Principales diferencias entre el dolor de espalda inflamatorio y mecánico

Aprende a distinguir las causas y el tratamiento de ambos dolores

L.D

El dolor de espalda es una de las afecciones más comunes en nuestros días. Ya sea por malas posiciones, por cargar peso, por diferentes costumbres o porque aparece de repente sin causa aparente, es muy común quejarse de esta dolencia. Sin embargo, es importante diferenciar los tipos de dolor de espalda que existen para poner en marcha el tratamiento más adecuado. 

¿Cuáles son las principales diferencias entre el dolor de espalda inflamatorio y mecánico? Pueden parecer iguales, pero lo cierto es que tienen síntomas diferentes y su tratamiento es totalmente distinto. Ambos afectan a la calidad de vida de las personas que lo sufren, y pueden limitar las actividades cotidianas. ¡Te lo contamos! 

¿Qué es el dolor de espalda mecánico?

+ Causas y duración del dolor mecánico

El dolor de espalda mecánico suele describirse como constante y, a veces, con pinchazos seguidos. A pesar de que sus orígenes pueden ser muy diferentes, sus causas principales son la distensión muscular o haber padecido un accidente. La duración de este dolor puede depender mucho del origen, aunque llega a alargarse hasta 3 meses. 

+ ¿Quién puede sufrir este tipo de dolencia?

Existen grupos y factores de riesgo a la hora de determinar esta pregunta. Uno de ellos es la edad, ya que las personas entre los 30 y 40 años que llevan un estilo de vida sedentario, o cuya actividad profesional supone cargar peso, suelen tener mayor probabilidad de sufrirlo. 

El exceso de peso en el cuerpo, con la obesidad o el sobrepeso, es un factor de riesgo bastante grande porque necesitan hacer un sobreesfuerzo en la zona que puede desencadenar en dolor. Por otro lado, las personas fumadoras pueden tener tendencia a desarrollar esta dolencia por la tos que pueden tener. 

+ Prevención y tratamiento 

El mejor tratamiento para el dolor de espalda mecánico suele consistir en reposo ya que con movimiento podría empeorar. Pero para prevenir el dolor, es importante hacer algunos descansos si trabajamos sentados. Levantarse cada cierto tiempo, hacer ejercicio para que mejore nuestra postura y flexibilidad, beber agua... Y, si tenemos que cargar peso, hacerlo de manera correcta. 

¿En qué se diferencia el dolor de espalda mecánico del dolor inflamatorio?

Dolor de espalda inflamatorio

+ Causas y duración del dolor inflamatorio

Aunque a menudo se suelen confundir este dolor con el anterior, es importante marcar ciertas diferencias. El dolor de espalda inflamatorio se caracteriza por ser un dolor gradual, con un comienzo leve que va empeorando con el tiempo. Además, puede venir dado por diferentes enfermedades y, si no se diagnostica o trata, puede empeorar con el tiempo.

La duración suele alargarse más allá de los 3 meses, y entre sus consecuencias se pueden encontrar rigidez matutina (al levantarte notarás el dolor alrededor de media hora) y dolor nocturno, que puede hacer que te despiertes en mitad de la noche. Este dolor no viene dado por malas posiciones sino por infecciones o enfermedades autoinmunes, que atacan a los tejidos sanos de nuestro cuerpo.

+ ¿Puedes sufrir un dolor inflamatorio? 

El dolor inflamatorio puede afectar, sobre todo, a las personas jóvenes, aunque también hay que tener en cuenta el tipo de vida que llevamos. Para conocer si padeces o no este tipo de dolor necesitas hacerte una serie de preguntas, como cuándo empezó el dolor, o si disminuye con el reposo. ¿Duermes bien por la noche o te afecta a la hora de dormir? ¿Mejora con la actividad física? 

+ Prevención y tratamiento 

La prevención de este tipo de dolor es bastante complicada puesto que se trata de una derivación por infecciones o enfermedades, pero puedes cuidar la calidad de vida que llevas para ello. Eso sí, a diferencia del dolor mecánico (que se calma con el reposo) el dolor inflamatorio necesita ejercicio para aliviarlo. De hecho, puede empeorar con el reposo

 

Para saber exactamente el tipo de dolor que tienes recuerda que debes acudir al médico. Será un profesional quien te diagnostique de forma específica qué tipo de dolor sufres y el tratamiento más indicado para recuperarte cuanto antes.