Depresión por haber sido infiel: cuando la culpa te hunde en la tristeza

Las peores consecuencias de engañar a tu pareja

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Mirar para otro lado no va a hacer que las infidelidades desaparezcan como uno de los problemas más frecuentes en las relaciones de pareja. Generalmente analizamos la infidelidad desde el punto de vista del que ha sido engañado, pero hay que recordar que en una pareja hay al menos dos partes implicadas. ¿La persona infiel también sufre? Desde luego, aunque eso no le quite culpa, pero lo cierto es que la depresión por haber sido infiel también existe y ocurre cuando la culpa te hunde en la tristeza. ¿Quieres saber más sobre esta depresión? ¡Muy atenta!

La infidelidad como causa de una depresión 

La infidelidad es a veces causa de depresión, eso ya lo sabemos. Pero la mayoría de las veces pensamos en la persona que ha sido engañada, en su tristeza, en su angustia, en su decepción, en la falta de confianza, en el posible (o imposible) perdón y en la más que probable ruptura de pareja. Efectivamente, una infidelidad de tu pareja puede ser el desencadenante para que sufras una depresión.

Sin quitar responsabilidades a la parte más activa de la infidelidad, hay que tener en cuenta aunque nos sorprenda que también se puede caer en una depresión por haber sido infiel. Sí. A veces las consecuencias de nuestros actos son más negativas de lo que pensábamos y nos impactan más de lo que habíamos calculado.

Podemos debatir hasta el infinito los motivos de la infidelidad, podemos buscar hasta hartarnos los porqués de una persona que ha engañado a su pareja y no llegaremos a ninguna conclusión porque cada persona es un mundo. Sin embargo, sí podemos pararnos un segundo a pensar las consecuencias que una aventura tiene para la persona infiel.

Entre esas consecuencias está la depresión fruto del sentimiento de culpa. Generalmente el infiel lidia mejor o peor con la culpa mientras dura el engaño, pero se enfrenta directamente a sus consecuencias cuando la infidelidad se descubre y el resultado es la ruptura de la pareja. ¿Por qué? No es difícil imaginar a una persona que ha sido infiel replantearse su conducta debido a sentimientos como el fracaso, la soledad, la angustia o la decepción con uno mismo.

Cómo superar la depresión por haber sido infiel

Si has sido infiel y no sabes cómo sobrellevar las consecuencias, no lo dejes pasar y no tengas miedo de ir al psicólogo. No es el psicólogo el que va a juzgarte, de eso se ocupará tu pareja o expareja y tú mismo, sino el que puede ayudarte a que la depresión no se convierta en un problema para toda tu vida.

El sentimiento de culpa surge de la traición. Cuando uno traiciona a su pareja es normal sentirse culpable, pero también ocurre cuando te traicionas a ti mismo y cuando tu conducta no refleja la persona que eres o la persona que quieres ser. Así que el primer paso es pedir ayuda aunque esto de la infidelidad te parezca un asunto mundano y que pasa en todas las familias. No hay jerarquías para el sufrimiento emocional, no hay unos motivos más válidos que otros para sufrir una depresión, para sentirse perdido en la vida y mucho menos para pedir ayuda.

Tal vez haber sido infiel te sirva en este momento de tristeza para hacer el cambio que necesitas en tu vida y vivir más acorde a tus valores. ¿Ya has pedido ayuda? Bien, pero también hay que pedir perdón por la infidelidad, ¿verdad? Esto no quiere decir que tu pareja deba perdonarte, pero cuando lo sientas de verdad, hay que disculparse por mucho que duela reabrir heridas. Y seguimos con el perdón.

Porque tu infidelidad es inexcusable pero tampoco vas a castigarte de por vida, ¿no? También tendrás que perdonarte a ti mismo y es precisamente para eso para lo que más vas a necesitar una ayuda. Reconocer que te has equivocado, responsabilizarte del error y asumir sus consecuencias no es fácil cuando hablamos de traicionar la confianza de la persona con la que te habías comprometido.

Pero sigue adelante a pesar de los errores, sigue adelante a pesar de los daños y no dejes que la culpa te lleve por el camino de la desesperanza.