Egomanía: cómo reconocer la problemática obsesión por uno mismo

Cuando el ego se impone al mundo y se convierte en trastorno

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Todo lo que deberías saber sobre la egomanía

No paramos de escuchar que debemos fijarnos más en nosotros mismos, conocernos mejor, querernos más y ser nuestra prioridad en la vida. Estos consejos vienen estupendamente cuando sufres de baja autoestima pero, ¿qué pasa si la preocupación por nosotros mismos se nos va de las manos? Entonces se convierte en egomanía o en esa obsesión por uno mismo que hace que los demás pierdan su importancia. Te contamos todo sobre esta obsesión en nuestro diccionario de manías. 

Qué es la egomanía

La egomanía es la obsesión por uno mismo. Se trata de una preocupación, atención y percepción exagerada de la propia persona, y en muchos casos está relacionada con un trastorno narcisista de la personalidad o con el egocentrismo.

La persona que sufre egomanía no solo se coloca como ombligo del mundo, sino que lo hace a costa de ignorar o despreciar a los demás. No hay duda de que la persona más importante en nuestra vida debe ser uno mismo, pero eso es algo que puede hacerse teniendo también en cuenta al otro, a los otros, al mundo.

La egomanía es peligrosa porque tener cerca a una persona que sufre este trastorno acaba por desgastar a su círculo más cercano a nivel emocional y psíquico. El deterioro de la autoestima de las personas que rodean a un egomaniaco es evidente ya que la obsesión por uno mismo crece y crece sin parar a costa de apagar la luz de los demás.

Cómo se manifiesta la egomanía

En vista del peligro que corremos todos en compañía de una persona con egomanía y a la espera de que esa persona reciba un tratamiento psicológico adecuado, será mejor observar y alejarnos lo máximo posible. Nuestra salud también está en juego, así que presta atención a los rasgos de las personas con egomanía.

Cómo reconocer a una persona con egomanía

+ Aparente seguridad en uno mismo

La egomanía proporciona una aparente gran seguridad en uno mismo. Pero es apariencia, ya que se trata de una autoestima inflada y no de una autoestima alta. La percepción que tienen de ellos mismos es exagerada y, por lo tanto, irreal.

+ Necesitan ser admirados 

Como en el fondo son personas inseguras, necesitan la admiración de los demás para mantener su egomanía y la imagen que tienen de ellos mismos. No son personas tan autónomas e independientes como parecen, ya que son lo que son gracias a la apreciación que hacen los demás de ellos.

+ Delirios de grandeza 

Los delirios de grandeza suelen acompañar a las personas que sufren egomanía. Exageran sus cualidades, sus virtudes y sus habilidades hasta puntos que se acercan más a la categoría de dioses que de seres humanos. Y esto suele ir acompañado de cierto desprecio por los pobres mortales.

+ No le importan los demás 

Reconocerás a un egomaniaco por el desdén con el que habla del mundo. Nada resulta importante ni tiene suficiente valor como él mismo. De ahí que establecer una relación, sea del tipo que sea, con esa persona tiene un alto riesgo para tu equilibrio emocional. Todos los mensajes serán negativos, excepto los que se refieren a él mismo.

+ Ven el mundo con subjetividad

Las personas que sufren de egomanía hacen de la instrospección un mundo total de fantasía e ilusión, y sobre todo de grandeza descomunal. No ven con objetividad el mundo, se engrandecen y al mismo tiempo empequeñecen a todo el que le rodea. 

+ Muy poca empatía

La falta de empatía es una de las señas de identidad de la egomanía. Para una persona en la que lo único que importa es uno mismo, el aprecio, la compasión o la comprensión hacia los demás no existe en absoluto. 

+ Intentan controlar a los demás

Hay que tener especial cuidado cuando la egomanía llega de la mano de un intento de controlar a los demás. Las personas con egomanía no dudan en mentir para conseguir sus objetivos y también suelen ser personas manipuladoras y chantajistas.

¿Conoces a alguna persona que sufra egomanía?