Lo que te puede pasar si bebes alcohol mientras tomas ansiolíticos

Los graves efectos del alcohol con los ansiolíticos

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Cada vez más personas toman ansiolíticos, unos fármacos pensados para los trastornos de ansiedad y que deben tener un seguimiento riguroso pero que también se toman en casos de insomnio, por ejemplo. Y claro, por otro lado está el alcohol, ese elemento que forma parte de nuestra vida social y que para muchos es impensable que desparezca de sus vidas. En esta situación, nos encontramos con la duda de si se puede beber alcohol mientras se están tomando ansiolíticos. Despejamos las dudas. Estos son los riesgos y lo que te puede pasar: 

Los riesgos de beber alcohol con los ansiolíticos

Sea cual sea el problema por el que te han prescrito ansiolíticos, debes saber que hacen muy mala combinación con el alcohol, que pueden empeorar tu problema de ansiedad o que en según qué cantidades implican graves riegos para tu salud.

+ Beber alcohol cuando estás tomando ansiolíticos aumenta el riesgo de accidentes, no solo de coche, sino también domésticos. Son frecuentes las caídas, los cortes, los golpes o aparecer con lesiones que no sabes muy bien cómo se han producido.

+ Ni qué decir tiene que si a un trastorno emocional le añades grandes cantidades de alcohol, el resultado es una alteración del comportamiento y para mal. Es decir, si cuando tienes ansiedad se busca modificar esos comportamientos que te han llevado a ese estado, tomar alcohol no hará sino promover las discusiones, los conflictos y las malas relaciones con todo tu entorno.

+ Hay que tener mucho cuidado porque tanto el efecto del alcohol como el de los ansiolíticos se potencia cuando se combinan. Hazte a la idea de que si estás tomando una pastilla y te tomas una copa, es como si te estuvieras tomando el doble de ambos. ¿A dónde nos lleva esto? Al riesgo de intoxicación por sobredosis.

+ Probablemente tomes ansiolíticos para relajarte, para reducir la angustia y la ansiedad y para poder dormir mejor. Probablemente pienses que el alcohol hace el mismo efecto sedante y te vendrá bien una copa por la noche. Pero lo cierto es que alcohol y ansiolíticos juntos crean un efecto rebote que te hará sentirte más nerviosa, más angustiada y tal vez consigas dormir, pero tendrás una peor calidad de sueño. Incluye las pesadillas, porque también van en este lote de alcohol más ansiolíticos.

¿Puedo beber alcohol si estoy tomando ansiolíticos?

Tampoco vamos a ponernos extremistas y afirmar que no puedes probar el alcohol mientras estás tomando ansiolíticos. Pero déjanos aclararte algo importante: los ansiolíticos no curan ni la ansiedad ni el insomnio ni cualquier otro problema para el que los tomes. Estos medicamentos alivian o incluso "esconden" los síntomas. Así que no dejes tu recuperación exclusivamente en manos de estos fármacos.

Teniendo esto claro y más claro todavía el hecho de que para superar un trastorno de ansiedad socializar también es imprescindible, volvemos al tema del alcohol. ¿Puedo beber con ansiolíticos? La respuesta es depende. Depende de cuántas pastillas te tomes y depende de cuánto alcohol pretendas beber. ¿El vaso de vino con la comida? Si es solo uno, puedes. ¿La cervecita con las amigas por la tarde? Si es una o dos, también puedes.

Cuando se habla de los riesgos de beber alcohol cuando se están tomando ansiolíticos, nos referimos a cantidades excesivas de alcohol o incluso a cantidades que mucha gente puede considerar moderadas. Tampoco te favorece desterrar el alcohol de tu vida si forma parte de tu vida social en pleno trastorno ansioso, pero reduce las cantidades. Y sobre todo, no te tomes esa cerveza por la noche si tomas el ansiolítico para dormir, perderás calidad de sueño y te levantarás más agotada todavía.

En la combinación de alcohol y ansiolíticos se pide lo mismo que para superar un trastorno de ansiedad. No te obsesiones, actúa con naturalidad, sé consciente de que la ansiedad está ahí y no dejes que sea la protagonista de tu vida. Pero no pierdas de vista que tener ansiedad te deja en un estado emocional precario que puede favorecer que lo que era un uso moderado de alcohol se convierta en un problema. Y tú ya tienes suficientes problemas, ¿verdad?