Nosocomefobia: cómo superar el peligroso miedo a los hospitales

Los síntomas, las causas y el tratamiento de la fobia a los sanatorios

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Todas las fobias limitan tu vida de una manera u otra porque la conducta habitual es la evitación del estímulo que produce el miedo. Si tienes miedo a volar, evitarás subirte a un avión y si tienes miedo a los perros, evitarás pasear por la calle para no encontrarte con ninguno. ¿Y qué pasa si tienes miedo a los hospitales? Es lo que ocurre con la nosocomefobia, un trastorno que puede poner en riesgo tu vida. ¿Quieres saber más? Hablamos de la nosocomefobia en nuestro diccionario de fobias.

Qué es la nosocomefobia

La nosocomefobia es el miedo a los hospitales, aunque no se queda ahí. A los hospitales y a todo aquello que puedas encontrar en un hospital o en un centro de salud incluido el personal sanitario. De esta manera, es un fobia que suele ir de la mano del miedo a los médicos o iatrofobia, del miedo a la sangre o hematofobia o del miedo a los medicamentos o farmacofobia. Más fobias relacionadas son la misofobia o el miedo a la suciedad y los gérmenes o incluso la tanatofobia o el miedo a la muerte.

Se nos acumulan los miedos y las fobias en este trastorno que puede poner en peligro tu vida debido a la evitación. ¿Se puede evitar ir a un hospital? Tal vez se puede, pero no se debe. Hay que aclarar que no solo se trata de los centros hospitalarios. Las personas con nosocomefobia tendrán pánico al sentarse en una sala de espera en la consulta del dentista o incluso al tumbarse en la camilla del fisioterapeuta.

Y esto no es todo, porque la simple visión de una ambulancia por la calle puede desencadenar ese momento de pánico que llega con las fobias cuando es imposible evitar el estímulo.

Síntomas de la nosocomefobia o miedo a los hospitales

Esto nos lleva a detectar los síntomas de la nosocomefobia. ¿Qué ocurre cuando tienes este trastorno fóbico y ves una ambulancia de camino al trabajo? O tal vez te cruzas con una persona con el brazo escayolado, con una venda o incluso con una cicatriz en el rostro, por ejemplo. Lo que se experimenta es un episodio de ansiedad que puede llegar al ataque de pánico.

Todos los síntomas de la ansiedad están presentes en un trastorno fóbico. Se empieza por las palpitaciones, la sudoración excesiva y el mareo; pero va a más. Porque la dificultad para respirar y el hormigueo en extremidades hace que el miedo aumente y que pienses que vas a morir. De ahí al ataque de pánico no va más que un pequeño paso. Y aunque en el fondo sabes que se pasará, quieres evitar ese momento a toda costa. Y a toda costa significa no encontrarte con nada que te recuerde a un hospital y mucho menos acercarte siquiera a un hospital.

Causas de la nosocomefobia

Buscamos las causas de esta fobia que, como te puedes imaginar, es muy peligrosa para tu salud. Es evidente que la idea de ir a un hospital no le gusta a nadie. El hospital te remite a enfermedad y todo el mundo tiene cierto temor a ponerse enfermo. Ahora bien, el hospital es ese lugar en el que te detectan enfermedades, pero también en el que te las curan. Para una persona con nosocomefobia, la última parte, la de la curación, no se tiene en cuenta.

En la mayoría de los casos, la nosocomefobia surge por una experiencia hospitalaria traumática. Si en la infancia tuviste una enfermedad larga y sufriste los dolores y las molestias propias de cualquier intervención quirúrgica o cualquier tratamiento médico, es fácil que desarrolles esta fobia. Porque aquella experiencia supuso un gran sufrimiento emocional y quedó grabada en tu mente como una situación de peligro; como una situación a evitar.

No hace falta haber vivido esa experiencia traumática en primera persona. Tal vez un familiar murió tras una larga estancia en el hospital y relacionas este lugar con la muerte y no con la curación. Como ves, todo es una cuestión de perspectiva según tus experiencias vitales. Hay personas para las que el hospital es sinónimo de enfermedad mientras que para otras es sinónimo de salud. Y ambas son correctas.

Consecuencias de la nosocomefobia

Pero más que las causas nos preocupan las consecuencias de la nosocomefobia. Porque estamos hablando, como ocurre con otras fobias, de una limitación importante en tu vida y vamos un paso más allá. La nosocomefobia pone en peligro tu vida. Si evitas ir a un hospital, también evitarás pasar antes por tu centro médico cuando tienes alguna dolencia. Por si acaso, por si acaso tu médico te deriva al hospital. Por si acaso tienes alguna enfermedad que requiera un ingreso hospitalario. Y así lo vas dejando pasar, evitando el miedo.

Como sabes, la mayor parte de las enfermedades se pueden curar si las tratas a tiempo. Así que la idea de ir al médico cuando empiezan los primeros síntomas de que algo va mal no parece tan desacertada, ¿verdad? Pero no puedes hacerlo porque tu mente está bloqueada por el miedo irracional y desmedido a los hospitales. Y no puedes ir. Aquí empieza la búsqueda de un tratamiento porque la nosocomefobia es un trastorno que hay que superar cuanto antes.

Tratamiento para el miedo a los hospitales

El tratamiento de la nosocomefobia pasa por una terapia psicológica sí o sí debido a la gravedad de las consecuencias. Para vencer las fobias se suele recurrir a la Terapia Cognitivo Conductual que trabaja tanto ese pensamiento distorsionado que te lleva a ver los hospitales como lugares peligrosos como la conducta de evitación. La terapia lleva un tiempo, no se puede transformar una conducta de la noche a la mañana, por lo que también se ponen en práctica otras estrategias.

Una de ellas es el contacto con profesionales de la salud para que te muestren de una forma cercana la parte más positiva de su trabajo, las enfermedades graves que se han superado con éxito o las intervenciones más complicadas que al final han cambiado la vida del paciente para mejor. Incluso esas segundas oportunidades para vivir que a veces ocurren en los hospitales. Porque en un hospital no solo se muere, también se nace y se posibilita el renacer. Y porque, aunque ahora te parezca imposible de creer, en un hospital se viven momentos muy felices. 

La Terapia de Exposición Progresiva también se utiliza en el caso de la nosocomefobia y se trata de un acercamiento gradual a esos lugares que dan tanto miedo. La tesis de Astrid Acevedo Santos ("Adaptación e implementación de un tratamiento cognitivo conductual para la fobia social") para la facultad de psicología en la Universidad Católica de Colombia lo explica muy bien: "La exposición sistemática del paciente a las situaciones evitadas en un ambiente seguro y sin que tengan lugar consecuencias negativas imaginadas, contribuye a eliminar el temor a dichos estímulos y anima al paciente a afrontar las situaciones en el ambiente natural; su objetivo es extinguir la respuesta condicionada de temor". 

Poco a poco, se puede empezar incluso con imágenes de hospitales donde se ve a pacientes ya recuperados gracias precisamente a ese ingreso hospitalario.

Y como todas las fobias van acompañados de una carga importante de ansiedad, se recomienda la práctica de técnicas de relajación, de ejercicios de respiración y, especialmente, de Mindfulness. Con estos recursos no solo se reducirá la ansiedad, sino que también se previenen las recaídas. Pero como recordamos siempre, ponte en manos de profesionales de la psicología. Si quieres acudir a las pseudoterapias, hazlo como un extra a la terapia psicológica, no dejes tu salud en manos de gurús de la autoayuda.

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