Herpetofobia (miedo a reptiles y anfibios): más común de lo que crees

Fobias vinculadas a los animales

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Dicen que el miedo es libre, pero en realidad la mayoría de las veces es un trastorno de ansiedad. Hablamos de las fobias, de ese miedo irracional y desmedido que puede llegar a condicionar tu vida y ocasionarte más problemas de lo que en principio pudiera parecer. Y el mundo de las fobias es tan amplio que el temor puede surgir ante cualquier estímulo, incluso ante un animal. ¿Te dan miedo los lagartos? Entonces tal vez sufras herpetofobia, la fobia a los reptiles y anfibios. En Diario Femenino te contamos en qué consiste exactamente, cuáles son sus síntomas, sus causas y su tratamiento.

Qué es la herpertofobia

La herpetofobia es el miedo a los lagartos, las serpientes y demás reptiles, además de algunos anfibios. Es una de las zoofobias más comunes y a veces se utiliza como sinónimo de la ofidiofobia o miedo a las serpientes. Sin embargo, el estímulo de la ofidiofobia es únicamente este tipo de reptil, los ofidios.

Hay un gran número de animales que entran dentro de los temores de la herpetofobia. Los lagartos son los más habituales, pero también están las serpientes, los cocodrilos, las salamandras, las ranas y los sapos, que ya pertenecen al mundo de los anfibios. Y tal vez no te extrañe demasiado tener esta fobia, ya que son animales que en general no despiertan mucha simpatía.

Es cierto que hay algunos animales que despiertan un rechazo generalizado, aunque el rechazo no siempre implica miedo. Junto con la aracnofobia, la herpetofobia es uno de los trastornos fóbicos más comunes de los que están vinculados a animales. Y encontramos una base bastante lógica porque se trata de un miedo adaptativo. Al fin y al cabo, encontrarte con una serpiente o con un cocodrilo sí que implica cierto peligro.

Síntomas de la herpetofobia

Pero, ¿en qué momento se convierte este temor fundado en un miedo infundado o fobia? Puede que biológicamente estemos diseñados para tener miedo a los reptiles, pero no nos encontramos habitualmente con ellos, ¿verdad? El trastorno fóbico se manifiesta cuando el miedo comienza a ser excesivo y condiciona tu vida, es decir, evitas algunas situaciones porque te producen temor. ¿Es tu caso con los lagartos u otros reptiles?

Las fobias también se evidencian por una serie de síntomas físicos como los temblores, la sudoración, la dificultad para respirar, los mareos, la taquicardia, el hormigueo en extremidades y, en definitiva, todas esas reacciones que tan bien conocemos cuando se disparan nuestras alarmas y estamos a punto de sufrir una crisis de ansiedad o incluso un ataque de pánico.

En realidad, se trata de una sobreactivación del sistema nervioso y puede aparecer no solo cuando te encuentras delante de un lagarto, una serpiente o un cocodrilo, sino también cuando lo ves por televisión, en alguna fotografía o cuando estás paseando por el bosque y oyes el rumor de las hojas secas en el suelo. ¿Está pasando por ahí una serpiente? Tu mente y tu miedo así lo creen.

Evitar la herpetofobia

Y aunque parezca increíble, las persona que sufren herpetofobia en un grado muy alto, también pueden ponerse muy nerviosas cuando ven complementos hechos con la piel de estos animales.

Los síntomas de ha herpetofobia llevan a la evitación. Nadie quiere sufrir una crisis de ansiedad y lo normal es evitar aquellas situaciones que te ponen en peligro. El peligro aquí ya no se trata de lo venenosa que pueda ser una serpiente o de las heridas mortales que te puede provocar un cocodrilo, sino los propios síntomas de la ansiedad.

Puede parecer que este miedo a los lagartos no es tan importante porque no nos encontramos con serpientes, lagartos, ranas o cocodrilos todos los días. Pero si hasta un bolso o unos zapatos que imitan la piel del cocodrilo te producen taquicardia, es evidente que toda tu vida está ya condiciona por la fobia. Es el momento de buscar un tratamiento porque tus funciones habituales se ven reducidas a causa del trastorno fóbico.

Causas de la herpetofobia

Seguramente, antes de buscar tratamiento quieras buscar otras respuestas o explicaciones. ¿Por qué? ¿Por qué eres diferente a los demás? ¿Por qué no puedes ni siquiera imaginar un lagarto? ¿Por qué estás siempre al borde del pánico? ¿Por qué estás percibiendo peligro continuamente? Nosotras te podemos dar algunas respuestas, pero no te olvides que superar una fobia requiere un tratamiento psicológico y que el profesional te dará mejores explicaciones.

La mayoría de las fobias encuentran su origen en una experiencia traumática, pero no es muy probable que te hayas tenido que enfrentar a un cocodrilo. Tal vez se trate de un momento de miedo con un lagarto o una serpiente sin que el asunto supusiera un peligro para tu salud, pero así lo percibiste y se quedó grabado en tu mente. Aunque también puede ocurrir que la fobia aparezca sin ninguna motivación concreta relacionada con el animal, sino fruto de un trastorno de ansiedad.

Sin embargo, esta fobia a los lagartos y a otros reptiles tiene también un origen evolutivo. El miedo a estos animales en su día tuvo una función adaptiva, aunque hoy en día de poco nos sirve, ya que no tenemos que convivir con ellos. Incluso puede tener una causa cultural porque tradicionalmente estos animales producen temor además de rechazo.

Tratamiento de la herpetofobia

Pero una vez que estás sufriendo una fobia, lo más importante es encontrar el tratamiento más adecuado y para ello hay que ir al psicólogo, no es algo que puedas hacer por ti mismo o con algún libro de autoayuda. El tratamiento que más éxito tiene para superar las fobias es la Terapia Cognitivo Conductual, que trabaja tanto el pensamiento que desencadena el miedo, como la conducta evitativa que hay que frenar.

Y una técnica muy utilizada en el caso de la zoofobia es la terapia de exposición. Puedes imaginar perfectamente en qué consiste, que es en ir aproximándote gradualmente al estímulo que te genera la ansiedad y comprobar que no pasa nada, que no hay ningún peligro. Pero como decimos, no es algo que puedas hacer por tu cuenta, nunca juegues con tu salud mental y ponte en manos de los mejores profesionales.

En el tratamiento de las fobias juega un papel muy importante la relajación. Técnicas de relajación, ejercicios de respiración, meditación o el famoso mindfulness reducen considerablemente el grado de ansiedad que presentan todas las fobias. Y se pueden acompañar de la práctica del yoga para lograr ese equilibrio entre cuerpo y mente que tanto se necesita en los casos de trastornos emocionales.

Otras fobias relacionadas con los animales

No creas que la herpetofobia es el único caso de miedo a los animales. De hecho, la zoofobia es uno de los trastornos fóbicos más frecuentes y el estímulo que desencadena el miedo puede ser cualquier animal. Si ya conocemos y ni siquiera nos extraña la aracnofobia o el miedo a las arañas, puede que nos sorprenda más la ailurofobia, por ejemplo, que es el miedo a los gatos.

Encontramos muchas otras fobias vinculadas con los animales, como la entomofobia para los insectos, la ornitofobia para las aves, la ictiofobia para los peces, la apifobia para las abejas o al cinofobia para los perros. Unas más sorprendentes que otras, unas más complicadas que otras, pero todas ellas se pueden superar con la ayuda profesional.