Bufonofobia: ¿de verdad se puede tener miedo a los sapos?

Síntomas, causas y tratamiento de la fobia a este anfibio

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Convivimos con algunos animales a diario y otros pasan por nuestro lado sin que apenas nos demos cuenta. A algunos los amamos y los llegamos a considerar familia, mientras que otros nos producen un rechazo inexplicable. ¿Y qué pasa cuando los animales nos dan miedo? La zoofobia es el miedo a los animales en general, pero puede que solo te pase con algunos. ¿Tienes miedo a los sapos? Entonces puede que sufras bufonofobia. Te explicamos sus síntomas, sus causas y su tratamiento con ayuda de nuestro diccionario de fobias.

Qué es la bufonofobia

La bufonofobia es el miedo irracional a los sapos. A veces se confunde con la batracofobia, que es el miedo a todo tipo de batracios, por lo que se trataría de una fobia más específica. Un sapo, un repugnante sapo que salta por la calle al atardecer, un horrible sapo al que, según los cuentos, tienes que besar para que se convierta en un príncipe azul.

Es cierto que no todo el mundo convive con estos animales a diario. No es habitual encontrarte un sapo en la ciudad cuando vas a trabajar, ni siquiera en el parque cuando sales a correr. Pero si vives en el campo, puede que te encuentres más de una vez con uno de estos animales. Y es entonces cuando notas un miedo que va más allá del rechazo o la repugnancia.

Puro miedo. Un miedo limitante que puede recluirte en casa para no tener que encontrarte con un sapo. Los sapos no están en casa, ¿verdad? A veces sí. Porque a veces salen por televisión o mientras te distraes en las redes sociales. O puede que estés con amigos y alguien comente algo de un sapo. La sola mención a este animal te provoca todos los síntomas de ansiedad. Y ahí es cuando descubres tu trastorno fóbico y el estímulo que provoca el miedo: los sapos.

Síntomas de la bufonofobia

Todas las fobias se manifiestan con una serie de síntomas físicos, psicológicos y emocionales. El miedo se dispara cuando ves un sapo, cuando te encuentras en una situación en la que es posible que te encuentres con un sapo y también cuando, por sorpresa, aparece este animal en la tele, en el móvil o en una conversación. Y, ¿qué pasa entonces?

Lo notas claramente porque los síntomas físicos son evidentes. Las reacciones más frecuentes son la respiración entrecortada que llega a la sensación de ahogo, las palpitaciones, los sudores, los temblores, el hormigueo en piernas y brazos, los mareos, las náuseas o los escalofríos. Es una crisis de ansiedad en toda regla que puede llegar a un ataque de pánico.

Pero tal vez antes de que el miedo se manifieste de forma física, puedes fijarte en el aspecto emocional. La sensación de peligro a causa del sapo, el estado de alerta, la necesidad de huir y, finalmente, el terror más intenso. Y todo ellos, síntomas físicos y emocionales, aderezados con una serie de síntomas psicológicos que aumentarán tu malestar y lo ampliarán a otras situaciones vitales aunque no tengas un sapo delante.

Entre los síntomas psicológicos que más nos preocupan están los pensamientos obsesivos acerca de estos animales y de las reacciones que te provocan. El miedo a volverse loco o a perder el control es algo habitual en estos trastornos fóbicos, así como tener una sensación de irrealidad o una especie de desconexión entre el cuerpo y la mente. Y, por supuesto, luego llegan todas esas ideas sobre que algo malo te ocurre, que no eres lo suficientemente fuerte a nivel psicológico o que no vas a poder llevar una vida normal.

Causas del miedo a los sapos

Para poder llevar una vida normal, hay que buscar un tratamiento para la fobia, pero no nos adelantemos. Es conveniente entender o tratar de entender primero las causas, los motivos o el origen de la bufonofobia porque, ¿acaso son los sapos peligrosos? Es cierto que hay algunas especies de sapos que son venenosas y tal vez has hecho esa generalización del peligro también hacia el sapo común, que en realidad no puede hacerte daño.

Puede existir un factor cultural para desarrollar esta fobia al sapo, por ser un animal presente en los cuentos infantiles que se asocia al rechazo y del que hay que cuidarse. Al fin y al cabo, estamos ante uno de los ingredientes más utilizados en los hechizos de brujería. Incluso si tu familia te previno frente a los sapos por cierta repulsión, puedes haber desarrollado esta fobia. Pero la mayoría de los trastornos fóbicos encuentran su origen en un trastorno de ansiedad previo. Esa sensación de alerta permanente en la que te sume la ansiedad, crea miedos irracionales hacia los estímulos más insospechados.

¿Y si has vivido una experiencia traumática con un sapo? Es otro de los motivos más habituales para sufrir una fobia. Y por experiencia traumática no nos referimos a que un sapo te atacara, difícilmente podría hacerlo. La simple asociación de descubrir un sapo en tu infancia y que unos minutos después recibieras una noticia como la de una muerte o un accidente de un familiar, por ejemplo, es suficiente para que relaciones el impacto emocional negativo con el animal.

¿Tiene tratamiento la bufonofobia (miedo a los sapos)?

En principio, y según dónde vivas, el miedo a los sapos no es una fobia muy limitante. No hay muchas actividades que vayas a evitar por miedo a encontrarte con un sapo, eso es cierto. Pero el problema con las fobias no es solo la conducta de evitación, que en algunos casos puede paralizar tu vida entera, sino los pensamientos destructivos que creas sobre tu incapacidad para actuar normal. Así pues, no lo dudes, porque la bufonofobia sí merece buscar un tratamiento cuanto antes.

Y el tratamiento estrella en los trastornos fóbicos es la terapia cognitivo conductual. Hemos hablado mucho de esta terapia que también se utiliza para otros problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión. Se trata además de una terapia que previene la aparición de nuevos trastornos y que te hace más fuerte frente a posibles recaídas. ¿Sabes en qué consiste?

La terapia cognitivo conductual te da las herramientas necesarias para afrontar la ansiedad o el miedo. A estas alturas ya sabrás que ni se puede ni te conviene eliminar la ansiedad de tu vida, al fin y al cabo es un mecanismo de defensa que a veces te puede resultar útil. Pero, ¿y si aprendieras a gestionarlo? ¿Y si aprendieras a reducir el impacto negativo y paralizante que el miedo o las situaciones estresantes te producen? ¿Y si pudieras continuar con tu vida normal aunque sientas cierta inquietud en algunos momentos? Pues ese es precisamente el objetivo de esta terapia que, por supuesto, tiene que ser realizada por un psicólogo.

Entre las técnicas más utilizadas para superar una fobia, a los sapos, a otro animal o a una situación, se encuentra la exposición gradual. De hecho, un estudio de la Universidad de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife), señala que la terapia de exposición ha mostrado niveles de eficacia muy satisfactorios en el tratamiento de las fobias específicas. ¿Y en qué consiste este mecanismo? Consiste en exponerse poco a poco a situaciones que te producen miedo, en este caso los sapos, y comprobar que no ocurre nada de eso que temes. Al principio con menciones a los sapos, después con imágenes de sapos y, ¿quién sabe? Seguro que algún día te encuentras con un sapo y descubres que no pasa absolutamente nada.

Recuerda que todas las fobias tienen un componente elevado de ansiedad, así que no está de más que recurras a técnicas de relajación, a ejercicios de respiración consciente, a la práctica del Mindfulness y a todas esas herramientas que te puede proporcionar una terapia psicológica para reducir la ansiedad.

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