindicación:

+ Al tener mucha cantidad de fibra, pueden producir diarrea, hinchazón abdominal o gases.

+ Tienen la capacidad de reducir la presión arterial y pueden producir hemorragias por su contenido en Omega 3, esto es, hace la sangre más ‘delgada’ por lo que si tienes la presión baja o tomas algún anticoagulante, es mejor que consultes al médico si te beneficia consumir este alimento.

+ Ayudan a regular el nivel de azúcar en sangre, pero también pueden estimular en exceso algunas medicaciones que controlen estos niveles. Por eso, si tienes diabetes también debes consultar a tu médico la idoneidad de consumir semillas de chía.

¿Cómo comer las semillas de chía?

cómo comer las semillas de chía

Las semillas de chía tienen un sabor muy suave y agradable, similar al de la nuez. Se pueden consumir enteras o molidas. Pueden ser de color blanco o negro. Las primeras son más ricas en proteínas y las segundas, en fibra. Se pueden incorporar a cualquier plato o postre, ya sea dulce o salado. En purés, sopas, ensaladas, verduras, yogures, zumos, bizcochos y tartas o incluso para empanar filetes. Solo tienes que echarle imaginación porque combinan con cualquier plato a la perfección. Se puede utilizar como espesante de cualquier alimento líquido o como sustituto del huevo. La mejor forma de consumirlas es poniéndolas primero a remojo en agua, ya que cuando se empapan, se recubren de una capa gelatinosa que ayuda a moverse al tracto intestinal.