Tranquilizantes para la ansiedad: pastillas y remedios naturales

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Parece que antes de aprender a manejar la ansiedad, tenemos que aprender a calmarla, a controlar los nervios. Y eso es algo que podemos hacer a base de tranquilizantes. Lógicamente, cuando hablamos de tranquilizantes enseguida pensamos en medicamentos para la ansiedad, en los ansiolíticos. Sin embargo, podemos encontrar otros tranquilizantes más naturales.

Ni por un momento hemos pensado en renegar del servicio que los medicamentos hacen para luchar contra la ansiedad, pero pensamos que cualquier duda sobre los ansiolíticos será mejor consultarla con un profesional. Nosotras lo que hemos descubierto son otro tipo de tranquilizantes, más saludables, más al alcance, sin efectos secundarios y sin contraindicaciones.

Tranquilizantes naturales

- Respiración. No nos cansamos de repetir que uno de los tranquilizantes más efectivos es la respiración. Algo que parece tan básico, pero que por ser un gesto obligado no le prestamos la suficiente atención. Hay que aprender a respirar para controlar la ansiedad.

- Lavanda, como aroma para envolverte en un baño relajante o ambientar el dormitorio antes de dormir. Se trata de una planta muy codiciada por sus propiedades relajantes a la que la aromaterapia le puede sacar mucho partido.

- Valeriana. Una infusión de valeriana o cápsulas de esta planta es el tranquilizante que nos propone la fitoterapia. Aunque la Hierba de San Juan y las hojas de Naranjo son también protectoras del sistema nerviosa y se utilizan tanto en los casos de ansiedad como de depresión.

- Ejercicios de relajación. Conseguir el bienestar y recuperar el equilibrio emocional es posible gracias a técnicas como el yoga o la meditación, que incluyen ejercicios de relajación.

Pensamiento positivo

- Tú misma puedes ejercer de poderoso tranquilizante natural si aprendes a manejar tus pensamientos, cambiando a un pensamiento positivo y optimista sin olvidar algunas máximas.

- Rebaja tu grado de auto exigencia y los fracasos se convertirán en experiencias enriquecedoras.

- Aprende a perdonar tus propios errores y a convivir con ellos. El exceso de perfeccionismo es una de las principales causas de la ansiedad.

- No te impongas metas demasiado altas, encuentra la satisfacción vital en los pequeños logros del día a día.

- Olvida las exigencias y demandas de los demás. Acepta solo las responsabilidades que puedas sobrellevar.

- Reflexiona, identifica tus emociones para que puedas aprender a manejarlas. El miedo, la inseguridad, la tristeza o la pena son emociones normales, pero en su justa medida.

- Todo puede mejorar y, si te lo propones, mejorará.

- Puedes ser feliz a pesar de la dificultades. Permítete disfrutar de la vida.