Tensión alta y ansiedad: ¿hay alguna relación entre hipertensión y estrés?

El riesgo de hipertensión por ansiedad

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Tener ansiedad no solo implica un trastorno emocional, sino que sus consecuencias también se observan a nivel físico. Las dolencias físicas más evidentes que produce sufrir ansiedad o someterse a niveles altos de estrés de manera continuada son los problemas musculares, gastrointestinales y los frecuentes dolores de cabeza. Lógicamente, hay más consecuencias físicas de la ansiedad y algunas de ellas no presentan síntomas. Es el caso de la tensión alta, tan habitual en los trastornos de ansiedad. Nos preguntamos si hay alguna relación entre la hipertensión y el estrés.

La relación entre la tensión alta y la ansiedad

Cuando el médico te dice que tienes la tensión alta, lo primero que te aconseja es que dejes de fumar, que no consumas alcohol, que elimines la sal de la dieta así como algunos alimentos y... que reduzcas el estrés. Aunque no hay pruebas concretas de que la ansiedad sea causa de hipertensión, lo cierto es que suelen llegar de la mano. Así lo afirma la tesis doctoral "Eficacia del entrenamiento en control de estrés para la hipertensión arterial esencial" de María Fortún Sánchez para la Universidad Complutense de Madrid que sugiere que el estrés psicológico podría desempeñar un importante papel como factor de riesgo en el desarrollo o mantenimiento de la hipertensión arterial a través tanto de los efectos directos que genera en el sistema cardiovascular como a través de vías más indirectas como, por ejemplo, propiciando la aparición de conductas no saludables que constituyen factores de riesgo cardiovascular. 

Las situaciones de estrés puedes entonces provocar un aumento de la presión arterial. Hablamos de situaciones estresantes concretas y puntuales, pero esto nos lleva a suponer que sufrir un estrés continuado también mantiene la tensión alta con los riesgos que ello conlleva.

Nos explican que cuando te estresas, el organismo segrega una serie de hormonas que hacen que tu corazón lata más rápido y que los vasos sanguíneos se estrechen. Y así tal y como suena, no parece la reacción más saludable para la salud cardiovascular.

El peligro de la hipertensión

Pero tal vez te estás preguntando qué es eso de la hipertensión o la tensión alta. Al medir la tensión arterial, lo que se mide es la fuerza que la sangre bombeada por el corazón ejerce sobre las paredes de las arterias. El aumento de presión arterial hace que esas paredes de las arterias se endurezcan, se hagan más gruesas y eso estrecha considerablemente el camino de la sangre.

Las consecuencias de la tensión alta son graves porque se refieren al ámbito cardiovascular. Ataque al corazón, insuficiencia cardiaca, problemas de visión, infarto cerebral o enfermedades renales son algunas de las complicaciones en las que puede derivar la hipertensión, así que conviene parar un momento y atender a la salud física y emocional. Si el estrés y la ansiedad van a hacer que suba la tensión, habrá que tomar medidas.

Reducir el estrés para evitar la hipertensión

Sea o no la ansiedad una de las causas de la hipertensión, lo cierto es que las medidas recomendadas para bajar la tensión son las mismas que para reducir el estrés. Vamos con las recomendaciones más habituales.

+ A nivel físico, y como te puedes imaginar, hay que llevar una alimentación saludable y empezar a practicar ejercicio físico. Simplemente caminar y, si es posible, hacerlo en contacto con la naturaleza regula la presión arterial y a la vez ayuda a reducir la ansiedad. Vamos a dejar que sean los médicos lo que te aconsejen sobre los cambios que debes hacer en tu dieta para combatir la hipertensión y pasemos a lo que puedes hacer sin supervisión médica.

+ Practicar yoga y meditación reduce la presión arterial. Y como estamos hablando de estrés, podemos aprovechar para reducirlo también. La neurociencia ya ha comprobado que el Mindfulness produce cambios en la estructura del cerebro, de modo que podemos afrontar mejor las situaciones de estrés.

+ ¿Qué tal duermes? Porque la calidad del sueño afecta tanto a la presión arterial como a los problemas de ansiedad. Como ves, todo está relacionado y con unos pequeños cambios puedes mejorar tu calidad de vida. Cuando sufres estrés o ansiedad, el sueño también se resiente, así que es el momento de establecer unas rutinas orientadas a una mejor higiene del sueño.

+ Y no te olvides de todos esos cambios a nivel emocional y mental para reducir el estrés, como establecer prioridades que despejen tu agenda, dedicarte tiempo a ti misma y aprender a desconectar de vez en cuando. Tu ansiedad y tu corazón te lo agradecerán.

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