Quiroptofobia: por qué debes dar importancia al miedo a los murciélagos

Tipos de zoofobias, sus causas, sus síntomas y su tratamiento

Laura Sánchez
Laura Sánchez Especialista en interpretación de sueños

A veces los trastornos fóbicos, especialmente las fobias a algunos animales, parecen tener un origen ancestral, más relacionado con la biología y la supervivencia que con factores culturales. Pero la quiroptofobia o el miedo a los murciélagos pertenece al segundo grupo, ya que es evidente que no hay ningún riesgo en un encuentro con este tipo de animales. Aun así, la quiroptofobia necesita un tratamiento adecuado para superar este miedo y prevenir la aparición de otros. En Diario Femenino te contamos todo sobre el miedo a los murciélagos en nuestro diccionario de fobias.

Qué es la quiroptofobia

La quiroptofobia es el miedo a los murciélagos. Forma parte de esas fobias específicas a los animales que desencadenan una respuesta de ansiedad sin necesidad de encontrarse directamente con el animal. A veces un estímulo visual a través de la televisión o un estímulo indirecto, como cuando se menciona al murciélago en una conversación, es suficiente para que la persona que sufre la fobia se empiece a encontrar mal.

Conocemos otras fobias a animales como a las serpientes, a las ratas o a las arañas. Y el miedo a los murciélagos es también frecuente. Hay que pensar que se trata de un animal muy particular, un mamífero pero con alas, con unos movimientos que pueden presentarse por sorpresa y que además están relacionados con la oscuridad de la noche.

El mayor problema con los murciélagos es precisamente la imposibilidad de anticipar sus movimientos, su aparición por sorpresa en medio de la noche porque incluso la persona que sufre quiroptofobia es consciente de que un encuentro con este animal no resulta un peligro para su integridad física. Los murciélagos no son peligrosos, tampoco atacan, pero eso no es obstáculo para que aparezca la fobia.

Síntomas de la quiroptofobia

Como ocurre con cualquier fobia, la quiroptofobia desencadena una respuesta de ansiedad. El estímulo es el murciélago, en vivo, en diferido o en la imaginación, y la respuesta es un malestar que va en aumento envuelto en terror que comienza con agitación nerviosa, sudoración, palpitaciones, hormigueo en las extremidades y dificultad para respirar.

A partir de estos síntomas, es difícil saber si esas sensaciones frenarán porque el estímulo haya desaparecido o continuarán hasta una crisis de ansiedad o un ataque de pánico. Depende de la persona y de la situación en la que se encuentre. Pero, ¿cuántas veces puedes toparte con un murciélago? También depende, por supuesto. Lo más importante es ser consciente de que uno está sufriendo un trastorno fóbico y que hay que buscar los medios para superarlo. No importa si al principio no parece tan limitante o no reduce la calidad de vida, porque un trastorno fóbico siempre irá en aumento.

No todas las fobias producen las mismas consecuencias o los mismos efectos sobre la calidad de vida de la persona que la sufre. La frecuencia del estímulo determina si esa persona tiene que hacer frente a su miedo todos los días o no y en qué medida ve reducida sus funciones habituales. Y, como sabes, muchas fobias llegan a provocar el aislamiento social debido a que el estímulo está por todas partes. ¿Por qué esperar a tal extremo para buscar ayuda?

El caso de la quiroptofobia puede despistar y resulta tentador quitarle importancia y mirar para otro lado porque en realidad no te encuentras un murciélago cada mañana cuando vas a trabajar. Pero el miedo está ahí presente. Y eso afecta a todos los ámbitos de la vida, ya que hay que luchar constantemente contra la ansiedad que produce ese momento temido de tener algún tipo de contacto con el estímulo de la fobia.

Por qué tenemos miedo a los murciélagos

A la hora de buscar las causas de una fobia tenemos varios factores. La mayoría de las veces el trastorno fóbico surge por condicionamiento por una experiencia traumática previa. ¿Qué te ha podido ocurrir con un murciélago? Puede que no se trate del animal. Puedes imaginarte a un niño que recibe una mala noticia, de una muerte o de un accidente mientras está viendo un documental de murciélagos. Es suficiente para asociar al animal con la angustia.

Sufrir un trastorno de ansiedad también puede generar fobias sin que tengan un motivo concreto. Es decir, la ansiedad te lleva a vivir con miedo y con inseguridad y, en este caso, la fobia es a los murciélagos como podría serlo a cualquier otro animal o a cualquier situación. Y tampoco podemos olvidarnos del factor sociocultural a la hora de tratar las fobias.

Los murciélagos, como hemos dicho, son animales peculiares. Ese miedo ancestral a lo que es diferente que a veces nos lleva a la fobia y otras veces a la discriminación, puede aparecer por las leyendas generadas alrededor de los murciélagos. El aleteo nocturno del animal en la oscuridad no resulta nada tranquilizador, es cierto, y menos si va acompañado de historias sobre su alimentación a base de sangre que de inmediato relacionamos con los vampiros. Hay que señalar en este punto que de las más de 1000 especies de murciélagos, solo 3 se alimentan de sangre y no tienen ninguna predilección por la sangre humana.

Toda una pesadilla pueden llegar a ser murciélagos cuando se rodean de supersticiones y leyendas. ¿Acaso no son los murciélagos uno de los símbolos de Halloween, de la noche más terrorífica del año? Cierto rechazo a los murciélagos es perfectamente normal y funcional, pero la quiroptofobia es un trastorno limitante para el que hay que buscar ayuda lo antes posible.

Cómo superar la quiroptofobia: su tratamiento

No importa que el murciélago no sea un estimulo frecuente y que los episodios de ansiedad no ocurran habitualmente. Cualquier fobia es indicativa de un trastorno de ansiedad que puede agravar la situación y que además favorece la aparición de nuevas fobias, a otros animales, a otras cosas, a otras situaciones.
Las fobias se superan con ayuda profesional al margen de lo que cada persona pueda hacer por su cuenta para afrontar sus miedos. Por eso, la terapia psicológica es fundamental a la hora de tratar la quiroptofobia. Los profesionales acuden generalmente a la Terapia Cognitivo Conductual, que es también la que más se utiliza para superar los trastornos de ansiedad.

Al ser una fobia específica, se puede utilizar también la Terapia de Exposición, en vivo o en la imaginación. Sí, el terapeuta se ocupará de que la persona que tiene miedo a los murciélagos se atreva a ponerse en las situaciones que más teme. Se trata de una exposición gradual y progresiva, al principio siendo capaz de hablar de este animal, más adelante comprobar que no pasa nada por ver imágenes de murciélagos y, finalmente, el encuentro directo con este estímulo que cada vez será menos temido.

Todas las terapias para superar una fobia requieren su tiempo y suelen ir acompañadas de técnicas de relajación, ejercicios de respiración y la práctica de Mindfulness para reducir el componente de ansiedad asociado a todas ellas. No pienses que estas técnicas no forman parte de la terapia, porque en realidad son herramientas útiles que podrás utilizar el resto de tu vida aunque ya hayas superado la fobia a los murciélagos.

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