Por qué me siento tan insatisfecho (si lo tengo todo para ser feliz)

¿Qué significa realmente la felicidad?

La felicidad no es igual para todos; cada persona siente o vive este estado de bienestar intrínseco de una forma u otra y a través de unas cosas u otras. Hay quien la encuentra en las pequeñas acciones cotidianas; un café con tu mejor amigo, ver una puesta de sol, sentir la suavidad de las sábanas después de una ducha caliente... Y hay quien halla la felicidad en momentos más trascendentes, porque la felicidad es algo muy personal.

Sin embargo, en este artículo hablaremos del hecho de no ser felices aun y teniendo “razones” para serlo. Como veremos, no se trata siempre de tener “razones” o “grandes cosas” (un coche, una casa en la playa…), sino de sentirnos agradecidos con lo que tenemos, con capacidad para seguir disfrutando.

¿Por qué me siento insatisfecho si lo tengo todo para ser feliz? En este artículo de Diario Femenino reflexionamos en torno a la idea de felicidad: ¿realmente ser feliz es tenerlo todo? ¿O tiene que ver con un sentimiento más profundo?

¿Ser feliz es tenerlo todo?

¿Por qué me siento insatisfecho si lo tengo todo para ser feliz? ¿Alguna vez te has hecho esta pregunta? ¿Te la estás haciendo ahora mismo? Antes de adentrarnos en las posibles causas de ello, conviene hacer una reflexión previa que nos puede arrojar un poco de luz a esta incertidumbre.

La sociedad nos vende siempre el mismo mensaje: si lo tienes “todo”, serás feliz. Por ello, cómprate un buen coche, busca pareja, ahorra para comprarte una casa, compra muebles bonitos… y un sin fin de compras, de adquirir, de conseguir, de lograr “cosas”... 

En este contexto, es ¡hasta normal! exigirse todo el tiempo estar felices. ¿Por qué? Porque hemos asociado el “tener” con el “ser”. La felicidad con la adquisición de cosas o el cumplimento de deseos. Y si “lo tengo todo”, entonces, claro, ¿debo estar satisfecho siempre no? Pues no. 

Es importante que tengas en cuenta lo siguiente: la felicidad no depende de “tenerlo todo”. Sino de, incluso no teniéndolo todo, sentir que no necesitas nada más. Por ello, deja de autoexigirte ser feliz. No tienes por qué estar feliz siempre. Y, por otro lado, destierra la idea de que la felicidad dependa de lo que tengas. En realidad, depende de cómo te sientes con lo que tienes.

Las causas de la insatisfacción a pesar de tenerlo "todo"

Una vez hecha esta reflexión, que nos puede indicar “por dónde van los tiros” de la cuestión, vayamos a hablar de algunas posibles causas que expliquen por qué nos sentimos así. Por qué sentimos que lo tenemos todo en la vida y sin embargo, no estamos bien, o no logramos la ansiada felicidad.

+ ¿Practicas el agradecimiento?

El agradecimiento con las cosas, con la vida y con las personas estimula nuestro bienestar personal. Cuando somos agradecidas nos damos la oportunidad de observar, de ver qué tenemos en nuestra vida y de valorar su mera presencia. 

El acto de agradecer nos permite conectar con la esencia de lo que nos produce satisfacción y, en definitiva, agradecerle a la vida lo que nos ha dado. Por ello, una de las posibles causas de no ser feliz aún y “teniéndolo todo” es esta: quizás no estás agradeciendo lo que sí tienes.

+ Te exiges estar feliz siempre

Otra posible razón, ya comentada en la introducción, de por qué nos sentimos insatisfechos si lo tenemos todo, es la autoexigencia. El buscar, constantemente, ese estado de felicidad (y en sentirnos mal si no lo conseguimos). 

Te animamos a plantearte lo siguiente: ¿realmente tiene sentido exigirse ser feliz? ¿O la felicidad depende más bien de algo que sentimos, que surge solo, sin necesidad de “presionar”? Y esto se enlaza con el siguiente punto.

+ No estás sintiendo

Quizás te has quedado en la idea de “tenerlo todo es igual a felicidad”. Te has quedado en la parte racional, en la parte que pretende darle un sentido racional a nuestra realidad. Pero, insistimos, la felicidad depende de cómo nos sentimos con lo que tenemos. 

