Cómo aprender a ser feliz

Trucos para conseguir tu objetivo: aprender a ser feliz

Luisa Hernando

Cómo aprender a ser feliz

Una de las metas del ser humano actual es el logro de la felicidad casi completa, pero tenemos que entender que la felicidad como emoción no es posible sentirla de manera constante y la búsqueda de la misma de forma insaciable nos lleva muchas veces a no lograr encontrarla, sentirnos frustrados y sentir incluso que nada de lo que hacemos logrará nunca darnos esta emoción constantemente.

Es importante entender que la felicidad, como otras emociones, es algo que tenemos en momentos concretos de nuestra vida, y el camino para lograrla pasa muchas veces, como dijo Jean Paul Sartre, por querer lo que hacemos, darnos cuenta de las cosas logradas en nuestra vida y de lo que nos rodea y sentirnos en equilibrio con todo ello. Por decirlo de otra forma, si siempre miramos con lupa todo aquello que tenemos y solo anhelamos tener más (más dinero, más amigos, mejor trabajo, mejor casa, mejor coche) nunca nos pararemos a disfrutar y por lo tanto la felicidad en el día a día se vuelve imposible de lograr.

Cómo aprender a ser feliz: Márcate objetivos

Esto no quiere decir que no tengamos objetivos, más bien al contrario, otra cosa importante para la vida de las personas es tener objetivos vitales, pero hay que aprender a disfrutar del camino que nos lleve a lograrlos, y una vez alcanzados, disfrutarlos. En un mundo donde las normas sociales, muchas veces, nos llevan a querer más, el logro de objetivos se convierte exclusivamente en eso y una vez logrados se vuelve a tener la necesidad casi obsesiva de lograr otras cosas.

Esto termina provocando una gran sensación de frustración, de no lograr las cosas o de que si las conseguimos no son suficientes y, por lo tanto, la felicidad se vuelve esquiva, no porque no exista, si no porque no somos capaces de verla en lo que nos rodea.

La otra cara de la felicidad

También tenemos que entender que la felicidad tiene contrapuntos en la tristeza o el enfado, y que estas emociones tenemos que tenerlas porque también nos permiten valorar mucho más el sentimiento de felicidad. Muchas veces hacemos lo imposible por bloquear estas emociones más negativas porque no queremos que formen parte de nuestra vida. Sin embargo esto no es bueno porque lo único que provoca es que cuando las sufrimos, se vuelvan más dañinas y más dolorosas.

Es importante aceptar que tenemos que tener momentos buenos y malos, que cada momento nos aporta cosas a nuestra vida y que, sobre todo, nos ayudan saber diferenciar entre la felicidad y la tristeza de una forma sana.

Se puede aprender a ser feliz

Por lo tanto, tenemos que aprender a disfrutar de todo aquello que tenemos y hemos logrado alcanzar, plantearnos objetivos vitales que de verdad queramos, disfrutar del camino para logarlos, ver qué cosas en nuestra vida no nos aportan nada y realmente no queremos en ella y ver también qué hacer para cambiarlo. También es importante tratar de ver estas cosas en momentos de calma (nunca cuando nos encontramos o muy felices o muy tristes) porque solo así podemos tomar decisiones que finalmente nos aporten esa felicidad.

Y, sobre todo, saber pedir ayuda cuando no somos capaces de ver aquello que tenemos o cuando no logramos encontrarnos bien. El ser humano es un animal social, necesitamos saber que tenemos personas a nuestro lado para apoyarnos en ellas, ya es algo que nos va a aportar mucha tranquilidad y felicidad, pero tenemos que aprender a comunicarnos y a oír nuestras emociones y hacerles caso.