Cómo decirle a mis padres que tengo depresión: consejos para pedir ayuda

La importancia de apoyarse en la familia para superar la depresión

¿Cómo decirle a mis padres que tengo depresión? ¿Es normal que tenga miedo o que me sienta confusa a la hora de abordar esta conversación? La verdad es que sí, que es totalmente normal, y por ello desde Diario Femenino queremos ayudarte en este proceso.

Y es que, desafortunadamente, aún sigue existiendo mucho estigma asociado a la salud mental en la sociedad y hay personas que sienten vergüenza, culpa o miedo cuando son diagnosticadas de un trastorno mental. 

No es fácil comunicar la noticia a nuestros seres queridos, pero el hacerlo puede ayudarnos a la hora de: validar lo que sentimos, expresarnos, desahogarnos y, sobre todo, pedir ayuda. Además, hacerlo nos brinda la oportunidad de priorizarnos y de afrontar este camino acompañadas o acompañados. 

¿Estás en esta situación? ¿Deseas explicarles a tus padres que padeces depresión y no sabes muy bien cómo hacerlo? Te damos algunas ideas para afrontar esta situación.

Pautas para comunicarle a tus padres que padeces depresión

No existe una única forma de comunicar esta noticia a tus padres. De hecho, ni siquiera existe “LA” mejor manera de hacerlo. Esa manera deberás encontrarla tú, escuchándote en todo momento e identificando qué crees que necesitas. ¿Decirlo ahora? ¿Más adelante? ¿A los dos a la vez o por separado? Elijas lo que elijas, estará bien; no te juzgues por ello.

Aunque, como decimos, cada persona encontrará su propia manera de decir que tiene depresión (siempre y cuando lo desee), aquí te proponemos 7 ideas clave que pueden orientarte en los primeros momentos:

1 Busca “el” momento

No es fácil explicarle a la familia, la pareja o los amigos que sufrimos depresión. Por ello, nos puede ayudar el hecho de buscar un momento más o menos idóneo para hacerlo. Un momento en el que te sientas cómoda y tranquila

También, un momento en el que tanto tú como ellos tengáis tiempo para hablar y expresaros, porque si lo haces con prisas, puedes sentirte peor (poco comprendida, agobiada, etc.).

2 Aborda el tema con naturalidad: no te avergüences

En este sentido, te animamos a abordar el tema con toda la naturalidad de la que tú te sientas capaz; es decir, no te fuerces a que sea algo “natural”, sino, simplemente, traslada lo que sabes y no sabes de tu diagnóstico

Pero entendiendo que es importante normalizar el hecho de cuidar nuestra salud mental. Muchísimas personas son diagnosticadas de depresión cada día; de hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que en 2020 la depresión sería la principal causa de discapacidad en todo el mundo. Por ello, no te avergüences de tu diagnóstico, ya que todos somos vulnerables a padecer depresión algún día.

3 Ten claro qué quieres decir y qué no

Estás en toda tu libertad de poder escoger qué quieres comunicar y qué no. Por ello, antes de tener esta conversación con tus padres, mentalízate de lo que quieres hacerles saber y de lo que no, es decir, de “hasta dónde quieres llegar”

Hay personas que optan por explicarlo todo con detalle y otras que, simplemente, comunican el diagnóstico. Y recuerda: todo está bien, lo que escojas estará bien.

4 Valida tus emociones

Más allá de decidir qué quieres expresar y qué no, a la hora de comunicar el hecho de padecer depresión o cualquier otro trastorno mental, es importante también que valides tus emociones. Validar las emociones implica reconocerlas como emociones válidas y totalmente lícitas; este proceso nos puede ayudar a transitarlas y a aceptarlas (recuerda que todas las emociones entrañan algún mensaje). 

Por ello, ten en cuenta que en tu situación es normal que te sientas asustada, con miedo a lo que puedan decirte, triste, enfadada, confusa, o incluso, avergonzada (aunque no tengas nada de lo que avergonzarte).