Depende de agradecer, de observar… y no de querer tenerlo todo siempre. Porque, ¿de qué sirve tenerlo todo si no me gusta lo que tengo? Solo sirve para generar más insatisfacción y frustración en uno mismo. 

Por ello, te animamos a sentir más: ¿cómo te sientes con lo que tienes? ¿Con tu vida? ¿Sientes que lo estás valorando realmente? Permítete experimentar estas emociones. 

+ Vives como un espectador de tu vida

Se dice que podemos vivir la vida de dos maneras: como protagonistas (de forma activa) o como espectadores (de forma pasiva). Si vives como protagonista, las cosas te pasan a ti. Si vives como espectador, las cosas les pasan a “otros”. 

Y cuando vivimos como espectadores, delegamos nuestra felicidad en manos del otro; le pasamos la pelota (que es nuestra felicidad) al otro, para que haga lo que quiera con ella. En cambio, si vivimos como protagonistas, la pelota la tenemos nosotras. Podemos hacer lo que queramos con ella; podemos cultivar nuestra felicidad.

Por ello, otra posible causa de que te sientas insatisfecho con tu vida aún y teniéndolo todo, es que has pasado de ser protagonista a ser espectador de ella (o has sido siempre espectador). No estás cogiendo las riendas. Te animamos a cogerlas: solo tú, cogiendo el timón de tu barco, podrás llegar al destino que tú quieras conocer. Y no el que desean conocer “otros”.

+ Tienes temas no resueltos

Muchas personas viven con un sentimiento de insatisfacción, que no saben muy bien cómo explicar, a raíz de no haber procesado ciertos temas del pasado. Sienten que en el presente lo tienen todo: salud, una buena economía, amor, gente alrededor que les quiere… Pero, sin embargo, no están bien. Y una posible causa de ello es el no haber procesado ciertas cosas del pasado. No haber cerrado temas pendientes. 

Por ejemplo, una ruptura mal gestionada (o reprimida), un duelo no elaborado… Por ello, te animamos a revisar tu historia; ¿te diste el permiso para sentir ciertas pérdidas? ¿Expresaste cómo te sentías? ¿Pediste ayuda? ¿O directamente pasaste a “seguir viviendo” para olvidar? Sea como sea, recuerda que los duelos deben elaborarse para poder transitarse, y que las experiencias pasadas, sobre todo las negativas, también deben integrarse como parte de nuestra historia

Toma conciencia de ello, escríbelo si lo necesitas… date permiso para aceptar situaciones dolorosas del pasado, para integrarlas. Verás cómo te quitas un peso y, con el tiempo, eres capaz de volver a conectar con el bienestar del presente.

Reflexión final sobre la insatisfacción y la felicidad

Y tú, ¿te exiges estar feliz todo el tiempo? ¿Dedicas algunos minutos al día a observar lo que tienes en tu vida y a valorarlo? La Dra. Mariana Krause, psicóloga y Directora del Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad, hace una reflexión sobre la felicidad muy interesante, afirmando lo siguiente: 

“Desde la psicología la felicidad es una experiencia subjetiva, y lo que tenemos en la vida son momentos de felicidad. No existe esto de ‘ser feliz’ como un estado permanente [...] Son momentos como burbujas, momentos en que nos sumergimos…”

Y es que la felicidad es un estado intermitente. A veces lo sentimos, y otras no. Y está bien. No tiene sentido buscar constantemente la felicidad. Quizás se trate más bien de recibirla cuando llegue, de sentirla y disfrutarla, sabiendo que la vida es un viaje con momentos de felicidad y momentos de dolor, que se van intercalando y que configuran nuestra historia de vida. 

¿Una vida perfecta y siempre feliz? No. Una vida real, con sus luces y sus sombras, pero que merece ser vivida de todas formas.

 

Referencias bibliográficas:

  • Álvarez, I. (2012). El desafío de la felicidad. Editorial LID.
  • Ben-Shahar, Tal. (2009). Felicidad: por qué no serás feliz hasta que dejes de perseguir la perfección. Barcelona: Alienta.

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