¿Necesito un coach o un psicólogo? Diferencias (no tan obvias) entre ambos

Reflexiona antes de decidir a qué profesional acudir, ¡se trata de tu salud mental!

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Diferencias entre coach y psicólogo

¿Necesitas un coach o necesitas un psicólogo? Aún quedan restos de esa mentalidad arcaica en que la necesidad de contar con un profesional de la psicología era indicativa de locura. Ir al psicólogo era una especie de estigma que incluso los familiares más cercanos desconocían. Y entonces aparecieron los coaches, chamanes modernos que se parecían peligrosamente a los psicólogos pero que poseían un aura más cool, más trendy. Por aquí nos estamos preguntando por las diferencias entre coach y psicólogo. Si te interesa conocerlas, sigue leyendo. No son tan OBVIAS como puedes pensar... 

En qué se diferencia un coach de un psicólogo

La principal diferencia entre un coach y un psicólogo es la formación. Y la titulación. Un psicólogo es una persona licenciada en Psicología y que además al colegiarse para formar parte de ese colectivo profesional ha tenido que firmar un código deontológico que garantiza sus buenas prácticas.

Un coach es un entrenador (según la traducción literal) de habilidades. El coach puede tener estudios o no, puede tener estudios de Ingeniería y haber hecho un curso específico para ser coach. O puede no tener más estudios que los de unos cursos online para ser entrenador de desarrollo personal.

Desde este punto de vista, es la garantía de que estás ante un profesional lo que diferencia al psicólogo del coach. Pero esto no quiere decir que un coach no pueda serte de utilidad, siempre y cuando encuentres un profesional y no un vendedor de humo. Aléjate sobre todo de aquellos coaches que te prometen ser feliz si sigues sus técnicas.

En qué se diferencia un coach de un psicólogo

Cuándo acudir a un coach

Un coach profesional no lo abarca todo. Hay algunos que se dedican a mejorar tus habilidades profesionales, que te enseñan técnicas para ser la mejor versión de ti mismo en el trabajo, para sacar a la luz todo tu potencial. Este tipo de coach te entrena para llegar al éxito. ¿Lo buscas? Pues ponte en manos de un coach.

Encontrarás un coach para cada tipo de problema. Para la timidez, para la procrastinación, para la desgana vital cuando tu vida ha perdido el sentido, para superar una ruptura de pareja, incluso para volver con tu ex pareja. Para mejorar la relación con tu familia, para alejar a las personas tóxicas y para desprender tan buena energía que seas tan feliz que no sepas si vives o sueñas.

Cuidado, un coach puede resultarte muy útil, pero debido a la falta de regulación en cuanto a titulación, también puedes encontrarte con mucho estafador. Nuestro consejo es que para asuntos que no requieran desentrañar los entresijos de la mente humana, vayas a un coach. Para todo lo demás, el psicólogo te ayudará más y mejor.

Cuándo ir a un coach y cuándo a un psicólogo

Cuándo acudir a un psicólogo

Para que te hagas una idea más clara. Últimamente estás triste y decaída y no sabes por qué. No te apetece hacer nada, no le encuentras gusto a nada y te invade una sensación de vacío. Puedes acudir a un coach para que te enseñe estrategias para levantar el ánimo si se trata de una situación puntual y pasajera. Pero, ¿qué pasa si ese estado anímico es fruto de una depresión?

Un coach no puede tratar una depresión. Si alguien te puede ayudar a superar una depresión, será un psicólogo. El psicólogo es experto en la mente humana, en desenredar pensamientos enmarañados a los que te lleva, por ejemplo, la ansiedad, en ofrecerte herramientas para conocerte mejor a ti misma, en darte luz para que mires con objetividad tus conductas y, en último término, en explicarte las estrategias que necesitas para cambiar esa conducta.

Nuestro consejo es que puedes acudir a un coach sin problemas cuando intentas solucionar una característica particular o cuando deseas tener otra actitud ante la vida. Pero si ese problema concreto está ligado a un trastorno, será el psicólogo el único que puede ayudarte. No dejes tu salud mental en manos de aficionados por muy buenas intenciones que tengan. Mejor trabaja codo a codo con un profesional.