Cómo dejar de ser tan sumamente aprensiva

Gestiona tus emociones y deja de preocuparte tanto

Laura Sánchez

Consejos para dejar de ser tan aprensiva

Nuestra forma de ser no es inamovible y el desarrollo personal está para cambiar todas esas actitudes o comportamientos que nos están haciendo daño. Es posible dejar de ser tan aprensiva si te lo propones y si gestionas las preocupaciones correctamente. Para ello, es tan importante hacer un ejercicio de introspección o mirar a tu interior como verte desde una perspectiva distinta o externa. ¿Te atreves? Tu vida mejorará si consigues no preocuparte tanto.

¿Eres aprensiva?

Te preocupa todo. Ponerte enferma, perder tu trabajo, que a tu familia le pase algo, el problema de tu amiga, el distanciamiento de tu pareja... Te preocupa todo y todo te afecta en exceso. Tú lo sabes porque has tenido que escuchar mil veces eso de que todo te lo tomas a la tremenda, que exageras y que no le des tantas vueltas a la cabeza. Pero no es fácil dejar de angustiarse por todo, ¿verdad?

Sabes que eres aprensiva si ante cualquier malestar físico te pones en lo peor, si tienes miedo de ir al médico porque estás segura de que te va a decir algo terrible, si cuando tu madre te llama piensas que algo malo ha ocurrido, si te supera el bajón anímico de tu amiga porque no sabes qué hacer por ella o si te mueres de angustia cada vez que discutes con tu pareja.

Estas son solo algunas de las situaciones que delatan que eres aprensiva. Pero todo esto ya te lo imaginabas, seguro. Eres hipocondríaca, tienes muchos miedos, sufres desbordamiento emocional frecuentemente y la ansiedad es tu compañera de vida más fiel. Vale, eres aprensiva, te preocupas en exceso por todo y la fatiga mental te está pasando factura. Eso lo sabemos. Ahora, ¿cómo hacer para cambiar esta situación?

¡Ayuda! Quiero dejar de ser aprensiva

Controla tus emociones y deja de preocuparte por todo

No pienses que la aprensión es una característica inamovible de tu personalidad. La inteligencia emocional está para algo y te puede beneficiar a la hora de gestionar tus emociones. Pero antes de llegar a tus emociones... hay que modificar el pensamiento. Ese pensamiento distorsionado que te lleva a creer que algo malo va a ocurrir.

+ No te creas todo lo que piensas. Los pensamientos son meras palabras (aunque no las pronuncies), son historias que te cuenta tu mente y que no tienen por qué ser verdaderas. No es necesario que te pongas a investigar si tus pensamientos funestos son reales o no, tan solo analiza si te son útiles o no. Y no, no te están siendo útiles porque te están haciendo daño.

+ No confundas la intuición con la premonición. Cuando eres aprensiva la intuición se distorsiona y deja paso a la premonición. Peor todavía si eres supersticiosa, porque aumenta la creencia de que no puedes controlar nada de lo que ocurra en tu vida. Y es cierto que no puedes controlar todo, pero muchas cosas sí, especialmente tu pensamiento.

+ Recuerda que no eres vidente y no sabes lo que va a ocurrir. Que ese dolor en el brazo no tiene por qué ser un infarto, sino simplemente un problema muscular. Que tu novio no va a dejar de quererte; o sí, pero en cualquier caso no lo puedes predecir. Que no te van a despedir porque un día no des lo mejor de ti. Y que por más que te anticipes al desastre, no vas a encontrar antes la solución.

+ Cuidado con la anticipación, porque puedes vivir en un estado permanente de profecías autocumplidas. Tu actitud pesa mucho en lo que te ocurre en la vida y si bien es cierto que el pensamiento positivo no te garantiza una vida feliz, también es verdad que una actitud negativa atrae el malestar a tu vida.

+ Relativiza. Es fácil decirlo, ¿verdad? Pero hay que intentarlo. ¿Qué es lo peor que puede ocurrir? No te pases todo el día buscando la respuesta porque la sabes perfectamente. Cuando notes que una preocupación te está superando, hazte esa pregunta y respóndete. Luego busca una solución, si es que puedes hacer algo.

+ Hay una actitud que te vendría muy bien para dejar de ser tan aprensiva y es la de no tener miedo. El miedo es el que crea la aprensión y la preocupación y a veces es real y con motivo, es cierto, pero ya sabes que el miedo te resta fuerza para luchar.

No pienses que vas a dejar de ser aprensiva de un día para otro. Tómatelo con calma, porque modificar una actitud lleva tiempo, ten paciencia y procura disfrutar más del aquí y del ahora. Verás cómo la aprensión va pesando cada vez menos.