Climacofobia o batmofobia: el miedo a las escaleras y sus consecuencias

¿Te provoca verdadero pánico subir o bajar por unas escaleras?

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Los miedos no dejan de sorprendernos y ya hemos visto en nuestro diccionario de fobias una gran cantidad de trastornos relacionados con los estímulos más inesperados. Desde la fobia a las estrellas hasta el miedo a los adolescentes pasando por el miedo a las arrugas. Cualquier grupo social, objeto, situación, animal, o incluso sensación puede ser un estímulo para desencadenar el terror. En esta ocasión, nos fijamos en el miedo a las escaleras, un trastorno que se conoce como climacofobia o batmofobia.

Qué es la climacofobia

La climacofobia es el miedo a las escaleras, a subirlas o a bajarlas, da igual. Y también se conoce con el nombre de batmofobia. Podemos usar indistintamente ambos nombres para hablar de un trastorno fóbico poco frecuente y muy sorprendente. ¿Miedo a las escaleras? Cabe señalar que este miedo se produce ante las escaleras mecánicas, que puede ser más comprensible, pero también ante las escaleras convencionales.

Esta fobia puede estar relacionada con cierto vértigo o el miedo a las alturas, pero va mucho más allá. Con lo que no se puede relacionar es con la claustrofobia, ya que la persona con climacofobia optará por subir o bajar en el ascensor si hay esa posibilidad. Es importante aclarar esto: no siempre existe esa posibilidad y es necesario utilizar las temidas escaleras.

No deja de ser sorprendente que una escalera sea el estímulo de una fobia, pero así son los miedos. Irracionales, incontrolables y desmedidos. Si no, no estaríamos hablando de un trastorno fóbico. Y puede que te parezca un problema poco importante pero, ¿puedes imaginarte cómo se ve limitada la vida de la persona que sufre climacofobia o batmofobia?

Síntomas de la climacofobia o miedo a las escaleras

Imagina la situación. En el metro, en el trabajo, en un centro comercial, visitando a un familiar... Nos encontramos con escaleras por todas partes y no nos damos apenas cuenta. Una persona con climacofobia sí se da perfecta cuenta, porque ante la visión de unas escaleras comienza a sentir todos los síntomas de la ansiedad. Empieza a sentirse nerviosa, se le seca la boca, se marea, tiene palpitaciones, suda profusamente, le cuesta respirar.

Pasado un tiempo se le han dormido piernas y brazos y sus pensamientos catastróficos han llegado a un punto en el que la mente está completamente invadida. Solo existe el miedo. Y en estas circunstancias no es extraño que esa persona llegue a sufrir un ataque de pánico. Todo por tener que subir o bajar unas escaleras.

Pero no son solo los síntomas físicos, porque ya hemos hablado de los pensamientos. En esos pensamientos distorsionados que perciben las escaleras como peligrosas se encontrará la clave para superar esta fobia, pero esto será más adelante cuando se decida a buscar ayuda. De momento, la próxima vez que se encuentre en una situación así, intentará evitarlo a toda costa.

Consecuencias de la climacofobia o batmofobia

Es precisamente la evitación la que crea las terribles consecuencias de este miedo a las escaleras y en general de todas la fobias. Porque evitar subir por unas escaleras no es viable si quieres tener una buena calidad de vida o si quieres tener una vida plena y funcional. Como te puedes imaginar, no es posible evitar los escalones en nuestro día a día y tratar de hacerlo solo conseguirá limitar todos los ámbitos de la vida.

El aislamiento es la consecuencia más temible de la climacofobia. La persona que la sufre preferirá quedarse en casa antes que encontrarse en la situación de tener que subir o bajar una escalera. Pero antes de llegar al aislamiento, su fobia le habrá hecho perder su trabajo, sus amistades y el contacto con su familia. No estamos ante una anécdota, estamos ante un problema grave y nos preguntamos por las causas.

