¿Tienes miedo a la oscuridad? Se llama nictofobia y tiene solución

Este tipo de miedo no solamente afecta a los niños

Tamara Sánchez

¿Tienes miedo a la oscuridad? Se llama nictofobia y tiene solución

Llega la noche, se apagan todas las luces y tú te mueres de pánico. El miedo a la oscuridad se apodera de ti y no sabes cómo controlarlo. Este tipo de temor es muy habitual en la infancia, sin embargo, no tratarlo correctamente y a tiempo puede terminar desembocando en una fobia.

¿Es tu caso? En Diario Femenino te contamos cuáles son las causas que provocan el miedo a la oscuridad y qué soluciones puedes poner en práctica para acabar con él. ¡Muy atenta!

Miedo incontrolable a la oscuridad o nictofobia: ¿En qué consiste?

El miedo extremo a la oscuridad se denomina nictofobia, aunque también se le conoce con otros términos como escotofobia, acluofobia o ligofobia. Se trata de un temor excesivo que provoca síntomas como la ansiedad desmesurada o el pánico irracional ante el estímulo fóbico. El sujeto que lo padece intenta evitar a toda costa contextos o situaciones en los que hay oscuridad e incluso puede llegar a experimentar malestar solo con imaginarse un lugar oscuro.

Aunque esta es una fobia que tradicionalmente se vincula a los niños, principalmente por las imágenes que pueden verse en las películas (en las historias fantasiosas suelen aparecer fantasmas o monstruos durante la noche), también tiene una gran incidencia en adultos, siendo uno de los miedos más comunes en la sociedad. Es fundamental tratarlo a tiempo para que no termine desembocando en un problema muchísimo más severo.

La nictofobia puede llegar a interferir de forma significativa en la vida de la persona que la padece. Todos los días anochece y, como consecuencia, todos los días la oscuridad hace su aparición estelar. Por eso, el temor, el malestar y la ansiedad se manifiestan una y otra vez. Los afectados pueden llegar incluso a negarse a salir de casa por la noche y ni siquiera son capaces de dormir solos sea cual sea su edad.

Causas del miedo a la oscuridad o nictofobia

La sensación de pánico que invade a la persona que sufre nictofobia cuando la luz desaparece no se debe realmente a la ausencia de esta en sí, sino a las fantasías y a las imágenes que la persona se crea en su cabeza en las cuales está totalmente convencida de que en la oscuridad existen una gran cantidad de peligros escondidos. Esta reacción se debe en gran parte a las creencias irracionales alimentadas precisamente por esas historias de fantasía que muchas veces aparecen en libros y/o películas.

No obstante, no existe una teoría científicamente comprobada acerca del origen de esta fobia concreta. Como sucede en la mayoría de los trastornos de ansiedad, la posible predisposición genética la cual transforma a la persona en alguien mucho más susceptible a los efectos negativos del estrés, unida a la vivencia de una experiencia traumática vinculada con la oscuridad, puede terminar ocasionando una fobia como esta.

También intervienen otra serie de factores como la personalidad, los estilos cognitivos o el aprendizaje vicario los cuales pueden facilitar la aparición y el desarrollo del miedo excesivo e irracional a diferentes estímulos, entre los que puede situarse la oscuridad.

Síntomas de la nictofobia

El principal síntoma que caracteriza al miedo a la oscuridad, así como al resto de fobias específicas es el alto nivel de ansiedad el cual siempre aparece acompañado de un elevado grado de estrés. Como es habitual, no todas las personas experimentan exactamente el mismo patrón de síntomas ni lo hacen con la misma intensidad cada vez que se encuentran ante un contexto sin luz. No obstante, se puede hacer una clasificación de ellos dividida de la siguiente manera:

1 Síntomas físicos 

Normalmente, cada vez que alguien se enfrenta a un temor desmedido presenta una serie de cambios y alteraciones en el organismo. Estas variaciones son causadas por una hiperactividad del sistema nervioso periférico. Los síntomas físicos más comunes de la nictofobia son los siguientes:

+ Aceleración de la frecuencia cardíaca.

+ Incremento de la tasa respiratoria.

+ Sensación de ahogo.

+ Tensión muscular.

+ Sudor y mareos.

+ Dolor de cabeza y de estómago.

+ Náuseas y/o vómitos.

+ Desvanecimiento o desmayo.

2 Síntomas cognitivos

En el miedo a la oscuridad, los síntomas físicos siempre van acompañados de una serie de creencias distorsionadas e irracionales acerca de la situación temida. En este caso concreto, la persona se ve invadida por pensamientos intrusivos y constantes relacionados con todos los peligros que pueden aparecer cuando se está oscuras. Por lo general, estos pensamientos tienden a ser muy negativos y no se pueden controlar.

3 Síntomas conductuales

El miedo a la oscuridad puede llegar a ser tan extremo que incluso puede terminar interfiriendo en los patrones de conducta de la persona que lo sufre, haciendo que modifique su manera de actuar en el día a día. Esto provoca dos tipos de respuesta: las conductas evitativas y las conductas de escape.

Las conductas evitativas son aquellas acciones que la persona con nictofobia realiza con tal de librarse de la situación que le provoca pavor (por ejemplo, mantener las luces de la habitación encendidas durante toda la noche).

Por otra parte, las conductas de escape son las que se llevan a cabo cuando se está a punto de hacer frente al contexto temido (por ejemplo, salir corriendo de casa cuando se va la luz).

¿Existe un tratamiento para el miedo a la oscuridad?

¿La nictofobia se puede curar? La respuesta es sí. Existen tratamientos efectivos que son capaces de eliminar el miedo a la oscuridad haciendo que la persona lleve un ritmo y un estilo de vida totalmente normales.

En el caso concreto de esta fobia, el tipo de intervención más acertada y con más grado de éxito es la terapia cognitivo-conductual la cual consiste en la exposición gradual al estímulo fóbico (en este caso la oscuridad). El paciente, con ayuda de un profesional, va enfrentándose poco a poco a su miedo hasta que consigue dominarlo por completo.

Esta terapia siempre suele ir acompañada de técnicas de relajación las cuales ayudan a disminuir los síntomas físicos.

Consejos para superar el miedo a la oscuridad

Existen varias estrategias que pueden poner en práctica para controlar y poner fin a tu miedo a la oscuridad. Toma nota:

+ Apaga la luz poco a poco: empieza a reducir la luz paulatinamente a la hora de dormir. Al hacerlo progresivamente, a lo largo de varios días, será mucho más sencillo que te vayas acostumbrando a la oscuridad.

+ Busca un momento de relax durante el día para estar a oscuras: métete en tu habitación, baja la persiana, pon música relajante y trata de pensar en algo positivo. La ventaja de esta fórmula es que tú misma puedes controlar el tiempo que pasas a oscuras. De hecho, puedes ir incrementando ese tiempo poco a poco a medida que te vayas sintiendo más cómoda y segura.

+ Desafía tus miedos: realmente tu miedo no es la oscuridad, sino los pensamientos que este estímulo genera en tu cabeza. Detecta cuáles son esos pensamientos negativos y enfréntate a ellos. Solo tú puedes tomar el control de tu mente.

+ Modifica tu concepto de oscuridad: según vayas controlando tus pensamientos y vayas estando más relajada en contextos sin luz, poco a poco podrás ir modificando tu concepto de oscuridad y transformándolo en algo beneficioso para ti. La oscuridad dejará de ser algo negativo para convertirse en una oportunidad para descansar y relajarte.

¿Y tú? ¿Tienes miedo a la oscuridad o conoces a alguien que lo tenga?