Me da vergüenza comer y beber en público: trucos para vencer la timidez

Elimina la vergüenza de ir a un restaurante con más gente

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Hay personas que tienen muy desarrolladas las habilidades sociales y se manejan en público con gran soltura y naturalidad. Pero no todo el mundo es así. Hay personas tímidas, inseguras o que están sufriendo un problema de fobia social para las que interactuar con otra gente puede llegar a ser una tortura. ¿Y qué me dices de la vergüenza de comer y beber en público? Puede que intentes evitarlo, pero al final tu temor limitará tu vida hasta un punto que ahora no puedes imaginarte. ¡Tranquila! En Diario Femenino vamos a darte algunos trucos para vencer la timidez que te pueden ser de gran ayuda. ¡Atenta! 

Por qué te da vergüenza comer y beber en público

Nunca quedas a comer o a cenar con tus amigos y mucho menos en esas primeras citas de amor porque te da mucha vergüenza comer y beber en público. Nosotras te entendemos porque esto que a mucha gente le puede resultar extraño, es bastante habitual. Te pones nerviosa solo de pensar que tienes que ir a comer a algún sitio, piensas que tirarás la copa de vino o que no sabrás qué cubierto es el adecuado.

Piensas también que tendrás demasiada ansiedad intentando que no se note que estás nerviosa como para comer, beber y hablar en la misma situación. Así que puede que vayas, pero te quedarás tan callada que vas a hacer el ridículo. Y eso que estamos hablando de amigos, si nos ponemos en el ejemplo de una comida de trabajo, la situación ya adquiere tintes de tragedia emocional.

No te castigues más. La vergüenza por comer y beber en público es frecuente y tiene motivos diferentes. Puede ocurrir porque eres una persona tímida y eso te llena de inseguridad, porque no estás acostumbrada a esas situaciones sociales y te dan cierto miedo, porque estás sufriendo un periodo de baja autoestima o porque tienes algunos complejos que afectan a tu forma de relacionarte.

O puede que se trate de fobia social, esa ansiedad y ese pánico a estar en situaciones sociales en las que crees que puedes ser juzgada, examinada, criticada o avergonzada. ¿Qué puede salir mal? Comer y beber son actividades naturales, pero cuando la ansiedad te atrapa cualquier acto se convierte en una escalada al Everest. Tranquila, podemos superarlo.

Trucos para quitar la vergüenza a comer y beber en público

La buena noticia es que puedes superar esta vergüenza a comer y beber en público, aunque no esperes que ocurra un milagro de la noche a la mañana. Entrenar las habilidades sociales y ganar confianza en ti misma lleva tiempo y esfuerzo y si se trata de fobia social, lo ideal es ir al psicólogo para garantizarte una superación saludable y que perdure en el tiempo. Pero vamos a empezar por lo más sencillo.

+ Puedes entrenar esta actividad, la de comer en público, con tus amigos más cercanos. Con tu mejor amiga al principio y luego vas añadiendo más comensales de confianza a la lista. No dudes en contarles tu problema, tu vergüenza o tu miedo, los amigos también pueden ayudarte.

+ Cuando salgas a comer pide alimentos sencillos con los que no corras el riesgo de mancharte, por ejemplo. Si tienes oportunidad, piensa antes de ir lo que vas a pedir, así tendrás una preocupación menos.

+ Cuida tu diálogo interno. Seguro que te estás llamando de todo en tu cabeza, que estás pensando que no sirves para esto o incluso que no vales para nada. Cuando tu mente empiece a hablarte mal, cambia la atención para no llegar a comer con el convencimiento de que vas a hacer el ridículo.

+ Puedes hacer habitualmente ejercicios de visualización. Imagínate comiendo en público con mucha gente y sintiéndote relajada, alegre, festiva, tal y como invita la situación. Imagina tanto esa escena hasta que termines por creerla.

+ De todas formas tendrás que trabajar para mejorar la autoestima, no solo para poder comer en público con tranquilidad, sino para muchas otras situaciones sociales y, especialmente, para superar esa inseguridad a ser juzgada por los demás.


Recuerda que puedes hacer muchas cosas por ti misma para mejorar tu autoestima y tu estado emocional, pero cuando tus problemas, vergüenzas, miedos o complejos afectan a tu vida diaria, la mejor opción es ir al psicólogo para que te ayude.