Causas del miedo a las escaleras

¿Qué puede hacer que una persona tenga pánico a una escalera? En la base de la mayoría de las fobias se encuentra el condicionamiento. Tal vez así de primeras no veas una situación tan temible como para convertirla en experiencia traumática pero vamos a imaginar las diferentes situaciones.

Y podemos imaginar perfectamente a una persona que de niño se cayó por unas escaleras y tuvo que pasar un infierno en su recuperación. O que presenció un accidente mortal de una persona que cayó por los escalones. O, simplemente, que relaciona las escaleras como el lugar donde se le comunicó una desgracia. Si a estas situaciones se le añade un grado de ansiedad elevado, tenemos los ingredientes necesarios para sufrir un trastorno fóbico.

Tampoco podemos obviar el simbolismo de las escaleras. Los estados de depresión, por ejemplo, son propicios para hacer este tipo de asociaciones. Cada escalón, cada peldaño que subes es un paso más hacia el bienestar, pero por algún motivo físico no puedes hacerlo. Como cuando te rompes una pierna y no puedes caminar, mucho menos subir una escalera. Esa escalera simbólica de la vida, de entender que para que llegar al bienestar hay que subir infinitos escalones puede convertirse en un pensamiento obsesivo y trasladarlo a la realidad cotidiana.

Tratamiento de la climacofobia

No queremos dejar un mal sabor de boca en cuanto al sufrimiento que provocan las fobias, tan solo dejar constancia de que se trata de un problema complejo que hay que abordar desde diferentes estrategias. Según afirma el proyecto final de Grado sobre fobias de Silenne Fernández Rodríguez para la Universidad Estatal a Distancia (UNED) "hay especialistas que consideran que la ansiedad es un problema bioquímico y que debe tratarse con medicamentos, también están los que creen que la solución está en la terapia cognitiva conductual (TCC), es decir, en trabajar con la psique de las personas a través de charlas, conversaciones, guías de tratamiento, citas periódicas con el paciente para que la persona pueda cambiar los pensamientos negativos que provocan la ansiedad".

Lo cierto es que en Diario Femenino pensamos nadie mejor que un psicólogo para abordar esas estrategias con éxito, garantizar la superación de la fobia y evitar recaídas. Y sí, la mayoría de las fobias se tratan con la Terapia Cognitiva Conductual. Esta terapia consta de dos partes diferentes: por un lado se trabaja el pensamiento distorsionado que asocia las escaleras con un peligro importante y por otro se trabaja la conducta de evitación. ¿Cómo se consigue dejar de tener miedo a las escaleras? Pues primero hay que aprender a desechar los pensamientos inútiles o perjudiciales, porque nuestra mente está generando pensamiento todo el tiempo y no todos son necesarios. De hecho, la mayoría hay que descartarlos.

Descartado el pensamiento irracional, hay que afrontar el estímulo que provoca el miedo. Esto se consigue mediante la Terapia de Exposición. De forma gradual y siempre de la mano de un profesional, la persona con climacofobia irá acercándose al mundo de las escaleras. Primero en forma de imágenes, para comprobar que la carga emocional es menos intensa. Y luego ya paso a paso, escalón a escalón, peldaño por peldaño, como ocurre con todas las terapias psicológicas pero en este caso de forma literal.

El tratamiento de fobias incluye la práctica habitual de ejercicios de respiración y de técnicas de relajación para reducir la ansiedad. Esto es útil no solo para los trastornos fóbicos, sino como inversión de futuro para cuidar la salud mental, ya que son herramientas que nos acompañarán toda la vida y que podremos utilizar en momentos de crisis o confusión.

Y déjanos insistir en algo crucial. Es importante poner tu salud mental en manos de un profesional. Un trastorno fóbico es un problema importante, no una anécdota ni una excentricidad, así que aléjate en lo posible de vendedores de fórmulas milagrosas contra los problemas emocionales y de gurús de la vida feliz.

Si padeces o has padecido climacofobia, puedes dejarnos tu experiencia en los comentarios. ¡Ayudarás a otros lectores!

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