¿Sufres ansiedad? Tu lenguaje corporal te delata (y mucho)

Cuando los gestos hablan...

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

El lenguaje corporal de la ansiedad

Una vez más nos enfrentamos a la ansiedad, un problema que se hace cada día más frecuente. En esta ocasión, queremos conocer el lenguaje corporal de la ansiedad, cómo saber si una persona está ansiosa por sus gestos. O tal vez nos reconozcamos a nosotras mismas en esa forma de andar insegura, en esa rigidez muscular y en esos gestos repetitivos que denotan un problema que hay que tratar cuanto antes. Atenta a las señales de ansiedad en tu cuerpo.

La ansiedad se nota en el lenguaje corporal

La ansiedad se nota. Y no solo en sus síntomas físicos como la taquicardia, la sudoración, los mareos o la dificultad para respirar. También se nota en sus síntomas psíquicos como esa sensación de incapacidad e inseguridad que te rodea, pero sobre todo, la ansiedad se nota de forma externa en tu cuerpo, en tus gestos. Tu lenguaje corporal es la evidencia de la ansiedad.

+ Al andar...

¿Has notado que caminas diferente? La ansiedad te resta seguridad en ti misma y tus movimientos al andar se hacen más inseguros, tus pasos menos firmes, tu caminar se vuelve dudoso.

+ En el tronco...

Al movimiento indeciso de tus piernas, se le añade la falta de firmeza en el tronco. Tus hombros se encogen y se van hacia delante como cuando hace mucho frío en invierno. Eso provoca una enorme tensión y rigidez muscular en la espalda que se suele traducir en contracturas.

+ En el rostro...

La rigidez también se nota en el rostro. El gesto no es relajado, ni siquiera cuando haces el esfuerzo de sonreír y frunces el ceño sin darte cuenta porque, al fin y al cabo, cuando tienes ansiedad es porque estás alerta frente al supuesto peligro.

+ En los ojos...

La mirada también evidencia ansiedad, tanto si la mantienes fija con una mirada perdida hacia ningún lugar cuando estás a solas como si no logras mirar a tu interlocutor varios segundos seguidos. Tus ojos tienden a mirar abajo, al suelo, como buscando un refugio o una protección frente a la inseguridad que te crea un estado ansioso.

La ansiedad y sus gestos

+ En las manos y en los pies...

La inquietud que genera la ansiedad provoca movimientos repetitivos en manos y pies. Ese mover los pies constantemente cuando estás sentada, tocarte el pelo, frotarte las manos, morder compulsivamente un lápiz o los propios labios, tocarte la cara y otra vez mano con mano buscando un alivio que no llega para esa inquietud.

Las manos a veces se paran, porque la ansiedad a veces deja de lado el nerviosismo para hacerte sentir desconfianza ante el exterior. Por eso, puede que tengas las manos en los bolsillos cuando hablas con alguien, porque no quieres mostrarte tan vulnerable y porque al mismo tiempo desconfías de los demás.

En los casos más graves, la ansiedad deriva en un Trastorno Obsesivo Compulsivo que te lleva a lavarte las manos continuamente. Pero aquí entramos ya en terrenos muy peligrosos y con grave riesgo para tu salud.

+ En los brazos...

La ansiedad suele ir acompañada de miedo, por eso puede que te descubras con los brazos cruzados como en una especie de abrazo a ti misma. Tanto si estás interactuando con alguien como si estás en casa sola, es frecuente que tus brazos se crucen, que te agarres un brazo con una mano buscando protección frente a tu miedo.

En cualquier caso, fíjate en el lenguaje corporal de la ansiedad para descubrir si alguna persona de tu entorno está ansiosa o si tú misma estás empezando a sufrir los efectos de este trastorno. Y entonces actúa cuanto antes, no dejes que la ansiedad se instale en tu vida.