Creo que mi psicólogo no me ayuda, ¿debería cambiar a otro?

Qué hacer cuando la terapia psicológica no surte los efectos esperados

Adriana Méndez

¿Desistir o quedarse? Aunque sea un poco difícil de creer, existen ocasiones en las que la terapia psicológica, lejos de ayudarnos a superar nuestros conflictos, parece que lo único que consigue es estancarnos en un mismo sitio sin avanzar. Incluso hay veces que podemos llegar a sentirnos incómodos e intimidados en cada sesión, haciendo que ya no tengamos ninguna motivación para continuar asistiendo. Cuestión que es completamente diferente al verdadero objetivo de la terapia psicológica.

¿Te está sucediendo esto? ¿Crees que tu psicólogo no te ayuda? ¿Qué hacer ante esta situación? En Diario Femenino te ayudamos a reconocer las señales que indican que un psicólogo es mal terapeuta y te damos las claves para saber si tu terapia te hace efecto o deberías cambiar a otra. ¡Presta mucha atención! ¡Tu salud mental está en juego!

Cómo saber si la terapia psicológica te está ayudando

Es importante aclarar que, para que una terapia funcione adecuadamente, debe existir un compromiso real por parte del paciente. Antes que nada, se deben establecer las pautas a seguir con el terapeuta, incluyendo los derechos y deberes de cada uno para con el otro.

¿A qué se refiere este compromiso? En esencia, se basa en cumplir con todas las pautas que ambos han establecido en el primer momento de encuentro. Para que la intervención sea exitosa, el paciente debe cumplir con una serie de asignaciones que lo llevarán a enfrentar sus problemas y conflictos para, finalmente, buscar un equilibrio interno.

Sin embargo, estas asignaciones suponen una presión en el paciente que, muchas veces, lo hace desistir por temor al cambio y eso frustra por completo cualquier resultado positivo que se quiera alcanzar. No obstante, este fallo en el compromiso puede venir del propio psicólogo y ser el propio terapeuta quien esté afectando y retardando seriamente la mejoría del paciente.

¿Mi psicólogo es bueno o debería cambiar a otro?

En las primeras sesiones, a veces, resulta muy complicado saber si realmente la terapia está haciendo algún efecto o no, ya que se trata de un proceso muy lento y los resultados van apareciendo al cabo del tiempo y con el paso de cada sesión. Esto no quita para que existan algunas personas que desde la primera sesión noten cambios significativos en su percepción y forma de ver las cosas. 

Lo cierto es que hay que tener mucha paciencia, pero sin perder de vista que cuando este sentimiento de desorientación persiste y los objetivos que se plantearon en el principio no se perciben, tanto dentro de la oficina como en la vida diaria del paciente, entonces quiere decir que algo no está saliendo bien.

También es importante tomar en cuenta cómo nos sentimos, si en lugar de tener una mejoría, se incrementan los sentimientos de aprehensión, la culpabilidad o la incomodidad, algo definitivamente no está yendo bien.

¿Y qué sucede si no obtenemos los resultados esperados? Lo primero que deberías hacer es discutirlo con tu terapeuta. Es la única forma de poder saber realmente por qué no existe una mejoría perceptible para ti como paciente. Pídele que conversen al respecto y encuentren juntos una solución.

En el caso de que esto último no funcione y sientas que tu psicólogo no te está aportando ningún beneficio lo mejor es que termines la terapia con él (no tengas ningún miedo de expresárselo) y acudas a otro especialista que se adecúe más a tus necesidades. 

7 señales que te ayudarán a reconocer a un mal terapeuta

1 Egocentrismo

Si en consulta tu terapeuta obvia por completo tu presencia, colocándose siempre a él mismo primero, habla sobre si mismo o no parece experto en tu problema, no obtendrás un resultado beneficioso.

2 Juez y verdugo

Como hemos mencionado antes, si en cada sesión en lugar de ayudarte a superar tus miedos o inseguridades, parece resaltar tus fallas juzgándote y haciéndote sentir culpable, no está haciendo un buen trabajo.

3 Cruzar la raya

En ocasiones, los psicólogos tendemos a explorar de más a los pacientes, al punto de ser un poco invasivos, pero esto se hace con el propósito de romper sus resistencias. Pero si tu terapeuta pierde el objetivo profesional de la terapia y se desvía a otros temas más personales o muestra un acercamiento íntimo, definitivamente debes dejar de asistir a su consulta.

4 Te resta importancia

Sin importar el tipo de problema de un paciente, este representa un conflicto serio para este, por lo cual nunca hay que disminuir su importancia, significado o impacto del mismo ya que eso es menospreciar los sentimientos del paciente.

5 Impone su opinión

Los psicólogos tenemos la tarea de orientar al paciente a un cambio positivo, pero jamás de imponerle un camino basado en nuestra opinión personal, ya que esto solo es señal de anteponer el moralismo por encima de las necesidades reales del paciente.

6 Mala comunicación

Una buena conexión terapeuta-paciente es esencial para un desarrollo efectivo en la terapia y eso se logra con una comunicación asertiva, así que si lo único que existe con tu psicólogo son malos entendidos, discusiones y poca comprensión, no es un buen ambiente para mejorar.

7 Habla sobre otros pacientes

La privacidad es sumamente necesaria en este ámbito, es decir, para eso asistimos a terapia. Pero si tu psicólogo habla sin pudor sobre sus otros pacientes, no es un profesional nada ético.

Recordemos que, si bien el trabajo psicológico es fuerte emocionalmente, al final nos deja con una sensación de alivio que, con el paso de los días nos hace sentir que ya no llevamos esas cargas exhaustas encima. Puede que las sesiones sean intensas, pero los resultados positivos hacen que valga la pena.

¿Y tú? ¿Acudes a terapia psicológica y consideras que no te está ayudando como debería? Cuéntanos tus inquietudes en los comentarios, ¡en Diario Femenino siempre trataremos de ayudarte!