Es importante, en este punto, que puedas experimentar todo esto que sientes y, además, que lo comuniques también a tus padres si así lo sientes o deseas. Hacerlo, en cierta manera, te puede ayudar a liberarte, y, además, es una forma de promover una conversación con ellos cercana y honesta.

5 Expresa qué esperas de ellos o cómo pueden ayudarte

A la hora de decirle a nuestros padres que sufrimos depresión, también es importante comunicarles qué esperamos de ellos o cómo pueden ayudarnos. ¿Necesitas que te acompañen a una primera visita psicológica o médica? 

¿Necesitas que te den tu espacio? ¿Que te escuchen? ¿Que no te pregunten? Indaga un poco en estas necesidades (previamente a la conversación) e intenta tenerlas más o menos claras cuando hables con ellos para transmitírselas

Esto te ayudará a ganar sensación de control, además de que te da la opción de sentirte más acompañada y a ellos les ayudará también a saber qué necesitas o cómo pueden ayudarte.

6 Ofréceles espacio para asimilar

Una noticia como esta puede causar impacto de entrada, ya sea por miedo o desconocimiento; por ello es importante que tus padres puedan tener espacio y tiempo para asimilar la noticia. Dales ese espacio, respeta sus silencios, sus miedos, y, sobre todo, intenta resolver sus dudas (siguiente punto).

7 Resuelve las dudas de tus padres acerca de la depresión

Cuando comuniques a tus padres que tienes depresión, es muy probable que a ellos les surjan mil dudas. Es decir, que no sepan en qué consiste exactamente el trastorno, si puede tratarse o no, cómo ayudarte, cómo te sientes… 

Por ello, es importante que intentes resolver sus dudas, porque eso les puede tranquilizar. En este sentido, intenta comprenderlos; es normal que al principio se sientan perdidos o con miedo, pero es algo que puede cambiar con información y un acompañamiento adecuado.

¿Por qué es importante contar que tienes depresión?

Cada persona tiene derecho a decidir si quiere contar su diagnóstico o no y, sobre todo, a quién quiere contarlo y a quién no. Pero si has escogido contárselo a tus padres, lo cierto es que esto puede ayudarte a salir de esta situación y, sobre todo, a hacerlo acompañada

Además, es una forma de desestigmatizar los trastornos mentales, de visibilizarlos y de naturalizar el abordaje de este tema, de forma abierta y respetuosa.

Además, contarlo y darte la oportunidad de pedir ayuda es, en realidad, una forma de amor propio. ¿Por qué? Porque es una forma de decirnos a nosotras mismas que somos importantes y que merecemos ayuda para salir de esa situación que, con ayuda, es posible. 

Y esta ayuda no solo puede (y debe) darse a nivel profesional (con psicólogos y psiquiatras) sino también gracias a nuestros seres queridos como lo son los padres, una fuente de apoyo muy importante.

Reflexión final: la familia puede ser aliada

Y tú, ¿crees que podrías tener depresión? ¿Ya has sido diagnosticada? ¿Tienes mil dudas aún? ¿Necesitas contarles todo esto a tus padres? 

Si es tu caso, y ya has decidido que quieres contarlo, te animamos a hablar con ellos desde la naturalidad y la calma y sabiendo que tu situación puede cambiar con la ayuda necesaria. Recuerda: ¡No estás sola!

El hecho de dar el primer paso, de comunicarlo a la familia, puede ayudarnos a seguir dando pasos y a pedir ayuda a un profesional si lo necesitamos. Además, recuerda que la familia puede convertirse en aliada y que un buen soporte social y familiar puede facilitarnos este camino tan lleno de incertidumbres.

“Los humanos dependemos, en todos los sentidos, de la ayuda de otros. Únicamente así podemos desarrollarnos. Al mismo tiempo, también dependemos de ayudar a otros. Quien no es necesario, quien no puede ayudar a otros, acaba solo y atrofiado. La ayuda, por tanto, no sólo sirve a los demás, también nos sirve a nosotros mismos.”
 
-Bert Hellinger-
 

Referencias bibliográficas:
  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Sampietro, H. (2015). Entender la Depresión: Astenia, Anhedonia y Abulia. Activa Ment, Catalunya Associació.

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